Los caídos y los levantados de Israel. Por José I. Rodríguez

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Con todo respeto en este tiempo cuando se hace memoria a los héroes, militares o civiles, caídos por Israel el sentimiento de tristeza y dolor se siente con mayor intensidad.

En la memoria de las personas de buen corazón siempre quedará la cicatriz del dolor por todos aquellos que, en alguna manera, dieron sus vidas por Israel. Las guerras y los actos terroristas han dejado un rastro de sangre y muerte que nunca podremos olvidar. Las Fuerzas de Defensa de Israel luchan cada día para preservar la memoria histórica de cuantos murieron en combate. O por los mencionados actos terroristas, contra los enemigos de la vida.

La obligación moral de recordar cada año a los caídos por Israel en Yom HaZikaron nos hace más fuertes y conscientes de la importancia que le damos a la vida. El honrar a los caídos nos levanta para con firmeza defender la vida de cuantos nos acompañan en nuestra cotidiana existencia. La vida ciertamente es efímera, pero la memoria la hace eterna. El recordar a los que perdieron la mencionada vida nos hace proyectar la fe de nuestros antepasados de generación en generación.

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La indiscutible importancia de hacer memoria por los caídos nos hace a la vez estar conscientes de hacer justicia a aquellos que se atrevieron cobardemente a segar el don divino de la existencia. El no olvidamos y no perdonamos están también vinculados eternamente con la vida. El no olvidar es un precepto que no podemos quebrantar. Cada vez que resuena en nuestros oídos Yom HaZikaron sabemos que estamos llamados a recordar, honrar y hacer memoria de aquellos que dieron sus vidas por salvar las nuestras.

Aquellos que vilmente fueron asesinados no fueron voluntariamente a la muerte. El ansia de morir para ser mártir de un incierto paraíso no forma parte de la identidad y la idiosincrasia judía. Los judíos no deseamos la muerte en todo caso es la muerte quien nos desea a nosotros. Los judíos amamos la vida con todas nuestras fuerzas y nos aferramos a ella con valor y santa devoción. Aun en medio de toda circunstancia por muy difícil que sea. La vida es el mayor reto que tenemos. Aunque estuviéramos en un “valle de sombra y muerte” y la memoria que siempre nos acompaña forma parte inseparable de la anhelada vida.

Cada vez que hacemos memoria de nuestros héroes caídos hacemos que se levanten más héroes dispuestos a luchar por la vida. La verdadera lucha por la vida es la mayor generosidad que podemos dejar por herencia a las generaciones venideras. El ejemplo de aquellos que no olvidan a los que dieron su vida por Israel son nuestra mayor motivación para seguir viviendo y para seguir defendiendo la vida de cuantos nos rodean. Los caídos por Israel son los que nos hacen levantar para vivir con esperanza y valor. Bendita sea su memoria eternamente.

José I Rodríguez- Periodista- Escritor

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