Marcelo Polakoff sobre el sepelio de Nisman: «Ojalá sirva para que haya responsabilidad en los caminos de la justicia y en los poderes del Estado»

El Rabino Marcelo Polakoff, quien ofició en la ceremonia religiosa del sepelio del fiscal Alberto Nisman en el cementerio de la Tablada, dialogó EN EXCLUSIVO PARA VIS A VIS, y expresó que en su discurso antes del kadish contó la historia de un nene que le que hacía preguntas complicadas al rabino, y que la moraleja tenía que ver con la importancia de la vida y de la obra del fiscal fallecido. Además comentó que le conmovió las muestras de afecto de las personas y de dolor de las personas que se auto-manifestaron durante el trayecto entre el velatorio y el cementerio.

¿Cómo tomo la decisión de la familia de ser el Rabino elegido para realizar la ceremonia religiosa?


– Con mucha sorpresa fue una suma de distintas situaciones que llevaron a que yo este ahí. Con la extensión de poder colaborar en acompañar a sus seres queridos de la manera que la tradición judía propone ya hace muchos siglos a fin de hacer que el dolor, de alguna manera, se vaya procesando.

¿Fue una ceremonia diferente a otras?


– Fue una ceremonia muy difícil, pero trate de que mi rol no tuviera ninguna diferencia esencial con una ceremonia «normal». Era diferente por todo el contexto, pero en el sentido estricto de la ley judía y de los rituales que hay que seguir no hubo ninguna diferencia.

– ¿Cuál fue el discurso que brindó durante la ceremonia?


– Al final conté un pequeño cuento más dedicado a las hijas del fiscal. El cuento trataba de un nene de más o menos siete o ocho años, la edad de la hija menor Kala, un nene le hace pregunta muy difíciles a un Rabino, y un día le preguntó sí sabía cuanto vivía una mariposa. El rabino le contesto que creía que a lo sumo una semana, pero que era muy poquito. Al otro día le preguntó si sabía cuanto vivía un cocodrilo, y el rabino le contesto que no sabía exacto, pero que eran muchos años. Entonces el nene le preguntó ¿Porqué puede ser que un cocodrilo que es feo y que asusta vive tanto, mientras que una mariposa que están linda y llena de vida vive tan poco?. El rabino pensó y terminó diciéndole al nene: «Mira aún sí un cocodrilo viviese mil años. Jamás es mil años podría lograr lo que hace una mariposa en muy pocos días». Esa historia la conté antes del kadish, para transmitirle a todos que la vida cortita del fiscal Nisman fue una especie de esperanza y de justicia.

– ¿Cree que la muerte del fiscal planteó una bisagra con respecto al pedido de justicia por parte de la sociedad?


– Yo no se si si soy capaz de evaluarlo, pero a mi me sorprendió muchísimo y me resulto muy conmovedor que mientras iba en el coche fúnebre con el féretro, desde el velatorio hasta el cementerio, no podía creer lo que pasaba con la gente; algunos frenaban su auto para persignarse, aplaudían, extendían banderas, gritaba justicia. Había gente que no era tan espontánea por que esperaban alrededor de la calle o en algún puente sobre la General Paz donde extendían banderas o le tiraban flores. La verdad que más allá de todas las movilizaciones que se produjeron en todo el país, ese momento para mí fue muy conmovedor por que la gente lloraba, como si fuera un dolor muy masivo. Yo creó que estas movilizaciones va a ayudar al proceso tan difícil del duelo que tienen por delante sus seres queridos por que estos mensajes de apoyo y acompañamiento son esenciales y ojalá que también sirva para que haya responsabilidad en los caminos de la justicia y en los poderes del Estado.

– ¿Qué opinión tiene respecto del fiscal Nisman?


– Después de haber conocido en pocos días, pero de una manera absolutamente intensa a sus seres más cercanos y queridos aprendí a querer y a respetar, más allá de intentar acompañar des de mi rol de Rabino. Me da la sensación de quererlo, pero por propiedad transitiva.

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