Memorándum con Irán: para Claudio Avruj la DAIA no debió ser querellante, debió priorizar su rol político

Claudio Avruj- DAIA- Querella- Cristina-Comunidad-Dirigencia-Judía
Claudio Avruj- DAIA- Querella- Cristina-Comunidad-Dirigencia-Judía

A más de un año de la finalización su gestión en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj se reunió con el ex presidente Mauricio Macri. Tras ese encuentro publicó un tweet en el que sugería que finalizaba su etapa en la política y hablaba de nuevos proyectos.

En una entrevista exclusiva con Vis á Vis, Avruj explicó por qué publicó ese tweet, se refirió a las próximas elecciones de la DAIA, el crecimiento del antisemitismo en Argentina, la dirigencia judía y sobre su pensamiento con respecto a la Causa contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y otros funcionarios por el Pacto con Irán en la que la DAIA es querellante.

Hermosa conversación con @mauriciomacri. Siempre estaré agradecido por la posibilidad que me dio y la confianza que depositó en mi para servir a mi país. Fue una etapa excepcional en mi carrera. Lo aprendido servirá en mis nuevos proyectos en distintos espacios. ¡Seguro será asi! pic.twitter.com/hEhXCyWdcy

— Claudio Avruj (@clauavruj) March 29, 2021

  • El 29 de marzo sorprendiste con un tweet que puede tener varias o una única lectura: “Fue una etapa excepcional en mi carrera. Lo aprendido servirá en mis nuevos proyectos en distintos espacios”. ¿Cerraste tu carrera política? ¿Los nuevos proyectos en distintos espacios son emprendimientos privados, estatales o dentro del ámbito comunitario?

El primer sorprendido fui yo. Fueron muchos los llamados que recibí con las mismas preguntas. La respuesta es sencilla, estoy analizando diferentes posibilidades de desarrollo en distintos espacios públicos y privados y entre ellos está Independiente, club del cual soy socio, y obviamente la comunidad de la que todos han podido ver que no me aleje jamás en los años que profesionalmente ocupé lugares destacados en la función pública, tanto en la Ciudad como Nación. Siempre estoy agradecido a los que me dieron oportunidades y confiaron en mí. Siempre soy de agradecer y reconocer. Son valores que llevo muy adentro y practico.

  • En la última entrevista que te realizamos nos dijiste que tu anhelo es ser dirigente de la comunidad judía. ¿Lo seguís manteniendo?

Recuerdo aquella entrevista, fue días previos a concluir en la Secretaría de Derechos Humanos. Es sabido que soy un hombre de la comunidad. Nací, me crié y eduqué en ella,  en el shule y en la tnuá. Me desarrollé profesionalmente en sus instituciones, aquí, en Venezuela y en Panamá. Fui dirigente, participo en el fútbol de Faccma con Macabi y ahora Weitzman desde hace décadas. Tengo mi lugar en el templo Chalom y sigo en contacto con el Museo del Holocausto. Mis hijos se educaron y crecieron en el marco comunitario y mis nietos lo hacen ahora. Mi casa vive el judaísmo a cada instante. Desde la función pública siempre me mantuve cerca y activo, ayudando y colaborando. Esto me describe.

Y si, siempre tengo latente el deseo de seguir aportando y devolver a la comunidad lo mucho que me brindó.

  • ¿Te ves en la próxima contienda electoral de la DAIA compitiendo para ser el presidente?

Desde el día que terminé mi etapa de funcionario, muchos me lo preguntan. Me gusta la actividad política, las oportunidades creativas y de servicios que el diálogo y el encuentro  inspiran y posibilitan. Ser presidente de la DAIA es un honor tan grande como la responsabilidad que conlleva. DAIA no es una institución más.

Quien sea candidato debe serlo porque por sobre su deseo personal y la creencia de sí mismo de sus aptitudes, debe haber una decisión de muchos que ven en él una capacidad de liderazgo, organización y conducción diferentes para un momento determinado que lo haga erigirse como candidato. No sirve más que alguien individualmente levante la mano y diga: ‘mírenme yo quiero ser electo o reelecto’.

Creo sí que necesitamos un cambio cultural fuerte y profundo en la comunidad.

En tiempos de grietas y divisiones gigantes que hacen tanto daño, la comunidad judía y la DAIA fundamentalmente tiene la oportunidad de dar señales fuertes, claras y ejemplares de consensos, de unión, de convivencia en la diversidad.

Es un tiempo difícil, faltan meses aún. Más que un candidato para la DAIA ahora es importante discutir y elaborar un proyecto institucional innovador que la jerarquice y la proyecte por otros 85 años, y entonces deberá ser presidente quien mejor pueda llevarlo adelante. Ser presidente implica tener y ejercer liderazgo y eso no se declama. Se tiene o no.

  • ¿Cómo ves a la comunidad judía en general?

En la respuesta debemos ser muy serios y precisos. Abordarla no es fácil. Por definición la comunidad es un conglomerado de instituciones, en ocasiones puntuales articulada y en la mayoría de las veces no.

Los miembros, socios, feligreses de cada institución es a ellas a las que visualizan por su cercanía como «la comunidad», pues es allí donde se desarrollan, son contenidos y donde encuentran su lugar.

La comunidad es muy diversa y sufre los mismos procesos que la sociedad. En ese contexto, el año pasado ha dado innumerables pruebas de trabajo virtuoso, superando dificultades impensadas. Pero sin dudas sufre y sufrirá el deterioro social que estamos viendo en el país, con aumento exponencial de la pobreza, y donde la clase media se ve en enormes dificultades. Las instituciones deberán estar preparadas para dar más respuestas a muchas necesidades.

La Aliá, que como sionista apoyo y admiro desde siempre, nos dice que muchos jóvenes se van y se seguirán yendo. Israel es faro que ilumina fuertemente, pero también se irán a otros destinos. Su ausencia se sentirá en el futuro. Esa ausencia y el envejecimiento de las poblaciones, proceso que se acelera en todos los países, son dos alarmas importantes entre muchas otras en la vida comunitaria que deben mirarse hoy al pensar escenarios futuros.

La comunidad judía en el mundo es resiliente por naturaleza. El pueblo judío lo es. Ha dado sobradas muestras a lo largo de la historia y en eso baso mi optimismo. Yo soy un  optimista consagrado.

  • ¿Y cómo ves a la dirigencia en particular?

Nuevamente, tenemos que ser muy cuidadosos y respetuosos, no debemos caer nunca en la generalización para ponderar o criticar.

Hay ejemplos en escuelas, museos, clubes y templos que desarrollan proyectos y programas maravillosos, donde sus dirigentes voluntarios han desempeñado tareas extraordinarias. La mayoría apoyados en estructuras profesionales y docentes cada vez más imprescindibles.

Lo que considero que falta es un diseño organizacional planificado en función de esta realidad.

La dirigencia debería asumir la responsabilidad de pensar la comunidad como proyecto global. Revisar su estructura y su organización. Pensarse a 30 años o más y salir definitivamente de discusiones públicas menores que no reportan beneficio alguno al conjunto.

  • ¿Notás el aumento de hechos antisemitas en Argentina? ¿Coincidís con el informe de Estados Unidos sobre el tema?

Claro que coincido. Hace un tiempo escribí un pequeño articulo donde decía que los judíos argentinos nos preocupamos y damos mucha mas importancia a todo acto antisemita que sucede en el mundo que a los que nos sufrimos aquí. Y lo sigo creyendo.

Que ello suceda es responsabilidad de las instituciones, en sus acciones y omisiones. El antisemitismo y el antisionismo es un problema grave, latente, existe. Es alarmante en Europa y lo es también en EE.UU.

En Argentina en los últimos días tuvimos profanaciones vandálicas en el cementerio de Tablada, reiteración de amenazas al presidente de DAIA, la imbecilidad ofensiva de Rocio Marengo, la brutalidad de la hinchada de Chacarita,los agravios al Diputado Wolff, cruces esvásticas en Nordelta y podemos agregar las agresiones verbales en las redes sociales continuamente. No he visto grandes editoriales, reportajes, expresiones de condena por parte de distintos actores de la sociedad civil. Tampoco he visto mucha denuncia y soy parte de muchos grupos de Facebook y Whatsapp dentro de la comunidad. Hay un adormecimiento que me preocupa mucho.

  • Uno de los temas álgidos que concierne a la DAIA es la querella contra la actual vicepresidenta y otros funcionarios. ¿Cuál es tu visión al respecto?

Sé que es un tema que preocupa, y mucho, y que repetidamente se le instala públicamente a las autoridades actuales que la heredaron. Me recuerda también los años ’90 cuando de distintos espacios relevantes de la comunidad le exigían a la DAIA que no sea querellante en la causa del atentado y que se preserve en su rol político. Incluso se le pidió públicamente más de una vez que desistiera de ese rol en pleno desarrollo de la investigación. Fueron tensiones muy fuertes que se agudizaron con el fallo adverso del juicio del 2003, provocándole un daño muy grande y dejando lecciones de  experiencia que deben tenerse en cuenta.

Hoy, son muchas las voces que «en reserva» están en contra de la decisión institucional tomada hace cinco años atrás.

No es solo la AMIA que ya expuso públicamente su posición negativa y la reitera permanentemente. Hay mucha posición contraria en referentes comunitarios de todo tipo que tienen dudas y preocupación sobre este lugar en que la comunidad toda se encuentra. Porque de esto se trata. La DAIA es por delegación la representante de la comunidad. Sus  decisiones impactan en el conjunto.

En lo personal, es público que rechacé y me opuse en su momento desde mi lugar al Memorándum de Entendimiento con Irán. Mantengo esta posición.

Tanto como político y hombre de la comunidad lo viví como un una acción política desacertada desde el gobierno nacional, con motivos que desconocemos, que daba la espalda al proceso de búsqueda de justicia y soltaba la mano fundamentalmente a las víctimas, sobreviviente y familiares. Ese Memorándum fue votado por el Congreso Nacional, con oposición de DAIA, AMIA y Familiares de las Víctimas (no todos por cierto). Las dos instituciones incluso presentaron amparos en la justicia. Luego afortunadamente quedó sin efecto al declararse inconstitucional, además que Irán no lo trató ni consideró jamás.

La DAIA es una entidad de acción política, su ejercicio tiene que hacer foco allí siempre imaginando todos los escenarios posibles echando mano a todos los recursos posibles aquí y en el mundo.

De haber sido directivo de la DAIA, hubiera sugerido tomar otro camino para acompañar a  los familiares con el mismo cuidado y compromiso, privilegiando cumplir la misión institucional y haciendo valer la expertise y especificidad que le es propia. Hubiese, por ejemplo, abogado para que se acuda a instancias internacionales.

Es que se debe tener en cuenta algo muy valioso y es la gente. Cuando la DAIA se pronuncia y/o actúa debe hacerlo con claridad de su responsabilidad institucional ante la comunidad a la que se debe y donde conviven diferentes miradas, y ante la sociedad que la observa atentamente.

Eso es lo primero que debe saber un dirigente. Que las decisiones tienen consecuencias, más allá del tiempo en que se ejercen los cargos y más aún en una instancia central. La realidad nos muestra que la tensión que existe en torno a este tema que vos mismo presentas como álgido, es que mereció un marco mayor de análisis y consensos. La implicancia lo ameritaba. Ahora la dirigencia actual deberá encontrar el mejor camino a seguir en beneficio de todos y terminar con este debate.

  • En los próximos días se conmemorará el Día del Holocausto-Iom Hashoá Vehagvurá. Como presidente Honorario del Museo del Holocausto de Buenos Aires y el permanente acercamiento que tuviste y tenés con los sobrevivientes, ¿qué reflexión podes entregarnos teniendo en cuenta los innumerables casos de banalización de la Shoá que vemos en el día a día?

Iom Hashoá es una fecha que me conmueve muchísimo desde siempre. Leo y estudio permanentemente sobre el tema. En mi escritorio tengo una foto hermosa de Elie Wiesel que miro siempre y me ayuda en momentos difíciles. Tengo especial afecto por los sobrevivientes. Admiro en cada uno el ejercicio de resiliencia que desarrollaron sin los grandes apoyos ni recursos con los que contamos hoy y me duele mucho cuando se que se van apagando por el paso natural de la vida.

En lo personal este año Iom Hashoá me emociona aún un poco más. Hace pocos meses supe gracias a Manuel Kobryniec que nuestras familias vienen del mismo pueblo de Bielorrusia, Kobryn es su nombre, que mi bisabuelo Berl Avruj, de quien yo heredé mi segundo nombre, Bernardo, y mi nombre en Idish, murió en la Shoá.

No sabemos fecha, lugar ni cómo. Este año por primera vez al decir Kadish lo diré por un Avruj. Así que será diferente.

La banalización de la Shoá se inscribe en el aumento del antisemitismo y ambos en el crecimiento del deterioro social, la falta de educación y por sobre todo en un vaciamiento de la palabra que vemos día a día.

Hay un relajamiento cultural que permite que cualquiera maltrate a la Shoá, la niegue o haga uso indebido de ella. Esto irá en aumento y exigirá mayor firmeza y sofisticación de las instituciones. No se trata de seguir dando de memoria las mismas respuestas.

Como reflexión dejó esta frase que me parece apropiada, la expresa uno de los personajes en el libro «Dime quien Soy», de Julia Navarro: ‘Debe ser terrible no saber quién es uno, y claro, eso solo podemos saberlo si conocemos la historia de nuestros mayores». De eso se trata seguir conmemorando cada día Iom Hashoa, de preguntarnos por el pasado, de saber y reconocer’.

  • ¿Cómo estás pasando la pandemia?

Como todos los argentinos, apenado, preocupado, por momentos con sentimientos de orfandad por la falta de respuestas. Estamos muy guardados con Patricia, cuidándonos mucho, sufriendo la distancia, el encontrarme poco con mis hijos y mis nietos. La falta de cotidianeidad con los amigos de siempre. Soy por definición muy afectivo, afectuoso, familiero, amiguero y la cercanía, los abrazos, las caricias y besos faltan. Se sienten su ausencia. Aproveché el tiempo para estudiar a distancia.

Di mucho tiempo para la lectura y a la escritura. Estamos dándole forma al Consejo Argentino para el Desarrollo y los derechos humanos. Conformé mi empresa periodística con el portal «Optimism.com.ar, contamos cosas buenas», así se llama, no es político y no es un medio comunitario. Tiene la mirada puesta en la gente, sus historias de vida, la convivencia, los valores y las buenas cosas que podemos hacer aún en malos tiempos como los que estamos viviendo. Trata de inspirar.

Ah, y mientras Faccma me permita, los fines de semana juego al fútbol en Veteranos. Estoy muy activo por suerte.

Leer más: Claudio Avruj: «Mi anhelo es ser dirigente de la comunidad judía argentina»

1 COMENTARIO

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