El Shabat y el Hatikva de la Filarmónica de Israel en Berlin

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El violinista Judio nacido en Polonia Bronisław Huberman fue quien predijo que en Europa habria una Segunda Guerra Mundial y convencio a 75 musicos Judios que tocaban en diferentes orquestas de Europa, a escaparse, juntarse en Palestina, y sobre las montañas de arena de Tel Aviv concretar «El Sueño Cultural Sionista en la Tierra de Nuestros Padres».

El 26 de Diciembre de 1936 dieron su primer concierto. Les costo solo una década formarse, tener una identidad, un estilo y un mismo ritmo. Si bien era un rejunte de músicos de varios países, tenían como Judíos mucho en comun y en poco tiempo comenzaron a hacerse famosos. Sin darse cuenta, ellos habían sido uno de los primeros sobrevivientes del Holocausto ya que de haberse quedado alli, hubieran perdido sus vidas.

En 1948 fueron ellos mismos quienes tocaron el Hatikva (el Himno Nacional de Israel) en el acto de la Declaración de la Independencia que lideró David Ben Gurión.
Paso los años y en 1971 fue invitada por primera vez la Filarmónica de Israel para participar de los principales festivales de Europa: Salzburgo, Lucerna, Edimburgo y demas. Mucha discusión y dilema hubo en la Filarmónica cuando llegó la invitación de Berlín por dos motivos: por tratarse de un Shabat y en esos tiempos  no solían tocar los dias sagrados y por tratarse de un lugar que simbolizaba la masacre del Pueblo Judío.
Al final decidieron tocar y el publico Alemán respondió con mucho entusiasmo cuando escucho la Sinfonia nº 1 de Mahler. Ellos no dejaron de aplaudir incluso cuando todos se habían ido al camarin. Zubin Metha ordeno volver al escenario para hacer un encore (una interpretación adicional) la cual tocaron de pie mientras el público se estaba acomodando en sus asientos.

Nadie en el público sabía el motivo que tocaban de pie pero por respeto ellos tambien volvieron a ponerse de pie. Se deleitaron con una melodía de sueños y al final volvieron a aplaudir, a chiflar y agitar sus pañuelos como muestra de admiración por aquella melodía tan hermosa como desconocida.
Lo que los Alemanes no sabían es que la Filarmónica estaba tocando el Hatikva justamente a 500 metros del Edificio del Reichstag, aquel del cual 30 años antes salían las órdenes para matar Judíos y completar la «Solución Final». Esa había sido una respuesta sutil de aquellos sobrevivientes.

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