Hamás y la perversidad de la extrema izquierda. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

Hamás y la perversidad de la extrema izquierda. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich
Hamás y la perversidad de la extrema izquierda. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

Los ataques criminales realizados por el grupo Terrorista Hamás contra Israel se ha visualizado con énfasis el espíritu homicida que existe como ideología en el mencionado grupo. Los vídeos que circulan en las redes mostrando las barbaridades perpetradas contra personas inocentes han causado y siguen causando asombro y confusión entre todos aquellos que, desde una doble perspectiva, moral y patológica, son “normales”; pero otro fenómeno ha causado perplejidad a muchos: la naturalidad y la frivolidad con la que, por razones especialmente ideológicas, diferentes grupos del país sólo relativizan el hecho de que expresan su apoyo explícito a Hamás. Esta perplejidad, por supuesto, sólo es posible para aquellos que aún no están familiarizados con el modus operandi y la mentalidad enfermiza de los extremistas de izquierda.

Antes de profundizar en esta mentalidad enfermiza, debo demostrar lo que llamamos apoyo explícito. El presidente Lula, que no pierde la oportunidad de ser una figura payasesca en la política mundial, habló del asesinato de 12,3 millones de niños en la Franja de Gaza. Este mismo individuo, el cual trata el ataque de Hamás como una resistencia “legal” del pueblo palestino. No menciona directamente a la organización terrorista, pero si alguien tiene dudas sobre lo que dice, en varios lugares donde habló, expresa lo siguiente: “Tratar la resistencia palestina como terrorismo equivaldría a tratar del mismo modo el levantamiento judío contra los nazis en Varsovia en 1943”. A pesar de las protestas explícitas, producidas intencionadamente por Hamás (obviamente, la intención de los terroristas es causar terror), en la retórica de los solistas, son pobres víctimas del apartheid que estarían ejerciendo su derecho a resistir. No se menciona a civiles ni a víctimas inocentes, pero su presencia reside en el silencio: los terroristas tienen derecho a matarlos y secuestrarlos. Además, contribuye a confundir a los terroristas con la población civil de Palestina, incluidos aquellos que no apoyan a Hamás.

En ningún momento desde el 7 de octubre, no hace ninguna mención al grupo criminal Hamás, ni ningún tipo de condena a los actos terroristas, sólo un intento de culpar a Israel de su propio destino. Quienes viven atacando la supuesta “culpabilidad de las víctimas” encontraron en este episodio sólo una oportunidad para adoptar una postura contra Israel y actuar con valentía y tristeza ante las víctimas.

Los grupos de izquierda en Latinoamérica, y con eco en las izquierdas reaccionarias, que a cada instante condena las operaciones militares llevados a cabo, por el Estado de Israel por orden del Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, los cuales tienen dos objetivos básicos, el primero terminar con la organización criminal Hamas y segundo liberar a los 134 secuestrados producto del facineroso ataque violento, indiscriminado del Hamas y Jihad Islámica, con el apoyo de Irán, contra centros civiles del Estado de Israel.

Ahora las izquierdas lacónicas, obsoletas, que perdieron los verdaderos objetivos, expresan en forma hipócrita: “como respuesta a la respuesta – Ataque organizado por Hamás, desde la Franja de Gaza, en las últimas horas, que alcanzó zonas civiles y militares”.

Ahora, sorprendentemente, esa condena es la respuesta de Israel. Los ataques terroristas de Hamás se tratan como un contraataque. El espíritu mismo de la complicidad de los gobiernos es que: el terrorismo de Hamás es legítimo y la condena está reservada a la víctima (en este caso, no sólo el Estado de Israel, sino todos los civiles asesinados, bebes, jóvenes, familias enteras, muchos de ellos quemados, otros luego de ser estuprados).

Todas estas manifestaciones de apoyo, veladas o flagrantes, a una organización terrorista, cuando sus actos de terrorismo están muy bien documentados y son de conocimiento público, son repugnantes, menos para los muchos, que hoy se preocupan por las consecuencias humanitarias que puede ocasionar la invasión a Rafiah, donde se esconden muchos de los líderes del terrorismo, detrás de los civiles.

Quería recopilar algunas posiciones de figuras, partidos y organizaciones de izquierda, pero fácilmente podría dedicar más tiempo a centrarme en una militancia más escatológica que difunde su odio y su antisemitismo abierto en las redes sociales, especialmente en X (antes Twitter), que tradicionalmente sirve como lugar para la fraternidad de las mentes más perturbadas de todo el espectro político. Para aquellos que tengan estómago para ello, los invito a comprobarlas vosotros mismos, pero les advierto que hay, en todo momento, afirmaciones como “Hitler tenía razón” que son de las más brillantes.

Volvamos a la cuestión que se planteó en el primer párrafo: la perplejidad de la gente sensata ante quienes relativizan o defienden abiertamente a Hamás. Se nota en esta perplejidad un desconocimiento de la extrema izquierda, quizás producto, en parte, de la única y exclusiva propaganda mediática y educativa contra la extrema derecha. Muchos son sinceramente incapaces de comprender cómo quienes habitualmente utilizan una verborrea militante para oponerse al nazismo y al fascismo (hasta el punto de trivializarlos) pueden converger con tanta calma e incluso adoptar discursos francamente antisemitas y defender a los terroristas. Lo que estás descubriendo, en vivo y en color, es la diferencia entre principios y narrativas y, principalmente, entre quienes tienen principios y quienes no tienen escrúpulos.

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Cualquiera que acepte el exterminio de personas y grupos como medio para lograr un fin supuestamente noble, lo hará cuando convenza y acabe.

Hay algo en el pensamiento de la extrema izquierda que permite que se lleve a cabo el terrorismo de Hamás y otros: la lógica opresor/oprimido. Esta doble lógica tiene también una doble faceta.

Cuando uno se acostumbra a construir narrativas sobre los llamados opresores (reales o imaginarios), todo lo que sirva para romper la opresión se vuelve válido, incluido el terrorismo. Es más necesario que la figura del opresor sea –en la narrativa– inhumana, que gobierne opresiones indescriptibles, para que sea más fácil deshumanizarlo y convertirlo en objeto de distintas formas de barbarie, que no serán más que “autodefensa”.

Creen algunos que son buenas personas por hablar enfáticamente contra los malvados opresores y en defensa de sus víctimas. Esta faceta funciona muy bien para la propaganda y ayuda a explicar por qué hay un trato tan indulgente hacia el radicalismo de izquierda, como es muy explícito en sectores de la prensa. Incluso al criticar algún “exceso” de algunos de estos buenos samaritanos, consideran que “sus intenciones son buenas”. Intenciones verdaderamente tiernas y paradisíacas que admiten el secuestro de civiles, la violación de mujeres, el asesinato de bebés, la matanza indiscriminada.

Pero, con el debido respeto, sólo los estúpidos quieren dejarse convencer por estas supuestas buenas intenciones.

Pregunto ¿dónde están las voces fraternas, luchadores en favor de la libertad, manifestarse en favor de la liberación de los 134 secuestrados?

Esas mismas voces están totalmente afónicas frente a los 180 días de angustia de sus familiares, amigos, conocidos, la población de todo el Estado de Israel, porque los 134 secuestrados están en manos de homicidas.

¿Dónde están las manifestaciones para expresar la indignación frente a las consecuentes negativas del grupo Hamas, de un acuerdo para permitir la liberación de los secuestrados?

Recordando las lecturas de las páginas del Libro Éxodo (Shemot), donde cada vez que Moisés se aproximaba al Faraón para pedir la liberación de su pueblo, él negaba esa condición tal cual lo hace el Hamas, hoy en día.

Por lo tanto, quienes siendo muy conscientes de lo que es Hamás y también de lo que propone (la inexistencia de Israel), desafían o al menos admiten este resultado, no es que estén diciendo que sucederá lo que habría hecho Hamás. … destruir el poder de Israel, lo que en la práctica equivale a admitir un segundo holocausto.

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Tristemente, este grupo se envalentona, ya que las posiciones ambiguas, prácticamente, antisraelíes, anti sionistas del gobierno de Biden, es combustible para continuar con su faz asesina, en cuanto el Pueblo Judío todo, el Estado Israel, vive angustiosamente, cada día, al no ver a nuestros hermanos regresar a sus hogares, y como caen jóvenes soldados que están luchando contra aquellos que tienen un solo objetivo: la destrucción del Estado de Israel, al Pueblo Judío todo.

Pero, así como el Faraón y sus secuaces quedaron en el fondo del Mar Rojo o Mar de los Juncos, sin duda alguna, el terrorismo, también prontamente verá que las aguas se abren para que el Pueblo Judío lo cruce, se dirigirá en libertad, y el terrorismo con sus secuaces, pasarán a las páginas negras del mar de la historia de la humanidad.

Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

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