El nuevo antisemitismo, o el odio de siempre con otra vestimenta. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

El nuevo antisemitismo, o el odio de siempre con otra vestimenta. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich
El nuevo antisemitismo, o el odio de siempre con otra vestimenta. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

El virus del antisemitismo lleva años proliferando en Europa y en los últimos meses se ha manifestado en Estados Unidos. Los líderes judíos estadounidenses, que hasta entonces se habían centrado en combatir el antisemitismo en Europa y los movimientos contra Israel en las universidades y en las Naciones Unidas, se vieron sorprendidos por la ola antisemita que se apoderó del país.

En Europa, uno de cada cinco judíos ha sido víctima de violencia verbal y/o física. El presidente del Congreso Judío Europeo, Dr. Viacheslav Kantor, afirmó en una entrevista que “las comunidades judías en Europa son el objetivo de la extrema derecha y la extrema izquierda, así como de los grupos islámicos radicales”. El resultado de un persistente clima de odio contra los judíos es la disminución de la población judía de Europa. En 1991, dos millones de judíos vivían en Europa; en 2010 había un millón 400 mil judíos y hoy apenas suman un millón.

Desde el año pasado, una ola de antisemitismo se ha extendido por Estados Unidos, luego del 7/10. La ultima resolución del Consejo de Seguridad, la cual no fue vetada por el gobierno antisraelí de Joe Biden y su comparsa amantes de la violencia impartida por Irán y otros grupos radicales, una vez más condenó a Israel, ¿y cuantos ya van? El ataque contra Israel fue facilitado o, como afirma Israel, diseñado por la Casa Blanca. Estados Unidos permitió que se aprobara la Resolución absteniéndose en la votación, revirtiendo una política de décadas de veto de intentos diplomáticos contra el Estado judío.

Como si eso no fuera suficiente, desde el año pasado los judíos estadounidenses han visto un aumento en el abuso verbal y los crímenes de odio. A principios de este año la situación se agravó aún más. Se multiplicó el número de grafitis antisemitas que contenían símbolos nazis o, como en el metro de Nueva York, que decían que “los judíos deberían estar en los hornos”, sumados con consignas de odio manifestadas por los grupos pro-Hamas, bajo la mirada silenciosa y cómplice de la policía neoyorquina.

¿Qué es el antisemitismo? De acuerdo con el rabino Lord Jonathan Sacks ZT”L, se trata de la negación del derecho a existir colectivamente como judíos con los mismos derechos que los demás ciudadanos. En este asunto no nos detendremos en las manifestaciones históricas del antisemitismo, que todo el mundo conoce. Más urgente es abordar el antisemitismo actual, el “nuevo antisemitismo”, como se le llama, que se basa principalmente en la oposición a la existencia del Estado de Israel. Si antes los judíos eran los responsables de todos los males, hoy el culpable es Israel.

A diferencia del feroz antisemitismo del período anterior y durante la Segunda Guerra Mundial, y del antisemitismo en la antigua URSS y en los países del antiguo bloque soviético, su aspecto actual se manifiesta principalmente en la sociedad: no es una política de Estado. Sólo en el mundo musulmán los gobiernos han hecho declaraciones públicas antisemitas, pero no vamos a detenernos en analizar el antisemitismo en los países musulmanes, ya que tiene vida propia y características diferentes.

Las principales “herramientas” del nuevo antisemitismo son las campañas para deslegitimar y demonizar al Estado judío. La negación del Holocausto y la asociación de Israel con los símbolos nazis son temas favoritos de los antisemitas de hoy.

El llamado negacionismo histórico, que comenzó en Europa, acabó siendo incorporado como estrategia política, incluso por el radicalismo islámico. También proliferan las analogías entre Israel y los nazis, a pesar de contradecir el discurso “negacionista”, basado en la asociación del Estado judío con el nazismo, “mal absoluto”. Estas analogías se expresan verbalmente o mediante caricaturas, grafitis, pancartas y carteles presentados en las manifestaciones. Hay varias razones detrás del uso de símbolos nazis para caracterizar a Israel, incluida la deslegitimación del país soberano al asociarlo con el “mal absoluto”; humillar al pueblo judío, haciéndolo moralmente igual a sus verdugos; demonizar a Israel atribuyéndole “cualidades” de “maldad absoluta” y, así, legitimar cualquier tipo de incitación violenta contra Israel y los judíos, en general.

Las comunidades judías en Europa están siendo atacadas tanto por la extrema derecha como por la extrema izquierda, y especialmente por el islam radical. En muchos países de la UE, los judíos sufren abusos verbales y físicos, ataques en los que muchos de ellos han resultado heridos y asesinados, con sus sinagogas, escuelas y propiedades atacadas, tanto privadas como comunitarias, sus cementerios destrozados y sus paredes salpicadas de grafitis. Y una vez más es socialmente aceptable hacer públicamente comentarios antisemitas, xenófobos e intolerantes, todo ello bajo el manto del patriotismo nacional.

Las críticas y posiciones contra Israel han aumentado en los últimos años. ¿Todas las críticas contra Israel son antisemitas? En general las críticas a Israel tienen características antisemitas. Entre otras, en muchos casos utilizan imágenes o acusaciones propias del antisemitismo clásico, como, por ejemplo, acusaciones de conspiración o control de los medios de comunicación y del sistema financiero. Y es innegable que la mayoría de los auto declarados antisemitas utilizan la retórica antiisraelí y se esconden detrás de ella. Hoy en día, criticar o acusar a Israel es socialmente aceptable, pero odiar a los judíos todavía no lo es.

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Israel –la única democracia verdadera en Medio Oriente– con una prensa libre y un poder judicial independiente, ha sido acusado sistemáticamente de cometer actos contra los derechos humanos: racismo, crímenes contra la humanidad, limpieza étnica. Y, mientras se acusa al país, se ignora el comportamiento flagrante de países donde no hay libertad y respeto a los derechos humanos, y donde realmente se cometen crímenes de lesa humanidad.

Las acciones del Estado judío se distorsionan mediante comparaciones insidiosas con los nazis y el régimen del apartheid en Sudáfrica. La deslegitimación de Israel es el objetivo principal. Y cuando a Israel se le niega el derecho a existir –un caso único entre todas las naciones del mundo– entonces esto es claramente antisemitismo.

Así como en la década del ’30, los nazis llamaban a boicotear los negocios, industrias, el trabajo de los profesionales libres, pertenecientes o relacionados a los judíos, hoy lo hacen con otro lenguaje, pero con el mismo objetivo. Quien hoy, llama a boicotear los productos y servicios israelíes, habla el mismo idioma que aquellos que pidieron a la gente que no comprara en Israel. Esto no es más que puro antisemitismo. “con la ropa nueva del siglo XXI”: llamado de anti-sionismo.

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Estamos a poco menos de un mes de la festividad de Pesaj, en la que recordamos la salida del Pueblo de Israel de Egipto, la liberación del yugo del Faraón; este año en muchos hogares habrán sillas vacías, de los bebés quemados, de las mujeres violadas, de los jóvenes asesinados, de las familias diezmadas, también como en otros tiempos, las lágrimas del dolor, del recuerdo, caían en las matzot, y se entremezclaban con el agridulce del Jaroset, esa pasta hecha con nueces, manzana y vino, otros con dátiles, en fin, es el símbolo del recuerdo de los maltratos recibidos en Egipto, que se reiteraron a lo largo de la historia, en dos mil años de exilio.

En esa noche al leer nuestra Hagadá, leemos: «Bejol dor vador jaiav adam lirot et atsmo keilu hu yatsa miMitsraim…. –  En cada generación, cada judío debe sentirse, verse, mostrarse como si él mismo hubiera salido de Egipto: «Y le relatarás a tu hijo en ese día diciendo: Por esto es por lo que D-os hizo por mí, cuando salí de Egipto» (Shemot/Éxodo 13:8). No a nuestros antepasados solamente liberó el Santo – bendito es Él, sino que también a nosotros nos liberó junto con ellos, como está escrito: «Y a nosotros nos sacó de allí, para llevarnos y darnos la tierra que prometió a nuestros antepasados”»

Hoy el dolor de muchas familias que fueron víctimas del criminal atentado del terrorismo de Hamas es nuestro dolor, y le relataremos a nuestros hijos, lo que, a lo largo de la historia, el odio y, la judeofobia ha hecho contra nosotros, pero el Creador nos cuidó, y nos protegió. Hoy tenemos un Estado, Medinat Israel, que nos ha devuelto la dignidad, y no habrá resolución de la ONU, que haga cambiar el rumbo, ni torcer el destino de la eternidad del Pueblo de Israel, regresamos a nuestra casa, para nunca más salir. Am Israel Jai

Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

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