Claudio Avruj sobre las expresiones de Samid: «El silencio y la indiferencia beneficia a los antisemitas»

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En nuestra sociedad convivimos los que apostamos día a día a una vida pacífica, de respeto a la diversidad de género, ideológica, de identidad étnica, de religión.

Una mayoría políticamente correcta y a veces «perniciosamente silenciosa» frente a una minoría que no cree en esos valores y que a través de los gritos y la violencia moral, intenta imponer sus ideas contrarias ancladas en el desprecio,  en la descalificación y el prejuicio.

Abraham Foxman, quien dirigió por décadas las ADL, la Anti Defamation League, y con quien tuve el placer de compartir muchos espacios de reflexión y aprendizaje, sostenía que no existen hechos antisemitas grandes o pequeños, sólo existen actos antisemitas. Que por solo serlo merecen las respuestas más enérgicas y contundentes usadas con la inteligencia que cada situación plantea. Que siempre debe exponerse a la luz pública al agresor.

Ayer supimos de las declaraciones antisemitas de Alberto Samid. Un hombre que purga una condena judicial, cuya conducta pública siempre estuvo ligada al escándalo. Su actividad comercial continuamente sospechada y su antisemitismo visceral es ampliamente conocido.

Sus dichos sin duda alguna abrevan en los principios más añejos y fanáticos del prejucio antisemita. Ataca a los judíos  por su trabajo empresarial y económico.

El ataque a Marcos Galperin, Gustavo Grobocopatel y Hugo Sigman con quienes me solidarizo absolutamente fue eso. Los señala a ellos para poner la lupa sobre los judios en tiempo de crisis profunda. Samid echa mano al viejo y nunca  abandonado recurso de la búsqueda del chivo expiatorio.  «Los Moishes» y » los paisanos» son su argumento.

Leer más: «Este Moishe no tiene límite»: Alberto Samid realizó publicaciones antisemitas y la DAIA manifestó su rechazo

Debemos ser claros, Samid no es un hecho aislado. Se suma a una saga que semana a semana se nutre de ejemplos en nuestro país y que dan consistencia al aumento del  antisemitismo en el mundo.

El último mes nos trajo los gritos antisemitas de guerra de la hinchada de Chacarita Juniors, los agravios al diputado Waldo Wolf, la violencia en el cementerio de Tablada, la banalización del Holocausto de una concejal en Formosa entre otros.

También Foxman nos enseña que todo acto antisemita nos demanda  junto al repudio y el rechazo con la mayor contundencia, el máximo estado de alerta. Que se traduce en prevención y acción continua.

La exigencia de esta responsabilidad es para todos los judíos, de señalar, denunciar y enseñar que el antisemitismo no es un problema de los judíos.

Tenemos este mandato indelegable para que un día todos los hombres y mujeres, sobre todo quienes tienen responsabilidades en la sociedad se pongan de pie y hablen en contra del antisemitismo y condenen a sus mensajeros de odio.

Esto hoy en nuestra cotidianeidad no sucede y es lo que debe llamarnos la atención y preocuparnos. Sabemos  que el silencio y la indiferencia beneficia a los antisemitas.

Claudio Avruj. Presidente Honorario del Museo del Holocausto

 

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