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Se realizó el acto por el 31° aniversario del atentado a la AMIA

“No vamos a parar hasta que se haga justicia”. Con esa frase el presidente Javier Milei marcó su presencia en el acto por un nuevo aniversario del atentado a la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994 y que dejó 85 víctimas mortales y más de 300 heridos.

El mandatario rompió el protocolo y habló ante el micrófono del canal de noticias TN mientras se dirigía a su ubicación cerca del escenario desde donde los organizadores del acto leyeron su comunicado con reclamos de justicia luego de las emblemáticas sirenas que sonaron a las 9.53, el horario en que se produjo la explosión en la sede de la mutual judía.

El evento contó con la presencia del presidente junto a funcionarios nacionales y porteños, que rindieron homenaje a las 85 víctimas fatales del atentado.

Bajo el lema “La impunidad sigue; el terrorismo también”, se llevó a cabo el acto central organizado en forma conjunta por la AMIA, la DAIA y los familiares de las víctimas.

En un comunicado, la entidad judía señaló que “la masacre contra la AMIA, cuya idea, planificación y ejecución fue acreditada por la justicia argentina a manos de Irán y de integrantes de Hezbollah, dejó el doloroso saldo de 85 víctimas fatales y más de 300 heridos. Ninguna persona ha sido condenada”.

“Es crucial aprender del pasado y que nuestras autoridades tomen medidas para que nunca más sucedan hechos como este. El terrorismo está más activo que nunca”, afirmó el titular de la AMIA, Osvaldo Armoza. “Nos preocupa la infiltración iraní en Latinoamérica”, dijo el dirigente, y pidió expresamente al Gobierno que encabece una “alianza internacional contra el terrorismo”.

En ese sentido recibió fuertes aplausos cuando elogió el alineamiento irrestricto de Milei con Israel. “Celebramos que la República Argentina haya tomado la decisión de pararse en el lugar correcto de la historia”, leyó desde el escenario. El mandatario libetario estuvo con Benjamin Netanyahu justo un día antes de la última ofensiva israelí en territorio iraní, que se extendió del 13 al 24 de junio.

La AMIA señaló que el ataque a la mutual judía es un “crimen de lesa humanidad” y por lo tanto imprescriptible. Hace un mes el juez federal Daniel Rafecas dio luz verde para que se concrete el juicio en ausencia contra los diez acusados como autores intelectuales del ataque: libaneses e iraníes prófugos y con pedidos de captura internacional. “Confiamos en que en un futuro juicio oral demostrará la responsabilidad de Irán, Hezbollah y quienes son fugitivos de la justicia argentina”, apuntó Armoza.

También hubo un recordatorio por el fiscal Alberto Nisman, quien dirigía la UFI-AMIA al momento de su muerte, el 18 de enero de 2015. «¿También deberán pasar 30 años para saber qué pasó?“, se preguntó el titular de AMIA. ”El silencio es complicidad“. Y señaló que haya premura en la investigación actual por el atentado a la mutual, que se abran los archivos de la SIDE y se rechace la absolución de Carlos Telleldín, quien fue acusado por ser el último poseedor de la Trafic que se habría utilizado como coche bomba.

El acto tuvo la conducción de Mariana Fabbiani y comenzó con un mensaje de Jennifer Dubín, quien recordó a su padre, víctima de 31 años en el momento en que estalló el coche bomba en la sede de la mutual judía. También se proyectó el video “Aniversario” con relatos del actor Ricardo Darín y hubo un espacio musical a cargo de Germán “Tripa” Tripel.

Javier Milei arribó al lugar a las 9.29, acompañado por su hermana Karina, la secretaria general de la Presidencia. Además, estuvieron presentes en el acto por el 31° aniversario del atentado a la AMIA el vocero Manuel Adorni, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y los ministros Patricia Bullrich (Seguridad), Luis Petri (Defensa) y Mariano Cúneo Libarona (Justicia).

Un paquete de caramelos y un diálogo premonitorio: la conexión entre dos víctimas que buscaban trabajo en la AMIA el día del atentado

El 12 de julio de 1994, Sofía Guterman caminaba por el barrio porteño de Villa Crespo junto a su única hija Andrea. Al pasar por un local de golosinas, ambas decidieron entrar. Andrea, de 28 años, había visto una bolsa grande de caramelos de menta y quiso llevársela a su papá, Alberto. A Sofía le pareció una exageración. “Déjela que le lleve dulzura a su padre. Las cosas hay que hacerlas en vida”, intervino el hombre que las atendió, un jubilado de 73 años, oriundo de Polonia, naturalizado argentino.

Mientras cobraba el paquete, el señor les contó que esa sería su última semana de trabajo: le habían dicho que no lo necesitaban más. “Pero hay que seguir apostando a la vida. Todavía me quedan sueños por cumplir. A vos que sos tan joven, seguro que también”, le dijo a Andrea.

Seis días después, la mañana del 18 de julio de 1994, Faiwel Dyjament se acercó a la bolsa de trabajo de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA): fue a dejar su currículum. Andrea —que era maestra jardinera y buscaba sumar ingresos— también estaba allí. Ambos fallecieron a las 9.53, cuando un coche bomba explotó frente al edificio. El atentado terrorista se cobró la vida de 85 personas y dejó 300 heridos.

Durante décadas, Sofía guardó en silencio aquella escena. Hace apenas unos días, la compartió públicamente en un video difundido por AMIA, como parte de la campaña “Historias que dan vida”, una iniciativa que invita a familiares de las víctimas a reconstruir pequeñas escenas cotidianas para mantener viva la memoria.

“Desde que supe que ese señor también había muerto en el atentado, esta anécdota me quedó grabada. Pensé: ‘¿Cómo puede ser que dos personas que no se conocían, que hablaron de seguir apostando a la vida y de los sueños por cumplir, terminaron asesinados de esta manera?’. Me generó un impacto tremendo”, le dijo a Infobae.

“Desde que asesinaron a mi“Desde que asesinaron a mi hija, yo digo que a mí me destiñeron los colores. Los veo, los reconozco, pero no tienen la intensidad que tenían antes”, dice Sofía

“Elegí contarlo ahora porque quería que se conociera. Con todo lo que nos ha sucedido, que ya es una cicatriz que se lleva dentro y que no tiene solución, comencé a preguntarme si alcancé a decir todo lo que quería. Y me acordé de esta anécdota. A veces se le da más visibilidad a los aniversarios redondos, como los diez, veinte o treinta años, pero este es el año 31, y yo también tengo 31 años más encima. Cuand pasa el tiempo, uno empieza a ver las cosas de otra manera. A Faiwel Dyjament lo conocimos de casualidad. Una vez alcancé a ver a su esposa, de lejos en un acto, pero no me acerqué. Después nunca más volví a verla y entendí que ya no quedaba nadie del entorno de este señor. Me da mucha tristeza cuando encuentro víctimas cuyos familiares no aparecen. Tal vez por eso también sentí que debía compartir esta historia”, agrega

Sofía habla con una mezcla de calma y dulzura. No fue posible concretar una entrevista presencial: desde hace días sufre una inflamación en el nervio ciático, lo que ella llama “el síndrome del mes de julio”, una dolencia que se repite año tras año, cuando se acerca esta fecha. “Cada aniversario se siente un poco más. Me sucede a mí y a muchos de los familiares que estamos desde el principio: vemos que van pasando el tiempo, que se cumple otro aniversario, y que a nosotros nos queda otro año menos para seguir trabajando y pidiendo Justicia. No es pesimismo, pero hay que afrontar la realidad de que uno no es eterno”, dice.

Hoy, a los 84 años, sigue sosteniendo el mismo reclamo: que las víctimas tengan justicia. “A lo largo de estos 31 años no la hemos alcanzado, pero sí conseguimos construir una memoria colectiva muy importante”, asegura.

A las 9.53 del 18A las 9.53 del 18 de julio de 1994 la explosión en la AMIA dejó 85 muertos y más de 300 heridos (Foto/Prensa AMIA)

Todo está guardado en la memoria

El cuerpo de Andrea Guterman fue hallado una semana después del atentado. “La estuvimos buscando siete días —dice Sofía—. Recién apareció la séptima noche, junto con los que habían estado ese lunes en la bolsa de trabajo de la AMIA”, cuenta. Pasó un tiempo hasta que ella supo que Faiwel Dyjament había muerto en el ataque. “Volví al negocio y el dueño me contó que un empleado suyo había fallecido en el atentado. Ahí fue cuando hice la asociación”, explica.

Los Guterman procesaron el duelo a su manera. “Mi marido, desde el primer momento y hasta hoy, está muy enojado”, cuenta Sofía. Ella, en cambio, se dedicó a dar charlas en escuelas de todo el país. También escribió cinco libros —Más allá de la bombaDel corazón al cieloLa gran mentiraEn cada primavera renace la alegría de vivir y Detrás del vidrio—, todos dedicados a su hija Andrea. “Algunos fueron traducidos a otros idiomas; otros musicalizados”, cuenta. Sus textos, al igual que sus intervenciones, buscan ponerle rostro a la tragedia, rescatar las historias individuales detrás del número.

“En julio de 1995, un año después del atentado, AMIA publicó Sus nombres y sus rostros para homenajear a las víctimas. Yo me adueñé de esas historias y, en cada charla, les contaba a los chicos quiénes eran. ‘Ay, a mí también me gustaba esta comida’; ‘Ay, mi mamá se llama como se llamaba esta chica’, decían. De esa manera fui humanizando el número 85. Desapareció la cifra y empezaron a aparecer las personas”, relata.

Andrea tenía 28 años, eraAndrea tenía 28 años, era maestra jardinera y en sus tiempos libres se dedicaba a animar cumpleaños. En 1994 se estaba por casar y necesitaba más ingresos, por eso fue a llevar su currículum a la bolsa de trabajo de la AMIA

Con años de docencia a cuestas, Sofía desarrolló recursos propios para captar la atención de los alumnos: “Cuando veía que un chico se movía mucho en la silla, me daba cuenta de que había que interesarlo más. Entonces, si estaba hablando en prosa, de repente les recitaba uno de mis poemas. Así captaba su atención. Incluso en escuelas con estudiantes difíciles, donde me advertían que podían levantarse e irse. De hecho, una vez hubo dos que se retiraron del aula. Pero cuando salí, uno vino corriendo y me metió un papel en el bolsillo. Con letras torcidas me escribió: ‘Te quiero’”.

A 31 años del ataque terrorista, Sofía cree que parte de su legado está ahí, en esas semillas sembradas en las generaciones más jóvenes. “Muchas veces me dicen: ‘¿No te das cuenta de todo lo que hiciste a lo largo de estos años?’. Posiblemente no. En parte sí. Por eso, cuando veo que la juventud hace actos la noche antes de cada 18 de julio, y que hay cada vez más jóvenes interviniendo, no solo acá, sino en distintos lugares del país, me produce satisfacción. Hasta ahora, nuestra única forma de justicia es la memoria. No tenemos otra justicia”, dice.

Su nombre se pronunciaba “Faivl”,Su nombre se pronunciaba “Faivl”, pero le decían Pablo. Había nacido en un pequeño pueblito de Polonia y llegado a la Argentina a los ocho años. Aquí hizo la primaria y tomó la ciudadanía argentina. Días antes del atentado, tuvo un encuentro fortuito con Andrea Guterman (Foto/@amiaonline)

Siempre presente

Tras la muerte de su hija, Sofía decidió donar parte de sus pertenencias. “Como era maestra jardinera, todo lo que era de jardín de infantes, útiles para los chicos, se lo di a una compañera de ella”, cuenta. Otras cosas prefirió guardarlas: una flauta dulce y algunos dibujos. “Con esa flauta inventábamos canciones para niños porque Andrea, en sus ratos libres, también animaba cumpleaños infantiles”, dice. Los dibujos que su hija hacía para sus alumnos terminaron ilustrando la tapa de uno de sus libros, En cada primavera renace la alegría de vivir, que también fue traducido al inglés.

Las amigas de Andrea fueron y siguen siendo un pilar para Sofía y su marido. “Ellas siempre están cerca de nosotros. Incluso las que viven en Londres y en Miami”, cuenta. “Pero la mayor alegría la tuve el día que abrí la computadora y me apareció en Facebook una foto de Andrea con nenes de cuatro años en La Gotita de Agua, una guardería estatal donde trabajó. Ahí, un muchacho comentó: ‘El que se ríe con la boca abierta soy yo’. Después vino a visitarnos a casa. Ese encuentro fue miel para mi corazón. ‘Pasaron más de treinta años y aún la recuerda’, pensaba. De hecho, en la tumba de Andrea hay una placa que dejaron los nenes del jardín”, revela.

Los dibujos que hacía AndreaLos dibujos que hacía Andrea terminaron ilustrando la tapa de uno de los libros de Sofía: “En cada primavera renace la alegría de vivir”, que también fue traducido al inglés

—¿Cuántos años tendría Andrea hoy?

Se estaría preparando para cumplir 60 años, como todas sus amigas. Vos sabés que al principio, yo tenía un problema con los cumpleaños. No con los cumpleaños de las amigas de mi hija, sino con los cumpleaños en general. Cuando escuchaba que cantaban el “Feliz cumpleaños”, pensaba: “No saben la estafa que es la vida”. Desde que asesinaron a Andrea yo digo que a mí me destiñeron los colores. Es decir, los veo, los reconozco, pero no tienen la intensidad que tenían antes. Pasé muchos años sin entender por qué la gente se reía en la calle si yo tenía tanta tristeza. Pero el tiempo fue poniendo las cosas en su lugar. Uno tiene que acomodarse porque si no, no puede estar en sociedad.

—¿Pensás en ella cuando ves a sus amigas?

—Cuando las chicas empezaron a casarse y a quedar embarazadas, siempre estuve cerca de ellas: porque era amiga de las mamás o porque simplemente me hacía bien ver a las amigas de mi hija. Yo hago de cuenta que los hijos que tuvieron son mis nietos porque la vida no me dio la oportunidad de tener nietos propios. Creo que el hecho de haber sido testigo de toda la transformación que han atravesado a lo largo de la vida me da una pauta de cómo hubiese sido Andrea.

“Hoy Andrea se estaría preparando“Hoy Andrea se estaría preparando para cumplir 60 años, como todas sus amigas”, dice Sofía (Foto/Adrián Escandar)

Aunque hayan pasado más de tres décadas, el reclamo de Sofía sigue intacto. “Lo que quisiera es ver justicia mientras estoy acá, mientras estoy viva. Y eso es lo que deseamos todos los familiares: que las víctimas tengan la justicia que se merecen. Personalmente, de la palabra esperanza me quedan muy pocas letras. Porque pasan los años, pasan los gobiernos y la justicia no llega. Ahora, se aprobó el juicio en ausencia para los acusados del atentado a la AMIA. Países como Francia e Italia lo tienen y, en causas que involucraban a jerarcas nazis, dio resultado. A 31 años sería una posibilidad de que esto lleve a un poco de justicia”, se despide Sofía.

—¿Qué pasó con la bolsa de caramelos de menta?

—Durante muchos años la conservé. Con mi marido nunca sacamos un solo caramelo del paquete. Para nosotros era como un simbolismo, el recuerdo de dos personas que no se conocían y que quedaron hermanadas en la muerte.

La joven que le dedicó una canción de una famosa serie al abuelo que no pudo conocer: “Fue asesinado en la AMIA”

Agustina Fernández, de 28 años, creció escuchando el relato de cómo había muerto su abuelo Alberto Fernández. No llegó a conocerlo. Alberto murió sin conocer a ninguno de sus nietos. “A tu abuelo lo mató la bomba de la AMIA”, escuchaba la joven de boca de casi todos los miembros de su familia. “De chica miraba un poco sin entender lo que había pasado», contó Agustina en diálogo con Infobae. «No podía ni imaginar el sonido del estruendo”, dijo.

Agustina creció y empezó a conectar el relato familiar con lo que había pasado el 18 de julio de 1994 a las 9:53 de esa mañana de invierno. Alberto tenía una panadería en Uriburu 671, a la vuelta de la AMIA. Todas las mañanas hacía el recorrido para pasar a cobrarle a los bares que les proveía facturas para los desayunos.

Todos los días la misma rutina. Iba de bar en bar. Algún comentario sobre el clima, el partido de la noche anterior, mientras recibía el dinero y sumaba nuevos pedidos para el resto de la semana. Caminaba por Tucumán y doblaba en Pasteur. El ritual incluía pasar por el kiosko de su hijo Marcelo que quedaba justo frente a la AMIA. “Ese día mi abuelo hizo el recorrido habitual, pero no pudo completarlo”, relata Agustina. La bomba interrumpió el camino a pocos pasos del negocio.

Para recordarlo, la joven actriz le dedicó una canción de la serie Floricienta. “Te siento en ese beso que no fue/Te siento en las ausencias/Te siento en los escombros de este amor/Que me llenó de pena”, canta Agustina, mientras abre bien grandes sus ojos negros.

Testigo del horror

Marcelo escuchó el estruendo del coche bomba desde el interior de su kiosco. Era la hora en la que Alberto pasaba a saludar todos los días. Pero ese día no llegó. “Después del primer shock lo primero que hizo mi papá fue salir a la calle a buscarlo. Vio escenas de puro horror que el siempre contó con detalle. Enseguida un vecino lo llama y le dice que Alberto estaba herido. Tenía un fierro clavado en la espalda -relata Agustina-. Improvisaron una camilla y lo llevaron hasta el Hospital de Clínicas. Pero no sobrevivió”.

“Después de la explosión todo se puso naranja. Estaba detrás del mostrador y volaron todos los artículos del kiosco – cuenta Marcelo en un video producido por la AMIA-. Ese día no tuve tiempo ni para llorar a mi viejo por todo lo que había pasado”.

Marcelo mira fijo a la cámara y parece recordar cada segundo de ese día. “No sé como me salvé. No tuve ni un rasguño. Se clavaron decenas de vidrios en mi campera de cuero que la tenia en la silla. Yo estaba delante y no me pasó nada. La puerta del baño quedo toda rota, también. Y yo nada. Debo tener un Dios aparte”, admite el hombre.

Marcelo y un amigo enMarcelo y un amigo en la puerta de su kiosco frente a la AMIA, sobre la calle Pasteur en Once

“Enseguida me di cuenta que había sido una explosión. El olor me quedó impregnado muchos días. Era como algo parecido al amoníaco – continúa Marcelo-. Lo último que recuerdo de mi viejo es yo diciéndole que lo quería y el con la mirada me decía ´ya está, de esta no salgo´“.

Agustina recuerda que de chica, su abuela y su papá iban al acto que todos los años se hace frente a la AMIA para recordar los 85 muertos y más de 300 heridos que dejó el atentado. “Empecé a participar en forma activa hace dos años – cuenta la joven actriz-. Creo que lo mejor es el recuerdo a través del arte”.

Cuando Marcelo se enteró del video que había grabado Agustina se conmovió. “Es para él y también para el abuelo que no pude conocer”.

Alberto Fernández y su esposa

La tragedia que atraviesa a una familia

Tras el 18 de julio de 1994, la vida cambió para siempre para los Fernández. “Mi abuela se quedó en el recuerdo de su marido. El amor de su vida fue Alberto – explica Agustina-. Siguió un tiempo con la panadería”.

Muchos años después a Marcelo los médicos le diagnosticaron que era neurodivergente. “Mi papá eso le trajo mucho alivio, porque pudo saber la razón de algunos de sus comportamientos en cuanto a la sociabilidad – sostiene Agustina-. Puede ser que el impacto de la bomba lo haya detonado, pero eso no lo podemos confirmar”.

Alberto tenía dos hijos y en la familia el relato que circula siempre fue que tenía muchas ganas de ser abuelo de nietas. No pudo ser, porque lo mató la bomba de la AMIA.

Agustina Fernández cantó el temaAgustina Fernández cantó el tema de Floricienta para recordar a su abuelo Alberto

Arte contra la violencia

Agustina recorre las fotos de su familia. “No son muchas. En esa época no había celulares con cámara”, dice. Los ve parecidos. Hoy Marcelo tiene la edad en la que murió Alberto.

“Mi papá, además, se parece bastante a mi abuelo en que los dos son resolutivos y buenos comerciantes”, explica.

Los Fernández tuvieron una panadería. Marcelo, además, manejaba el kiosco frente a la AMIA en el que solían comprar gaseosas y golosinas todos los empleados de la mutual. En la actualidad tiene una dietética en Palermo. “La puso en plena pandemia”, afirma Agustina y se sonríe.

Eso no es todo, a los 45 años Marcelo estudió para guardavidas. “Otra forma de salvar vidas”, sostiene.

Alberto Fernández junto a susAlberto Fernández junto a sus dos hijos

“Te siento en el olvido/Te siento en el recuerdo/Te siento en cada parte/Te siento en todo el cuerpo”, canta la joven en el video. De fondo la joven se funde con imágenes de las víctimas y nueva fachada de la AMIA reconstruida luego de la explosión del 18 de julio de 1994.

El día que exploto la AMIA

El 18 de julio de 1994, una bomba destruyó el edificio de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires. El atentado causó 85 muertos y alrededor de 300 heridos. Fue el mayor ataque terrorista en la historia argentina. Más de treinta años después, si bien la justicia identificó a los responsables y los organismos internacionales autorizaron sus búsquedas, no hubo hasta ahora proceso judicial efectivo contra los presuntos autores intelectuales y materiales, la mayoría funcionarios iraníes y ciudadanos libaneses vinculados con Hezbolá.

El reciente fallo firmado por el juez Rafecas responde a la reforma legislativa aprobada este año en el Congreso Nacional. Dicha reforma introdujo al Código Procesal Penal la figura del “juicio en ausencia”. Esto permitirá que acusados de delitos graves, prófugos por más de cuatro meses y fuera del territorio argentino, puedan ser juzgados sin estar presentes. Esta medida se considera aplicable a delitos definidos en el Estatuto de Roma, como terrorismo y crímenes de lesa humanidad, argumentos que el magistrado explicitó en una resolución judicial de 148 páginas.

El coche bomba que explotóEl coche bomba que explotó en la AMIA causó 85 muertos y más de 300 heridos (credito Prensa AMIA)

Los diez acusados a quienes se aplicará este procedimiento son Alí FallahijanAlí Akbar VelayatiMohsen RezaiAhmad VahidiHadi SoleimanpourMohsen RabbaniAhmad Reza AsghariSalman Raouf SalmanAbdallah Salman y Hussein Mounir Mouzannar. Varios de ellos ocupaban cargos en el gobierno iraní durante el atentado.

Irán, que niega cualquier participación tanto en el ataque como en la protección de los implicados, no autoriza la extradición de sus ciudadanos y ha rechazado que se los someta a interrogatorio.

La causa AMIA presenta, además de la particularidad de la ausencia de condenas a los presuntos responsables directos, el hecho de que sí hubo condenas firmes contra funcionarios judiciales y del gobierno argentino que intervinieron en los primeros años de investigación. El exjuez Juan José Galeano y varios fiscales fueron sentenciados por maniobras encubridoras, entre ellas el pago a testigos falsos para justificar la detención de policías argentinos como “conexión local” del atentado.

El mensaje del Centro Hebreo Ioná por la Parashá Pinjas

Reflexión del seminarista del Centro Hebreo Ioná, Brian Menes Wainstein, hoy, Parashá Pinjas.

En la Parashá Pinjas nos encontramos con un relato de coraje y justicia protagonizado por unas valientes mujeres, las hijas de Tzlomjad, quiénes tuvieron que enfrentar una situación injusta.

Como herederas que eran de las propiedades de su padre, se vieron privadas de su derecho a poseerlas en la Tierra Prometida. Sin embargo, en lugar de quedarse en silencio y resignarse, decidieron alzar su voz y buscar justicia.

Con valentía, estas mujeres se acercaron a Moshe y a los líderes de la comunidad, exponiendo su situación y demandando que se les concediera sus derechos. En respuesta a su pedido, se estableció una ley que aseguraba que las hijas mujeres también pudieran heredar las tierras de sus padres.

La historia de las hijas de Tzlomjad nos enseña importantes lecciones. Por un lado, nos recuerda la importancia de luchar por nuestros derechos, incluso en circunstancias desafiantes. Por otro lado, nos inspira a ser valientes y persistentes, alzando nuestra voz en busca de justicia y equidad.

Así como las hijas de Tzlomjad encontraron el coraje necesario para desafiar la injusticia, también cada uno de nosotros podemos empoderarnos y trabajar juntos para construir un mundo más justo y equitativo para todos.

Es el deseo de quienes formamos parte de la Comunidad del Centro Hebreo Ioná que esta historia nos inspire a seguir sus pasos, a alzar nuestra voz y a ser agentes de cambio en nuestras comunidades y en nuestro mundo.

¡Shabat Shalom Umeboraj!

Un Tribunal decidió liberar tras 40 años preso a un libanés implicado en el asesinato de un diplomático israelí

La justicia francesa ordenó la liberación del terrorista libanés Georges Ibrahim Abdallah, condenado por el asesinato de un diplomático israelí y otro estadounidense.

Abdallah es considerado uno de los presos más antiguos de Francia tras haber pasado 40 años en la cárcel.

El hombre libanés fue arrestado en 1984 y condenado a cadena perpetua en 1987 por el asesinato en 1982 del teniente coronel Charles Ray, quien era agregado militar adjunto de los Estados Unidos, y el asesinato del diplomático israelí Yaakov Bar-Simantov frente a su casa en París el 3 de abril de 1982, así como su participación en el intento de asesinato del ex cónsul estadounidense en Estrasburgo Robert O. Homme, quien sobrevivió a un tiroteo el 26 de marzo de 1984.

Todo esto sucedió en el contexto de la Guerra del Líbano de 1982. Después de su captura, testificó que “hago lo que hago debido a la injusticia cometida contra los derechos humanos en Palestina”.​

El Tribunal de Apelación de Francia tomó la decisión en una audiencia a puerta cerrada en el Palacio de Justicia de París, en ausencia de Georges Abdallah, de 74 años, actualmente recluido en la prisión de Lannemezan (Altos Pirineos).

Su liberación está prevista para el 25 de julio bajo una condición. que abandone el territorio francés y no regrese.

Una fotografía del 3 de julio de 1986, durante el juicio de Abdallah por el asesinato de dos diplomáticos
Una fotografía del 3 de julio de 1986, durante el juicio de Abdallah por el asesinato de dos diplomáticos

“Es a la vez una victoria judicial y un escándalo político que no haya sido liberado antes, por el comportamiento de Estados Unidos y de todos los presidentes franceses”, reaccionó su abogado, Jean-Louis Chalanset, a la salida de la audiencia.

Estados Unidos, como parte civil en el caso, se opuso enérgicamente a todas las solicitudes de liberación presentadas por Georges Abdallah.

Aún no se conocen los detalles logísticos de su salida el 25 de julio. Sin embargo, según varias fuentes consultadas antes de la audiencia, se prevé que sea escoltado por las fuerzas del orden hasta el aeropuerto de Tarbes, de donde partirá hacia Roissy para tomar un vuelo con destino a Beirut.

La corte exigió que Abdallah realizara un “esfuerzo significativo” para indemnizar a las familias de las víctimas. El libanés siempre se negó a hacerlo al considerarse un preso político.

Sin embargo, en una audiencia del 19 de junio, y sin dar detalles sobre el origen de los fondos, su abogado informó a los jueces que 16.000 euros estaban disponibles en su cuenta en prisión para ser destinados a las partes civiles, incluidos Estados Unidos.

Abdallah nunca reconoció su implicación en los asesinatos de los diplomáticos, pero siempre los calificó como “actos de resistencia” contra “la opresión israelí y estadounidense”.

 

Vía France24

Escándalo en una carrera de Moto GP por la aparición de un hombre disfrazado de Hitler

Un hombre de 40 años se disfrazó de Adolf Hitler en la carrera de Moto GP en Hohenstein-Ernstthal, Alemania.

La Policía de Sajonia informó de la detención de un individuo que se paseó por los aledaños del circuito de Moto GP con una máscara de Hitler y se sacó fotos con la gente.

No se trató de un (aberrante) caso aislado, sino que además llegaron múltiples reportes de conductas nazis durante el Gran Premio.

Un pequeño grupo de asistentes ondearon banderas nazis y camisetas con lemas de aquella época.

El neonazi enfrenta sanciones legales por sus acciones, ya que además de la máscara asistió a la carrera con una camiseta marrón con la palabra “Adolf” y el número 8 (en referencia a la H, la octava letra del alfabeto) debajo.

Los grupos neonazis emplean rutinariamente el número 88 como lenguaje codificado para decir “Heil Hitler”.

El personal de seguridad lo arrestó y lo trasladó a una estación de policía para interrogarlo.

“Tal comportamiento no tiene cabida en nuestro circuito. Reaccionamos de inmediato al identificarlo”, declaró el director de la carrera, confirmando que el hombre sería vetado permanentemente de futuros eventos.

Representantes de la policía alemana aseguraron que “la policía criminal inició una investigación inmediata sobre este incidente”, y añadieron que “el sospechoso enfrenta cargos por exhibir símbolos de organizaciones prohibidas”.

La legislación alemana prevé importantes sanciones por glorificación del nazismo, incluyendo multas de hasta decenas de miles de euros, así como la facultad discrecional del juez para imponer hasta tres años de prisión.

 

Vía The JC

La carta que firmaron más de 50 líderes judíos para defender el Brit Milá tras redadas policiales contra mohalim

La Asociación Judía Europea (EJA) emitió una carta firmada por más de 50 líderes judíos para defender el Brit Milá.

En mayo de este año se produjeron acciones policiales, que incluyeron redadas en casas de Mohalim, la confiscación de instrumentos religiosos y la demanda de un registro de bebés circuncidados en Amberes, Bélgica.

El mohel (en plural, mohalim) es un persona judía capacitada y certificada para realizar la circuncisión ritual (Brit Milá) en bebés varones, según las leyes y tradiciones judías

En la carta formal enviada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtieron que las acciones policiales constituyen una violación directa de la libertad religiosa y evocan “algunos de los capítulos más oscuros de la historia europea”.

La misiva se acompaña de una convincente Carta Abierta de más de 20 profesionales médicos destacados de Europa, América del Norte e Israel, que incluye el respaldo de la Alianza Mundial de Salud Judía (GJHA) y la Asociación Médica Judía Estadounidense (AJMA).

Estos expertos dan fe en la carta de la seguridad, la capacitación y los beneficios para la salud del Brit Milá cuando lo realizan mohalim judíos certificados, y rechazan cualquier intento de estigmatizar o criminalizar la práctica.

Los médicos firmantes citan además amplia evidencia que confirma que la circuncisión reduce significativamente los riesgos de infecciones del tracto urinario, cáncer de pene e infecciones de transmisión sexual como el VIH.

También enfatizan que los mohalim están rigurosamente capacitados y son médicamente competentes, y realizan el procedimiento de manera segura y con el mayor cuidado.

Rabino Menachem Margolin
Rabino Menachem Margolin

Por su parte, el rabino Menachem Margolin, presidente de la EJA, afirmó: “No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras se pone a prueba nuestra fe. La circuncisión es un mandamiento sagrado, practicado con seguridad durante miles de años por el pueblo judío. Los intentos de criminalizar este rito no solo amenazan la vida judía, sino que desafían los valores fundacionales de Europa: la libertad religiosa y la dignidad humana. Instamos a la Comisión Europea a actuar con rapidez y decisión”.

La EJA subrayó que continuar las acciones legales contra el Brit Milá equivaldría a una prohibición de facto de la vida judía en Bélgica y en cualquier país que adopte políticas similares, lo que contradice el objetivo declarado de la Comisión Europea de proteger y fomentar la vida judía dentro de la Unión Europea.

En la carta, la EJA, que representa a más de 600 comunidades judías en toda Europa, pide a la presidenta von der Leyen “reafirmar públicamente el compromiso de la UE con la libertad religiosa, condenar las acciones en Bélgica y colaborar directamente con las autoridades belgas para evitar una mayor persecución de la práctica religiosa judía”.

 

Vía EJP

La estremecedora cifra que preocupa a las FDI

Mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel siguen ocultando transparencia y se niegan a publicar sus estadísticas oficiales de suicidio. La nueva cifra revelada por la radio de las FDI destaca un preocupante aumento en el número de soldados que se han quitado la vida en 2025.

Según el corresponsal militar Doron Kadosh, 15 soldados murieron por suicidio durante la primera mitad de 2025.

Además, Kadosh informó que otros tres soldados se quitaron la vida en el mes en curso, lo que eleva el total a 18 casos desde principios de año.

En comparación, en la primera mitad de 2024 —un año de guerra— solo se registraron nueve casos, mientras que en el mismo período de 2023 se registraron 11.

La cifra marca un aumento drástico de suicidios en las FDI, tanto en relación con años anteriores como incluso con el propio período de guerra.

En recientes debates internos de la Dirección de Recursos Humanos del ejécito, se han incluido advertencias de que, sin una intervención significativa, esta alarmante tendencia podría persistir y potencialmente empeorar el próximo año.

Tzachi Atedgi, superviviente de traumas de combate y destacado defensor de los veteranos que sufren estrés postraumático, abordó el tema en una entrevista con Kan Reshet Bet . «Es inconcebible que en menos de dos semanas, más de 10 veteranos se hayan quitado la vida. Estamos clamando: ¡basta!», dijo.

Fuente: Israel National News.

El motivo por el que Israel acusará a tres terroristas de Hamás

La Fiscalía Militar de las Fuerzas de Defensa de Israel presentará acusaciones severas contra tres terroristas de Hamás tras una investigación conjunta de la Agencia de Seguridad de Israel (Shin Bet) y la Unidad Central del Distrito de Judea y Samaria (Yamar) de la Policía de Israel.

Los sospechosos estuvieron involucrados en el ataque mortal que se cobró las vidas de Tze’ela Gez y su hijo pequeño, Ravid Chaim Hy”d, y en otros tres ataques terroristas en la región de Samaria.

El ataque ocurrió en mayo al anochecer, cuando la pareja Gez conducía hacia el intercambiador de Peduel camino a la sala de partos.

Según los informes, dispararon contra su vehículo y mataron a Tzala en el lugar. Su bebé, Ravid Chaim, nació en el lugar, pero falleció posteriormente en el hospital.

Tres días después del ataque, terroristas afiliados a Hamás de la zona fueron arrestados por las autoridades de Israel.

La investigación reveló que el terrorista que perpetró el tiroteo fue eliminado en una misión operativa de las FDI y el  Shin Bet.

Durante el operativo se incautó el arma utilizada en el ataque, así como equipo adicional.

Fuente: Israel National News.

El embajador de Israel Eyal Sela fue el orador principal en el nuevo encuentro del Grupo DAAT

En el marco del 31° aniversario del atentado a la AMIA, se realizó un nuevo encuentro del Grupo DAAT, celebrado en la ciudad de Buenos Aires. Liderado por su presidente Aldo Donzis, recibió esta vez al Embajador Eyal Sela y a la diputada Sabrina Ajmechet. También estuvieron presentes como invitados especiales, Silvia y Mario Averbuch, padres de Yanina Z’L, víctima del atentado del 18 de Julio de 1994. Por compromisos contraídos con anterioridad, Sofía Guterman y Luis Czyzewski, padres de Andrea Z’L y Paola Z’L, también víctimas, no pudieron hacerse presentes.

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Junto a Aldo Donzis y los invitados, estaban en la mesa principal: José Hercman, Alberto Imar, Darío Sykuler.

En este ciclo 2025 del DAAT, se realizó nueva una cena de amistad con miembros de la comunidad judía argentina que ya lleva 14 años.

Comenzar el encuentro con la lectura de la poesía “Madre, yo quiero” de Sofía Guterman, en la voz de Sabrina Ajmechet.

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En las palabras de bienvenida y el agradecimiento a los invitados, Donzis hizo referencia a el trabajo de Mario Averbuch y Luis Czyzewski como querellantes por el pacto de encubrimiento e impulsar el juicio en ausencia.

Luego el embajador habló de la situación en Israel y los conflictos con las Organizaciones Terroristas de Hamás, Hezbollah, Hutíes y con Irán. También desarrolló conceptos sobre Los Acuerdos de Abraham y la actualidad de Medio Oriente.

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Luego se abrió un espacio (como siempre) para las preguntas al invitado.

Finalmente se hizo un nuevo brindis por los soldados del Estado de Israel, por el regreso de los secuestrados y por la Paz.

Este viernes 18 a las 9:53 toda la concurrencia estará también en Pasteur para seguir pidiendo justicia y basta de impunidad.