Durante los tres años de duración, el proyecto contará con una importante inversión de las organizaciones participantes, con el objetivo de acelerar la investigación que, en última instancia, pueda beneficiar a pacientes de todo el mundo, afirmaron los portavoces.
Colaboración entre líderes en salud y tecnología
Esta colaboración reúne a tres líderes mundiales en atención médica, tecnología e investigación: Sheba y la Escuela de Medicina Icahn aportarán extensos conjuntos de datos genómicos, capacidades de investigación en IA y conocimientos clínicos, mientras que Nvidia brindará su arquitectura computacional avanzada, plataformas de desarrollo de inteligencia artificial, software y experiencia científica.
Si bien aproximadamente el dos por ciento del genoma humano ya está «caracterizado exhaustivamente», explicó el profesor israelí Gidi Rechavi, impulsor del proyecto, el 98 por ciento restante, «que antes se consideraba ADN basura, se reconoce cada vez más como portador de elementos reguladores y funcionales críticos».
Por su parte, el doctor Alexander Charney, de la escuela Icahn del Hospital Mount Sinai, dijo que la colaboración «representa un paso importante hacia un futuro donde todas las personas puedan beneficiarse del poder de la secuenciación del genoma completo».
Al incorporar inteligencia artificial avanzada a la investigación genómica, «nos acercamos a hacer realidad la medicina personalizada y de precisión para todos», aseveró Charney.
Un proyecto de vanguardia
Entrevistado por el portal israelí Globes, el director general del Sheba, el profesor Yitzhak Kreiss, dijo que se trata de «un proyecto a la vanguardia de la ciencia, no solo de la salud».
«Queremos crear un modelo de lenguaje completamente nuevo para el genoma humano -remarcó-. Tenemos muchísimos datos y ahora tenemos que enseñarle al cerebro a leerlos».
Kreiss señaló que «descifrar el impacto de los genes no codificados en la salud nos permitirá estar a la vanguardia de diagnósticos mucho más precisos, el desarrollo de fármacos y la medicina personalizada».
El modelo, precisó el investigador israelí, «será de dominio público, pero tendremos acceso inicial y exclusivo al mismo, y toda la propiedad intelectual que se genere a partir de él pertenecerá a Sheba y Mount Sinai», el famoso hospital de Nueva York.

