Cómo y por qué Uruguay intentó expulsar al diplomático iraní que promovía el odio a Israel

El Ministerio de Relaciones Exteriores debió admitir que hubo un serio incidente con Ahmed Sabatgold, que se fue del país antes de que el Gobierno reaccionara ante sus continuas provocaciones.

Presencias sospechosas de vehículos cerca de la embajada de Israel, comentarios antisemitas a voz alzada, intromisiones en la política interna y los antecedentes de Ahmed Sabatgold no alcanzaron para que el gobierno de José Mujica reaccionara a tiempo y limitara sus andanzas por Montevideo.

Cuando lo hizo, obligado por las pruebas que le presentó a finales de 2014 la propia embajada de Israel, Sabatgold ya había abandonado la capital uruguaya. Según publica El Observador este sábado, la «queja» que admitió el Ministerio se produjo el 10 de diciembre pero el hombre de Teherán se fue del país tres días antes.

Sabatgold tiene 32 años, pero su corta edad no le impidió tener accesos a contactos de máximo nivel en Latinoamérica: fue el hombre que ofició de contacto entre Hugo Chávez y Mahmoud Ahmadinejad cuando éste era presidente y visitó Venezuela.

La nota que publica el medio uruguayo asegura que su presencia en Montevideo era muy notoria: hablaba mal de los gobernantes locales -Mujica incluido-, se relacionó con jóvenes a los que intentó convencer de seguir sus dictados políticos y no se privó de fomentar el odio a los judíos en cada reunión a la que se presentó.

A pesar de que el hecho que disparó la atención internacional fue la amenaza de bomba del 8 de enero en el edificio WTC, donde se encuentra la sede diplomática israelí, la fecha clave para entender la salida de Ahmed de Montevideo es el 24 de noviembre.

Ese día apareció un maletín vacío en el edificio de la antigua embajada de Israel. Cerca de allí, un automóvil diplomático merodeaba la zona. Irán aseguró después que fue una casualidad: Ahmed tenía que visitar a un médico justo en esa zona de la ciudad.

La reacción gubernamental se dio con firmeza, pero tarde. Recién el 10 de diciembre, después de tomar conocimiento de la cuestión a través de una filmación provista por la inteligencia israelí, el Ministerio de Relaciones Exteriores le comunicó a Irán que era «inadmisible y obligaría a Uruguay a adoptar medidas aún más severas si se dieran circunstancias semejantes en el futuro».

Teherán cerró la jugada con el calendario en la mano: sostuvo que Ahmed Sabatgold había culminado su período de trabajo asignado a Montevideo 72 horas antes y que ya no estaba en el país.

Sin embargo, el incidente del 8 de enero puso otro mojón en la historia. Fue cuando la policía debió hacer estallar un paquete sospechoso en el WTC, el segundo en menos de tres meses que roza una sede diplomática israelí. Puede que Ahmed ya no esté en Montevideo, pero la tensión, lejos de relajarse, sigue creciendo.

Fuente: Infobae / Foto: AFP

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