
Bajo el lema «No estáis solas, valientes leonas del pueblo de Irán», mujeres judías españolas participaron en una acción simbólica en la que prendieron un cigarrillo con una fotografía del líder supremo iraní.
🔴 MUY VIRAL: Una joven iraní quema la imagen del Ayatolá Jamenei y enciende su cigarrillo, en señal de protesta e independencia.
🚨NO VERÁS ESTO EN LOS MEDIOS🚨 pic.twitter.com/EMWtLMaxyi
— El Pelado De La TV (@peladodelatv) January 10, 2026
La iniciativa fue impulsada por ACOM, Madres Judías por la Paz, StopH8.iL y Veo Israel, y se inspira directamente en la imagen difundida en redes por una joven iraní exiliada, conocida bajo el seudónimo de Morticia.
🔥AHORA TÚ🔥
Las mujeres iraníes están liderando una revolución por la libertad. Se juegan la vida. No las dejemos solas.
🕊️ Muestra tu solidaridad. Hazlo visible.
👉 Cómo participar:
1️⃣ Descarga esta imagen:
https://t.co/CqYfPtABIo
2️⃣ Imprímela
3️⃣ Enciende un cigarro con… pic.twitter.com/Spma5gd2Gx— Acción y Comunicación sobre Oriente Medio – ACOM (@ACOM_es) January 11, 2026
La fotografía original —una joven encendiendo un cigarrillo con la imagen de Jamenei— dio la vuelta al mundo y fue compartida incluso por J.K. Rowling.
Su protagonista es una mujer de 23 años, refugiada en Canadá, que pasó de una educación religiosa estricta a definirse como «agnóstica» y «feminista radical», reportó Enfoque Judío. En una entrevista exclusiva con The Objective, explicó que su gesto no fue calculado: «Desde que tengo uso de razón siempre he querido que el régimen islámico desapareciera».
Morticia, nombre inspirado en su afición por La familia Addams, relató que la imagen surgió al recrear una tendencia vista en X: «Decidí recrearla como una tendencia y, felizmente, esta tendencia siguió y siguió». Frente a quienes la acusaron de usar inteligencia artificial, aclaró que «la foto realmente es una captura de pantalla de un vídeo», fechado el 7 de enero.
La joven también respondió a las críticas por manifestarse desde el exilio: «Me critican por vivir fuera, donde estoy a salvo de una condena a muerte casi segura», y cuestionó a quienes, desde Occidente, dicen defender los derechos humanos mientras justifican al régimen iraní.
Su testimonio incluye detenciones, torturas y amenazas desde la adolescencia. «He vivido con amenazas desde que era solo una adolescente», afirmó, recordando su arresto durante el llamado Noviembre Sangriento de 2019. Sobre las actuales movilizaciones en su país, fue tajante: «Esto es una revolución, no una protesta».
La acción realizada en España toma ese gesto individual y lo transforma en una expresión colectiva de solidaridad, amplificando un mensaje que, desde Irán hasta la diáspora y ahora también desde la comunidad judía española, insiste en no mirar hacia otro lado.
