»Sindelar no era Judío», una investigación de Camilo Francka


«Todo nació por un error de un profesor en Deportea que generó mi curiosidad», así adelanta Camilo Francka su relato cuando le cuenta a Vis á Vis por qué investigó la vida de Matthías Sindelar, el futbolista austríaco que, según se creía, fue asesinado por su condición de Judío, pero finalmente no lo era. Sabiendo su historia, la Federación de Centros Comunitarios Macabeos (FACCMA) decidió que uno de sus Torneos se llame Copa Sindelar, una copa integradora y comunitaria.
Francka viajó hasta Austria, el país de origen de Sindelar, y logró llegar hasta lo más profundo de una historia apasionante.


-¿Quién fue Matthias Sindelar?

Sindelar fue un futbolista austriaco que entre 1922 y 1939 jugó en la liga de primera división del fútbol de su país. Si bien empezó en el Hertha Viena, un club muy humilde, dos temporadas después de su debut fue transferido al Austria Viena, el equipo más importante junto al Rapid. Para definir a Sindelar como jugador voy a citar algo relevante que me dijo Erich Krenslehner, el historiador del Austria, en una conversación que tuvimos: ´Sindelar era el Messi de los años treinta´. No quedan dudas sobre la enorme influencia de Sindelar en el fútbol europeo de esa época. Tanto en el Austria como en la selección marcó una etapa dorada que aún hoy es venerada por los fanáticos del fútbol. Es impresionante ver con qué respeto lo recuerdan.

-¿Por qué se te ocurrió estudiar su vida?

La primera vez que tuve contacto con la historia de Sindelar fue cuando un profesor de la escuela de periodismo Deportea dijo que en la década del treinta hubo una selección austríaca que la opinión pública denominó Wunderteam (Equipo Maravilla) por su excelente nivel de juego. Y agregó que el centrodelantero de ese equipo era un tal Matthias Sindelar, que había sido asesinado por los nazis por ser judío. El último dato me llamó mucho la atención. ¿Un futbolista asesinado por los nazis? Me pareció que atrás de eso podía haber una historia interesante. Cuando volví a mi casa empecé a buscar datos en Google y efectivamente lo que había dicho el profesor era cierto: Sindelar fue un judío víctima del sistema criminal del nazismo. Primero escribí un artículo para mi blog pero luego me di cuenta que la historia daba para más y así emprendí una investigación que ya lleva tres años.

-¿Cómo fue el proceso de investigación?

Muy arduo. Desde cero empecé a hacer contactos en Austria y así surgieron personas que me ayudaron muchísimo para obtener información, entre ellos periodistas, docentes y directivos universitarios y personal de diversos archivos de Viena, entre otros. Fue muy difícil iniciar una investigación en la que sabía que constantemente iban a aparecer obstáculos de todo tipo, desde la bibliografía en alemán hasta la lejanía de Sindelar en el tiempo y en el espacio. No es sencillo investigar a un hombre que nació en 1903 porque el acceso a la información es complejo, y más a la distancia. Pero siempre tuve la convicción de que valía la pena todo el esfuerzo. Después de casi dos años de haber hecho muchísimas conexiones en Austria viajé nueve meses a Viena para continuar la investigación. Ahí pude revisar archivos, concretar más de un centenar de entrevistas, adquirir nueva bibliografía y agrandar la agenda de contactos. La recepción que tuve fue magnífica. ´¿Qué hace un argentino en Austria investigando sobre Sindelar si ustedes tuvieron y tienen grandes jugadores allá?´, me preguntaban. Tanto se sorprendieron con mi presencia que un dirigente del Austria Viena me invitó a ver un partido en la platea vip; un periodista me hizo una entrevista para el Der Standard, uno de los diarios con mayor tirada del país; y otro para el sitio web oficial del Austria Viena. Todos me ayudaron a progresar en mi objetivo.

-¿Qué fue lo que más te sorprendió en la investigación?

Que la hipótesis inicial resultó falsa: Sindelar no era judío. Cuando yo afirmaba que Sindelar era judío todos en Austria me decían que no. Al principio defendí a rajatabla que sí era judío y lo justificaba con todo lo que había leído en internet, pero al final me quedé sin argumentos. En Viena pude reconstruir el árbol genealógico de las familias Sindelar y Svenger, que era la de la madre de Matthias, y en los documentos oficiales dice que todos eran católicos. Christoph Unger, un genealogista que me ayudó muchísimo, me dijo: ´Sindelar no es un apellido judío´. Cuando caí en la cuenta que no era judío tuve que reformular la hipótesis y con el avance en la investigación descubrí que parte de la información que circulaba por internet era errónea.


-¿En qué se basaban para decir que Sindelar era judío y que había sido asesinado por los nazis?

Es muy difícil saberlo, pero está claro que cuando alguien interpreta una historia y escribe algo puede darle un sentido equivocado si lo que afirma no está bien chequeado. El 3 de abril de 1938, al mes siguiente de que la Alemania de Hitler anexionara Austria al territorio del Tercer Reich, se disputó en Viena un partido entre la selección de Austria y la de Alemania. La puesta en escena iba a servir para despedir al extinto equipo austríaco y, a su vez, darle la bienvenida al nuevo conjunto alemán, que pretendía incorporar a sus filas a los mejores jugadores austríacos de cara al Mundial que se disputaría en Francia a partir de junio. Austria ganó 2 a 0, Sindelar hizo el primer gol y cuenta la leyenda que después del segundo tanto de su equipo hizo una danza de celebración frente al palco donde estaban los referentes políticos del nazismo. Esta burla fue tomada como una provocación y el 23 de enero de 1939, en dudosas circunstancias, Sindelar apareció muerto en la cama de su apartamento, aparentemente envenenado por el monóxido de carbono que salía de una estufa que funcionaba mal. Creo que ahí se tejen las especulaciones, alimentadas con otro condimento: Sindelar se negó a jugar en la selección de la Alemania nazi. La realidad indica que no existen pruebas fehacientes del supuesto baile, ni en diarios ni en revistas ni en imágenes. Para mí lo de la estufa fue un accidente y la cercanía de las fechas, una mera coincidencia. No tiene nada que ver con aquel partido. Incluso se dijo que en el palco estaba Hitler, y eso tampoco es cierto.

-¿Qué experiencia te dejó la vida en Viena?

Una experiencia única e irrepetible. En realidad, antes de ir a Viena viví unos meses en Pressbaum, un pueblo muy pequeño en el que trabajaba cuidando dos chicos. Cuando dije que empecé este proyecto desde cero es también desde lo económico, y como fui con muy poca plata sabía que para quedarme necesitaba generar ingresos. Me encontré con una sociedad muy diferente a la nuestra y tuve la suerte de conocer a personas que me hicieron sentir muy bien. También pasé momentos difíciles porque vivir tan lejos de los seres queridos es complicado, pero el proyecto de Sindelar fue el motor que me ayudó a superar los bajones. Les tomé mucho cariño a los austriacos. Espero poder volver pronto.

-¿En qué estado se encuentra tu proyecto en la actualidad?

Estoy escribiendo un libro en español que espero que pueda estar terminado y publicado en el primer semestre de 2014. El libro no sólo contempla el fútbol, sino que analiza variables del contexto como por ejemplo la situación política, social y cultural. Sería absurdo contar la vida de Sindelar sin mencionar el contexto. Por citar una referencia, su padre murió luchando en la Primera Guerra Mundial. Aunque parezca mentira, en Austria no existe un libro biográfico sobre Sindelar. Por eso el segundo gran objetivo es que mi libro salga publicado en alemán para que todos los que me ayudaron puedan ver cómo quedó la investigación terminada.

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