El 22 de junio de 1941 la Unión Soviética fue invadida por el ejército alemán, seguido por los Einzatsgruppen “unidades móviles especiales”. Su tarea era reunir a los judíos de cada pueblo y ciudad, llevarlos a zonas aisladas, obligarlos a cavar fosas y asesinarlos allí mismo: bala por bala, uno por uno.
Fue el primer paso de la “solución final” que llevaría en los años siguientes al aniquilamiento planificado de seis millones. La “otra” guerra, la Segunda Guerra Mundial, le costó a la Humanidad 50 millones de vidas.
El profesor Yehuda Bauer sostiene que recordar la Shoá y sus consecuencias constituye sólo el primer paso. Enseñar y estudiar sobre el Holocausto y todo lo que emanó durante la Segunda Guerra Mundial, en particular el racismo, el antisemitismo y la xenofobia, constituyen nuestra siguiente responsabilidad.


