La conmovedora historia de Gai Guerstein: sufre distrofia muscular, vivió en Argentina y finalizó un doctorado en economía en Israel

Hace 20 años que Gai se moviliza en silla de ruedas. Finalizó un doctorado en economía y fue destacado por el presidente. Infancia en Argentina y vida adulta en Israel, un país con infraestructura para personas discapacitadas, pero con barreras sociales que todavía cuesta superar.

Durante su infancia en Argentina, cuando a Gai le diagnosticaron una distrofia muscular de Limb-girdle, la familia Guerstein no tenía manera de imaginar lo que vivirían 30 años después: a miles de kilómetros de distancia, en la residencia del presidente de Israel, él contaría su historia ante todo el país con el objetivo de inspirar y concientizar.

“Vivo alrededor de sueños y objetivos, siempre aspiro a lo máximo dentro de mis capacidades. Para mí es importante desarrollarse y avanzar, disfrutar el camino y el resultado final. Los valores que me guían son la curiosidad, el optimismo y el amor”, resumió a los 36 años, ante el presidente Reuven Rivlin y semanas después de haber finalizado un Doctorado en Economía.

Pero antes de esa cierre seguido de aplausos, y como toda historia, Gai comenzó por el principio: contó que su distrofia se expresa en la debilidad de brazos y piernas, que a los 12 años con su familia regresó a vivir a Israel, que a los 16 debió empezar a movilizarse en una silla de ruedas motorizada, y que el carácter progresivo de su enfermedad siempre le presenta nuevas dificultades.

“Cuando tenía 18 años todos mis amigos se fueron al ejército”, le cuenta Gai a Ynet Español sobre uno de esos tantos obstáculos que debió sortear, en este caso no físico sino social. La Fundación Ilán, que se dedica a ayudar a personas con discapacidades motrices, fue la que colaboró para que aquel adolescente pudiera generar nuevos vínculos.

Esa misma ONG hoy sigue formando parte de la vida del flamante Doctor en Economía, y gracias a su reconocida trayectoria en el país cada año recibe a algunos de sus integrantes en la residencia presidencial. Hasta 2019 el evento anual era encabezado por Nechama Rivlin, la esposa del presidente que falleció en junio, y por primera vez esa responsabilidad fue asumida por el propio funcionario.

En otro tramo de su discurso Gai le explicó a Rivlin y al resto de los asistentes que uno de los ámbitos que más le permitió avanzar en su vida es la educación superior, “en donde todos somos iguales”.

Su currículum lo avala: durante más de diez años, y antes del reciente doctorado, Gai ya había obtenido un certificado de contador senior, finalizó cursos de gráfica computarizada y entrenador personal, se recibió de licenciado en Gerencia y Comunicación, y completó una maestría en Administración de Empresas con especialización en comportamiento organizacional.

El tema elegido para la tesis doctoral expuso la raíz latina de Gai: el comportamiento como consumidores de los hinchas de fútbol en Israel. “Obviamente, el fútbol está adentro nuestro, para eso no hay explicación”, admite entre risas y desarrolla brevemente sobre los motivos de su elección: “El consumidor de fútbol es muy diferente a cualquier otra cosa. Si en un restaurante no te gusta cómo te atienden uno no vuelve, pero si un equipo pierde 7 a 0 a la semana siguiente sus hinchas van a la tribuna de nuevo”

Su pasión por el deporte lo convirtió en abonado de Maccabi Tel Aviv, el representante israelí en la Euroliga de Básquet, y en un fiel simpatizante del fútbol que practica el Real Madrid de España. ¿Y la liga israelí? A su criterio, además de que como espectador lo atrae menos, Gai asegura que “no resulta tan cómodo asistir a los estadios”.

En ese punto, el de la accesibilidad y la igualdad de oportunidades, Gai activa voluntariamente desde hace años dentro de la sociedad israelí. Y también allí pondrá sus esfuerzos futuros en el ámbito profesional. Para ello junto a una socia trabaja en la apertura de una consultoría para empresas medianas y pequeñas interesadas en la integración de personas con discapacidad, ya sean clientes o empleados.

“Israel apoya financieramente a las personas con discapacidad, mucho más que otros países, y en estos últimos diez años avanzó mucho en cuanto a accesibilidad física”, destaca, pero al mismo tiempo señala que las decisiones estatales no siempre se trasladan a la sociedad: “Falta adaptación en el área de servicios y una naturalización de nuestra incorporación al mercado laboral”.

Además de la empresa consultora, Gai espera pronto comenzar a enseñar márketing en un instituto terciario israelí. Así, vinculado al mundo académico, ejerciendo su profesión, luchando por las causas en las que cree y disfrutando el básquet de Maccabi Tel Aviv, podrá cumplir con el objetivo de vida que contó en la residencia presidencial: “Disfrutar el camino y el resultado final”, siempre con la curiosidad, el optimismo y el amor como bandera.

Tom Wichter para Ynet en Español

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