Se fue físicamente, pero su voz quedará siempre en el recuerdo de los futboleros. Marcelo Araujo trazó un antes y un después en la historia del relato de este deporte en televisión. Algunas de sus narraciones son emblemáticas, sin distinción de colores de camisetas, pero sí hermanados por el celeste y blanco de la Selección y la pasión por la número cinco.
Había nacido en Villa Crespo el 12 de junio de 1947 con el nombre de Lázaro José Zilberman. Desde muy chico, quedó clara su pasión por el fútbol. Cuando era un adolescente, decidió que quería vincularse al periodismo deportivo y comenzó su actividad en la célebre Oral Deportiva que conducía José María Muñoz en Radio Rivadavia a fines de los ‘60.
La decisión de ocultar su identidad original y adoptar un seudónimo artístico no fue un mero capricho estético ni una estrategia de marketing, sino una medida de resguardo motivada por el miedo y el doloroso pasado de sus padres.
La herida del Holocausto y el miedo al antisemitismo
En una reveladora entrevista brindada en 1999, el propio Araujo confesó los verdaderos motivos que lo llevaron a sepultar a Lázaro Zilberman y darle vida a su famoso alter ego.
«Hubo varios factores. Uno era que no me gustaba. El otro, el antisemitismo«, relató el periodista con total crudeza. Sus padres llegaron a la Argentina desde Polonia huyendo del Holocausto, una tragedia que marcó a fuego a la familia.
«Mi padre perdió a toda su familia y nunca lo pudo superar, a tal punto que jamás logró hablar del tema. Mi vieja también sufrió, pero pudo exorcizar el dolor contándome cómo fueron las cosas, y eran relatos aterradores», explicó.
Ese profundo trauma familiar, sumado al fuerte antisemitismo que se respiraba en ciertos sectores de la sociedad y los medios argentinos durante sus años de juventud, lo empujaron a buscar un nombre que pasara más desapercibido.
La anécdota fundacional junto a Mauro Viale
El nacimiento definitivo de «Marcelo Araujo» tiene un coprotagonista de lujo: su gran amigo y colega, el también fallecido Mauro Viale, cuyo nombre real era Mauricio Goldfarb Z’L.
Según cuenta la leyenda de los pasillos radiales, ambos daban sus primeros pasos en el medio cuando el histórico relator de fútbol José María Muñoz los encaró para preguntarles cómo se llamaban tras una exitosa prueba al aire.
Fue en ese preciso instante de improvisación y nerviosismo cuando, según sus colegas, su compañero tomó la palabra y bautizó a la dupla para siempre: «Yo me llamo Mauro Viale y él se llama Marcelo Araujo», respondió con rapidez, sellando así el inicio de una carrera mediática sin precedentes.
El resto es historia.
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En paralelo, en 1974, se vinculó a Radio Belgrano, en el primer proyecto serio de intentar pelearle el liderazgo a Muñoz. Deportes Belgrano fue un interesante intento, con un excelente plantel: Néstor Ibarra, Fernando Niembro, Ricardo Podestá y Adrián Paenza, entre los más destacados, con la mira en una gran cobertura del Mundial que se disputó en Alemania. Cuestiones políticas llevaron prontamente la idea al naufragio.
Siguió trabajando en televisión, en Canal 7, hasta fines del ‘78, cuando fue despedido junto a otros colegas. Allí atravesó tiempos complejos, sin mucha continuidad laboral. A mediados del ‘80, junto a Fernando Niembro, concurrían el domingo a la cancha a presenciar el partido principal, solo como espectadores. Un día, a la salida de la cancha de Huracán, tomando algo en un bar, se pusieron a pensar en volver al ruedo, armando un buen equipo, para poder competirle a Muñoz. Le presentaron la idea al productor Julio Moyano, quien les dio cabida, pero dejó en claro que una de las claves era tener un buen relator. Luego de tirar opciones, al elegido había que ir a buscarlo a Uruguay y era Víctor Hugo Morales.
En febrero del ‘81, arrancaron por Radio El Mundo, con bastante suceso. Al año siguiente, con la llegada a Mitre, Sport 80 prontamente cautivó a la audiencia y se quedó con el liderazgo absoluto, a partir de la impronta de Víctor Hugo en el relato, secundando en forma impecable por ese grupo disruptivo, que tenía la opinión por sobre la información como lema. La apertura democrática les hizo sintonizar con lo que el grueso del público quería escuchar, con pensamientos claros y jugados, en temas que iban más allá del deporte.
Para esa misma época, en abril del ‘83, por la pantalla de Canal 9, comenzó Todos los goles, programa que se emitía los domingos por la noche. Con título explícito como pocos, mostraba los tantos y las mejores jugadas de los partidos que se habían disputado apenas unas horas antes. Junto a Araujo, estaban Niembro, Dante Zavatarelli y Julio Ricardo, quien en el ‘84 se fue al 13, siendo suplantado por Adrián Paenza.
Era el relator de la emisora, haciendo una recordada dupla con Niembro, teniendo a su cargo casi todos los partidos de la Selección dirigida por Carlos Bilardo, desde el inicio del ciclo, hasta los amistosos previos a México ‘86, con el punto más emotivo del gol de Ricardo Gareca contra Perú en junio del ‘85, que le permitió a Argentina su agónica clasificación.
Todos los goles continuó hasta 1987, cuando ya competía con Fútbol de Primera, siendo claramente su antecesor. Durante el ‘88 y la primera parte del ‘89, Araujo fue el narrador de los encuentros amistosos o internacionales (no tenía los derechos para el torneo local) que televisaba Canal 9.
A mitad del ‘89, Fútbol de Primera concluyó su ciclo de cuatro años por ATC para pasar al 9, con casi todo el equipo, menos Mauro Viale, quien decidió quedarse para cumplir tareas de información general y política en el noticiero. El programa llegó pero con la carencia de relator. Allí, Carlos Ávila, dueño de Torneos y Competencias, la productora, se reunió con los dos candidatos que tenía en carpeta para ese lugar. El elegido fue Marcelo Araujo. El otro era Marcelo Tinelli.
El 13 de agosto del ‘89 dio comienzo el programa por Canal 9, con el partido Racing vs Talleres. Allí, en su primera aparición, tuvo muy buenas palabras para Mauro Viale y para Enrique Macaya Márquez, con quien comenzaba a conformar una dupla que estaba llamada a quedar en la historia.
A mediados del ‘90 fue parte del equipo que transmitió el Mundial de Italia por la pantalla de ATC, único canal que tenía los derechos. Quedó en el recuerdo, su relato del emblemático gol de Claudio Caniggia a Brasil: “Maradona. Alemao que no. Sigue Diego. Lo estaban agarrando. Caniggia, ahora o nunca, Caniggia el triunfo”. Y un hermoso e interminable grito de gol.
Fútbol de Primera continuó en Canal 9 hasta agosto del ‘92, cuando pasó al 13, que sería el de su explosión definitiva, con mayor equipamiento técnico. Allí se sintió definitivamente liberado para ser disruptivo a cada paso, como el día que dejó el relato, tal como lo había advertido segundos antes, cuando Luis Medero, defensor de Boca, convirtió un golazo contra Platense.
Fue la voz de los partidos de la selección en la década siguiente, con un relato vibrante, donde el hincha se sentía identificado por el sentimiento que le ponía, como en los casos de los Mundiales ‘94 y ‘98. Luego de Mitre había pasado por Del Plata y tras varios años sin estar en radio, reapareció por La Red, conduciendo un recordado ciclo Araujo de Primera, en donde muchos colegas dieron sus primeros pasos.
Su ciclo en Fútbol de Primera culminó poco más de 15 años después del inicio, en noviembre de 2004. A partir de allí, estuvo en diversos medios, sin mayor continuidad, hasta agosto de 2009, donde fue la cara principal y el relator del partido más importante de Fútbol para todos.
Quizás ya no estaba como en sus mejores momentos, pero seguía siendo Marcelo Araujo. Con una manera única de contar el fútbol. Esa que se adhirió al sentimiento de los hinchas. Y que hoy recordamos más que nunca, con total agradecimiento y sin estar crazy.



Lázaro José Zilberman Z»L