
“Corrí a abrazarlo, lo besaba por todas partes, llorando, revisando que estuviera bien, que no le faltara nada del cuerpo”, recordó David Cunio del momento exacto en el que por fin, después de más de dos años, se reencontró con su hermano Ariel. Eran las 4 de la mañana del 14 de octubre pasado, los dos deseaban que el otro estuviera vivo, pero no tenían certezas… Hasta que la puerta de ese hangar monumental en Gaza se abrió y en medio de la oscuridad se vieron. El momento describe a la perfección sus personalidades. David, emocional, gritaba, lo abrazaba y lloraba. Ariel, con un carácter muy distinto, lo primero que hizo fue decirle lo mal que lo veía: “Estaba blanco, delgado, viejo”.
La pesadilla había empezado el 7 de octubre de 2023, cuando estos dos hermanos argentinos, con vidas comunes y rutinas familiares, de pronto se vieron arrastrados a lo inimaginable. Terroristas palestinos se infiltraron en el sur de Israel, masacraron comunidades completas, en especial las aldeas colectivistas conocidas como kibutzim.

David, de entonces 34 años, fue capturado junto a su esposa Sharon y sus hijas, las gemelas de 3 años Emma y Yuli. Emma, en medio del caos, estuvo secuestrada por separado durante 9 eternos días, sin que sus padres supieran nada de ella. Ariel, de 26, fue secuestrado junto a su novia Arbel. Los hermanos estuvieron secuestrados por separado, sin saber nada uno del otro, ni de sus seres queridos.
“Vivís bajo terror psicológico”, cuenta Ariel a Infobae en una entrevista exclusiva producida junto a Fuente Latina. Durante el cautiverio, la incertidumbre y el miedo se convirtieron en la única certeza. David contó el agobio de túneles de Gaza, donde pasó gran parte de sus 738 días de secuestro: “Hay kilómetros y kilómetros de pasadizos, explosivos por todos lados, falta oxígeno, el cuerpo se va marcando con cicatrices que no desaparecen”. Ariel, recluido en casas y garajes, escuchaba la vida de sus captores, mientras buscaba rutinas para no perder la cordura: “Dibujaba, hacía matemáticas… Lo curioso es que, sin saberlo, hacíamos lo mismo”, relató.
Las marcas de la experiencia siguen presentes. “No sé si podremos volver a ser como antes, pero intentamos seguir adelante y pensar en lo que hay ahora”, explicó Ariel. “Lo bueno, si puede llamarse así, es que lo tengo a él y me entiende, porque sabe lo que pasamos”.



i enjoy reading this great article, i have shared it many times on my website and started following you, Do you post more often ?? i am the owner of https://webdesignagenturbayreuth.de/ a webdesign agency in bayreuth Germany, webdesign agentur bayreuth, you can link up if you are interested. Thank you
Ni uno solo debe quedar atrás,a casa Ran Ahora!