La realidad como ficción. Por Sergio Saposnic

La realidad como ficción. Por Sergio Saposnic
La realidad como ficción. Por Sergio Saposnic

En el barrio de Flores, la sensatez es el lujo de unos pocos.

En mi novela, Hospital Israelita Z, cinco judíos excéntricos y rebeldes, antes comunistas, ahora religiosos, se unen para resucitar el Hospital. Financiados por un linyera y bendecidos por una estrella de la tele, desafían a las fuerzas vivas del barrio.

Pero la realidad es un circo de meshíguenes que coquetea con el abismo. En la novela, la murga está cooptada por un puntero político y una constructora ansiosa por megaproyectos inmobiliarios que quiere echar a los judíos y apoderarse del predio.

¿Delirios paranoicos o cruda realidad? La línea es difusa.

La ficción a veces es el camino más corto para tocar la verdad. Así intenta mostrarlo esta novela publicada diez meses antes del 7 de octubre de 2023. Lo siniestro irrumpe, como siempre, como un capítulo inesperado, a la vez familiar y sorprendente. La solicitud de un influencer antisemita de restaurar el hospital y cambiar su nombre por ‘Hospital Palestina’ es un recordatorio cruel de que lo ominoso borra la frontera entre realidad y ficción.

Un grito que despierta los peores fantasmas de la avenida Gaona y alrededores, donde la historia y la memoria, la ficción y la realidad se entrelazan como una maldición.

Ya sabemos que el antisemitismo es una de las miserias más persistentes, una sombra que perpetuamente acecha en las entrañas de la historia. Ahora también sabemos que ser fuertes, firmes y unidos, como los cinco judíos de la novela, es nuestra única opción para enfrentarlo, denunciarlo y combatirlo en todas sus formas.

Y ahora, me pregunto: ¿qué hacemos con esta verdad que nos duele? Tal vez, la respuesta esté en la capacidad de la literatura para desmontar mentiras y revelar verdades. O tal vez no. Tal vez solo esté en la capacidad de la literatura para zamarrearnos.

Por lo pronto, a todos aquellos que sueñan con ensuciar el nombre del Hospital Israelita les digo que se despierten de ese sueño húmedo.

Por Sergio Saposnic.

2 COMENTARIOS

  1. El sábado 25 de abril de 1970, a las 22:45 horas, en pleno tiempo de celebración de Pésaj, en camino de Ciudadela hasta el Sanatorio Güemes, comprobando la situación, el taxista se desvió unas cuadras y mi hija Irina (la tercera de mis seis hijos) nació en la vereda del Hospital Israelita donde fueron ingresadas y, por dos tres días, madre e hija, fueron muy bien atendidas.

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