El último lunes, el Papa Francisco se reunió con una delegación de la B’nai B’rith International (una organización judía fundada en Nueva York en 1843), con la premisa de acompañar a los pobres y enfocar la lucha contra el antisemitismo, según informó AICA.
Durante la charla, quedó claro que la mejor forma de promover una mayor fraternidad es ayudar a los que más lo necesitan y que acompañar a los pobres y enfermos “significa también poner en práctica la voluntad del Altísimo”, indicó Francisco.
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Además, el Papa se refirió al periodo bélico que atraviesan muchos países: “Vivimos en una era en la que la paz está amenazada en muchas partes del mundo. Las perspectivas particularistas y nacionalistas, impulsadas por intereses egoístas y codicia de ganancias, parecen querer imponerse cada vez más. Pero esto aumenta el riesgo de que, al final, solo se pierda y pisotee la dignidad humana”.
Luego, Francisco habló del pasado, las guerras y la Shoah y mencionó que, en toda tradición religiosa o sociedad humana, está latente el riesgo del resentimiento y de la discordia.
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“Es la tentación mentirosa de la violencia, es el mal agazapado a la puerta del corazón. Es el engaño según el cual las disputas se resuelven con violencia y guerra. En cambio, la violencia siempre genera más violencia, las armas producen muerte y la guerra nunca es la solución sino un problema, una derrota”, dijo el máximo referente de la iglesia católica.
Antes del cierre, el Papa Francisco se mostró contento de recibir a una delegación judía y sentenció: “Siempre me ha interesado promover y profundizar el diálogo judeo-católico”.

