Por favor no discriminar. Por Martha Wolff

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El antisemitismo que día a día recrudece es una patología que proviene de haber inculcado los que fuimos quienes matamos a Cristo, los comerciantes congénitos, los creadores de la usura y de atributos que fueron pasando hace de miles de siglos sobre nuestras características como pueblo, cultura y religión. Pero lo que más ha molestado en un mundo cambiante es nuestra fidelidad a ser judíos en la trashumante historia que nos tocó vivir. Allí donde estuvimos fuimos parte y no dejamos de ser nosotros mismos, pero somos a la única comunidad de origen extranjero que no se le perdona su continuidad con sus raíces. Cuando como periodista y escritora como soy alterno con gente de distintos países y religiones, quienes mandan a sus hijos a sus escuelas para que no pierdan sus costumbres, los envían a los países que guardan su relación ancestral y cuando tienen elecciones allá lejos y acá votan aquí por sus dirigentes. Todo está muy bien, lo cuentan con orgullo, pero si lo hace la colectividad judía es que son una nación dentro de otra nación como decía Napoleón.

Si sos argentino judío está siempre el remarcar ese origen como un agregado a veces meritorio y otro como señalando…judío tenía que ser. El prejuicio, la discriminación son tres maneras de señalarnos. Y cada uno es lo que es en este país al que llegaron como inmigrantes en buscar de paz, trabajo y libertad. Son los que también construyeron los inmigrantes de diferentes países, de distintas y religiones los que aliviaron al estado con sus propias organizaciones como escuelas, clubes, hospitales, centros culturales y lugares de culto. Pero, ese pero tiene dos manos en sentido contrario que se encuentran en un punto: las provocaciones de arriba para abajo y de abajo para arriba, es decir desde los gobiernos de turno con su ideología para diferenciar a un chivo emisario y los de los ciudadanos que han recibido una educación discriminatoria que se encuentran en el ejercicio del odio y la repetición de falsos conceptos que pasan de generación en generación inclusive entre la gente más culta.

Los que como yo han caminado en Jerusalem hacia la Mezquita de Omar, el Santo Sepulcro y el Muro de los Lamentos y en el andar por esas calles llenas de espiritualidad vale la pena imitar el respeto interreligioso. Ver pasar a cada uno de los fieles de las tres religiones es caminar sobre lo que es la variedad humana. Así de variadas vestimentas, sombreros, turbantes, túnicas, solideos, cruces, Estrellas de David, rosarios. Así de variadas escuchar las llamadas a rezar por los altavoces de las mezquitas transmitiendo sus plegarias, las campanas invitando a misa y los que se dirigen con sus libros de plegarias ortodoxos y laicos hacia lo que fue el Templo de Salomón. Caminar esas calles bajo la bóveda del cielo de las tres religiones en la que los techos judíos son sinagogas, los minaretes techos árabes y las cúpulas techos cristianos es bendecir la convivencia en paz. Cada uno es lo que es ya sea tanto vestido con su particularidad o llevando en su alma su pertenencia religiosa oriental u occidental con esa palabra sagrada como lo es fe y respeto.

Los que somos judíos argentinos somos judíos y argentinos o argentinos y judíos y el orden de los factores no altera el producto, vemos con gran preocupación a fin de año las manifestaciones judeo-fóbicas en nuestro país de los que dicen pertenecer a la democracia. Fueron varias las expresiones discriminatorias que estallaron antes de los fuegos artificiales de fin de año de parte de representantes del Estado como de particulares xenófobos. Y repasando la Historia del antisemitismo sigue vigente culpando a los judíos de lo que pasa económicamente o si son agentes sionistas o si tiene doble identidad. Vivimos en un país en el que la Justicia no es independiente del Estado, ya lo sabemos, pero lo grave es acusar directa o veladamente a los judíos con la utilización de metodología fascista, nazista y comunista de buscar un chivo emisario y de tratarnos que somos “club”, en el caso del diputado Moreau, al decir que una confabulación judeo-americana presionó para dictaminar que a Nisman lo mataron y en el de Cristina Kirchner a un año de la muerte de Timerman que fue argentino antes que otra “cosa”, a las que claramente se refiere a ser argentino y sionista o judío y antiperonista, o antikrchnerista o de cualquier tendencia opositora. Y todo esto no es alentador para el futuro de la Argentina.

Por eso escribo ante la opinión pública para defendernos de todos aquellos que mantienen vigente Los Protocolos de los Sabios de Sion buscando culpables para tapar su xenofobia.

Martha Wolff. Periodista-Escritora

2 COMENTARIOS

  1. Excelente descripción del pasado a la actualidad . Conciso y categórico.
    Representas muy simple y contundente lo que como argentinos y de religión / tradición Judía sentimos ante la afrenta antisemita .

  2. Es sintomático….cada tanto se vuelve a lo mismo…..el judaísmo mirado con anteojeras como si fuera algo fuera de lo normal…..cosa que ocurre hasta en la misma colectividad donde hay quienes se vuelven en contra de sí mismos queriendo demostrar amplitud de criterio…..es pura miserabilidad…así estamos….prejuzgando permanentemente……HASTA DONDE Y HASTA CUANDO ?????????????????
    Carlota Wlosko

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