El deber de la palabra. Por Jorge Rozemblum

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Hay que ser muy rebuscado (como confieso que soy) para dar este título a una columna sobre un conjunto de palabras y significados que surgen de la raíz hebrea Dalet – Bet – Reish que confirman el “esqueleto” de consonantes de la palabra “deber” en español, aunque no tiene ningún vínculo semántico, sólo fonético, con el tema de estas palabras. Bueno, “palabra” sí lo tiene, ya que en hebreo se dice DaVaR (utilizo la V en lugar de la B, porque en todos los casos que expondremos su sonido es más similar a la primera que a la segunda). Entiendo que os estoy mareando un poco, pero es que esta combinación da mucho juego.

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En realidad, DaVaR es “palabra”, pero palabra pronunciada, no escrita, ya que también significa “habla”, “lo que se dice”, hasta el punto que también adquiere el significado de “verbo” cuando en el Nuevo Testamento se dice que “el Verbo era con Dios”, como traducción del griego “logos”. De hecho, volviendo al hebreo, DaVaR también es “cosa”, “objeto”, “algo”, como en la expresión “DaVaR vehipujó”: una cosa y lo contrario, o en “ein DaVaR” (de nada, aunque literalmente dice: no hay algo). Otra expresión más larga y que incluso se cita por sus iniciales es “lo hayú haDVaRím meolam”, nunca sucedió, literalmente nunca existieron esas cosas. De la misma raíz proviene DéVeR, singular de DiVRot, los mandamientos (lo que Dios le dijo Moisés en el monte Sinaí y plasmó en las Tablas de la Ley).

Además de esta pluralidad de interpretaciones de estas letras, hay otra más dramática, ya que el verbo lehaDViR significa nada menos que exterminar y seguramente es el significado que da origen a la palabra DéVeR, peste, una de las plagas de Egipto que en unos días recordaremos en la cena de Pésaj. Pero los significados bíblicos no acaban aquí, ya que una de las profetisas se llama DVoRá (que en español se ha transformado en Débora), cuyo nombre no proviene de ninguno de los significados de los que ya hemos hablado, sino que significa “abeja” (vinculado a este insecto también está el avispón DaVúR). Y, por si les parece poco, hay otra palabra poco utilizada como sinónimo de “pastar” un rebaño que es lehaDVeR y también DaVaR (que da nombre a un periódico israelí) y que no significa nada de lo hasta ahora expuesto, sino “líder”.

Los que desconocen esta lengua piensan que su mayor dificultad es leer en sentido contrario al habitual o pronunciar algunas letras inexistentes en español como la Hei (con más aire que una hache, pero sin llegar a una jota), Zain (más sencillo si se sabe inglés o francés), SHin o TZadik, cuando lo realmente diferente es que se trata de una lengua contextual. Es el entorno semántico el que nos indica con qué vocales hemos de conectar las consonantes. Y es el contexto quien también nos da uno u otro (u otro u otro…) significado. Evidentemente, quienes se inician en la comunicación hablada en dicho idioma desde bebés desarrollan una forma singular de hilar los pensamientos y comunicarlos. Como dice el párrafo cristiano citado: en el principio era el Verbo, el deber de la palabra.

Shabat shalom

Jorge Rozemblum

Director de Radio Sefarad

www.radiosefarad.com

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