Esta ciudad fue arrasada por el Holocausto y se alojaba una de las comunidad judías más antiguas

Conocé la ciudad arrasada por el Holocausto más antigua del mundo y su actualidad
Conocé la ciudad arrasada por el Holocausto más antigua del mundo y su actualidad

El Holocausto truncó todo y apenas quedan las cenizas de lo que un día fue. Hablamos de Soroca, una ciudad de Moldavia.

La primera referencia de un asentamiento en Soroca data de 1499, según la Enciclopedia Judía Yiyo dedicada a Europa Central y del Este, que detalla con profusión de datos la vida judía de varias comunidades de Moldavia.

La ciudad albergaba una de las comunidades judías más antiguas de Besarabia y aparece mencionada, en 1653, por el predicador sueco Conrad Jacob Hildebrandt.

La primera mención de la existencia de algunas familias judías en Soroca como núcleo de una primigenia comunidad data de 1657, aunque como entidad organizada solamente tenemos noticias de la existencia de la misma desde principios del siglo XVIII. Puede que, seguramente, el asentamiento es anterior, pero sin fuentes documentales que lo prueben.

Pese a las controversias que pueda haber sobre su antigüedad, en el cementerio nos encontramos con lápidas judías muy antiguas que datan del siglo XVI y las primeras anotaciones en los libros locales de registro de la comunidad son de 1770.

La sinagoga principal fue construida en 1775 y, en 1772, tenemos noticia de la existencia que una docena de familias judías -de un total de 170 hogares- vivían en Soroca.

En 1817, según hemos podido leer en una web local, había en la ciudad 157 familias y hay constancia en ese periodo de que el rabino de la comunidad era R. David Solomon Eibeschutz, que aparte de que sirvió como jefe religioso alentó el estudio de la Torá en la población.

Durante todo el siglo XIX la comunidad judía de Soroca creció mucho, como en toda la región de Besarabia, aunque eso no fue óbice para que los judíos de la zona tuvieran una vida tranquila, ya que se produjeron numerosas expulsiones y ataques antisemitas. Los famosos y tristemente conocidos pogromos que asolaron a esta zona de Europa durante décadas fueron moneda corriente en el trato a los judíos de la región.

La ciudad de Soroca era conocida, entre 1861 y 1862, como uno de los cinco principales centros de actividad agrícola judía en Rusia

Los judíos de Soroca, a diferencia de otras partes de Besarabia, que eran comerciantes y artesanos, se dedicaban mayoritariamente a la agricultura, según fuentes de la comunidad de la época.

En 1864, un censo revelaba que había 4.135 judíos en Soroca y, en 1897, la población se dobló, habiendo constancia en otro censo que había 8.783 judíos en la ciudad, lo que significaba que eran el 57,2% de la población total de la urbe, casi una gran capital judía de Moldavia.

En 1863, se abrió una escuela judía financiada por las autoridades y entre los maestros judíos destinados en Soroca se cuentan los escritores Noah Rosemblum y Kadish-Isaac Abramowich-Ginzburg, dos grandes educadores que, al parecer, pusieron los cimientos para el establecimiento de un nuevo centro de educación judía entre los hebreos de Soroca.

A partir de 1880, hay que reseñar que hubo un cierto deterioro en la situación económica y numerosos judíos migraron hacia los Estados Unidos, produciéndose una caída en la población de la ciudad. 

La Segunda Guerra Mundial y el Holocausto

En 1900, se crea una Asociación de Colonización Judía que establece un plan de formación para jóvenes ya bajo influencia sionista. El censo de 1930 revelaba una fuerte emigración de los judíos hacia otros lugares del planeta, principalmente Estados Unidos y Europa occidental, y la población hebrea está conformada por 5.462 judíos -el 36% de la población total de la ciudad-, una de las mayores de Moldavia.

Leer más – Crisis en Ucrania por gran cantidad de familias de la comunidad afectadas

Antes de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, en los años treinta, había numerosas instituciones sociales, educativas y religiosas en Soroca, tales como escuelas primarias y secundarias, diecisiete sinagogas en funcionamiento, un hogar para huérfanos e incluso un hospital.

En 1941, las tropas alemanas y rumanas irrumpen en Soroca y muy pronto es puesta en marcha la maquinaria del exterminio de los judíos, en la que colaboran activamente los militares rumanos que asisten a los nazis en su ofensiva contra la Unión Soviética.

Entre los judíos propios de Soroca y otros que se encontraban refugiados huyendo de los nazis y los rumanos, se cree que unos 6.000 judíos fueron asesinados en la urbe, siendo una de las mayores matanzas y ejecuciones masivas en el año 1941 en Moldavia; muy pocos judíos de la ciudad sobrevivieron al Holocausto.

La vida judía de Soroca es descrita por Shelomo Hillels en la novela Har Ha-Keramin y hay una canción muy conocida sobre la ciudad escrita por el poeta local Arkady Gendler titulada “Mayn shtetele Soroke” -Mi amada Soroca-, en donde se describen las vivencias de los judíos locales a través de la creación literaria.

Un censo después de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto señalaba que la población judía apenas eran unos 1.426 miembros censados, nada comparable a su vida anterior.

La independencia de Moldavia

Un censo de la época soviética, concretamente de 1960, señalaba que la población judía rondaba en torno a los 1.000 integrantes y, sin embargo, tras la caída del comunismo y la independencia de Moldavia (1991) tan sólo aparecían en el censo de la ciudad unos dos centenares de judíos.

Reseñar que durante la vida soviética la vida judía se fue apagando paulatinamente debido a la represión de la misma por parte de las autoridades comunistas, a la marcha de miles de judíos de Besarabia hacia Israel y otras partes del mundo y a los impedimentos por parte del gobierno al libre desenvolvimiento de la vida religiosa de todas las confesiones en la extinta Unión Soviética.

Lo contemporáneo

En censos más recientes, concretamente el del 2002, el número de judíos ya era insignificante (107) y se trataba de una comunidad muy envejecida, escasamente organizada y muy poco activa, aunque la denominada Gran Sinagoga -en realidad, un pequeño recinto- de la ciudad estaba activa y funcionando.

Leer más – Experto en ciberseguridad israelí detectó la filtración de datos personales de 235 millones de usuario de Twitter

Fuente: Diario Judío

DEJAR UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí