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La economía de los EAU se basa principalmente en las exportaciones, que representan casi la mitad del PBI. Si bien se destaca el peso que siguen teniendo las ventas de hidrocarburos, también lo hace el fenómeno de las reexportaciones. Las cuales rondan el 40% de las ventas al exterior.
Si bien aún resta conocer los alcances de los acuerdos entre ambos países (a la fecha se han reunido los ministros de Agricultura y bancos), sí es posible anticipar que la apertura de vinculaciones comerciales puede significar para la Argentina una mejor amortización de costos de flete en las exportaciones a la región (extremadamente relevantes dada la distancia de la zona a nuestro país) y la utilización de uno de los países como foco de reexportaciones hacia el otro.
Además, el hecho de que se trate de dos mercados de alta capacidad consumidora significa, en particular, que se abre una oportunidad para productos alimenticios de importante valor agregado. Especialmente viables en nuestro país dada la difusión de la certificación kosher, que cumple también los requisitos de la halal.
En este sentido, creo que es clave entender que, ahora más que nunca, Israel puede funcionar no sólo como destino final de exportaciones argentinas, sino también como punto intermedio de éstas.
¿Por qué no hacer del ímpetu israelí de concreción de negocios nuestro aliado a la hora de aumentar la presencia de los productos argentinos en el mercado árabe?
Al igual que Israel, Emiratos Árabes Unidos es destino de exportaciones argentinas de alimentos. Si bien las importaciones emiratíes no se centran únicamente en este rubro, las condiciones climáticas adversas generan una necesidad de prácticamente toda variedad de alimentos. Desde ya, ello hace también que la competencia en el sector sea muy alta.
Según datos del INDEC, Argentina exporta a Emiratos Arabes Unidos, entre otros productos, maíz, cebada, pellets de soja, fundiciones de acero, lácteos, maníes, carnes, papeles, aparatos eléctricos y garbanzos.
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Muchos de estos productos son también exportados por nuestro país a Israel. La posibilidad de amortización de costos de flete resulta, en este caso, muy clara. A su vez, productos como las peras y manzanas, los maníes, la merluza y los camarones congelados, así como los jugos de cítricos nacionales, que hoy en día exportamos a Israel, podrían ser reexportados desde aquí a dicho mercado.
El empresariado israelí ha comenzado a aprovechar la nueva apertura del mercado de los Emiratos. Exportando o (en el caso de los alimentos) reexportando. Podríamos en este contexto vislumbrar asociaciones entre nuestros productores y los empresarios israelíes. Favorecidos estos últimos por la cercanía geográfica, cultural y por el apoyo de las instituciones locales en el renovado escenario político. Para penetrar conjuntamente el mercado árabe.
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Tanto para israelíes como para argentinos, los EAU pueden funcionar como punto de acceso a países cercanos (como India, Irán y Pakistán). También a los países del Consejo de Cooperación del Golfo (unión política y económica integrada por seis Estados árabes: Arabia Saudita, Bahréin, EAU, Kuwait, Omán y Qatar).
Con este nuevo escenario regional se abren posibilidades ingentes para la Argentina. Es el deber de quienes ocupamos funciones de gobierno capitalizar, identificando oportunidades y sinergias que la apertura de esta nueva relación puede significar.
Sergio Urribarri: Embajador argentino en Israel
Fuente: Ámbito
