Alberto Crescenti, director del SAME: «En mi gestión trabajé en los salvajes atentados a la Embajada y a la AMIA»

En el marco de la charla “Cicatrices en la sociedad”, que organizó el área de AMIA Joven en conjunto con la Universidad de Palermo, más precisamente con la carrera de psicología, se hizo referencia al atentado a la Embajada de Israel, al de la AMIA y a las tragedias de Cromañon y Once, en la que los panelistas invitados reflexionaron sobre el rol de la sociedad y las cicatrices que van adquiriendo a partir de cada una de ellas. El debate estuvo coordinado por Gabriela Wilenski, directora de AMIA Joven.

En esta oportunidad, AMIA Joven convocó a Alberto Crescenti, director del SAME, quien vivió en primera persona los dos atentados terroristas a la Embajada de Israel y la AMIA, tuvo una participación en la tragedia de Cromañon y un rol muy activo en la tragedia del tren de Once que no frenó en la estación de tren del Ferrocaril Sarmiento.

Desde ese lugar, Crescenti le contó a los presentes su vivencia personal, de una forma muy cruda y directa, que emocionó y generó algunas lágrimas entre los presentes.  «Es inusual que en siete años de gestión a alguien le toque dos salvajes atentados», aseguró en referencia a la Embajada de Israel y a la AMIA.

A continuación Natalia Dasilva, Licenciada en Psicología en la UBA y profesora de Salud Pública y psicología comunitaria en la Carrera de Psicología en la Universidad de Palermo, abordó la temática de los atentados y tragedias desde el lado de la psicología y de la salud mental de aquellas personas que sobrevivieron. Además, se refirió a los diferentes procesos que sucedieron para crear una atención a la afectación psico-social que sufre y sufrieron los sobrevivientes de estas tragedias. Aunque advirtió que también existen problemas de accesibilidad por falta de dinero o de desconocimiento de la propiedad por faltas de políticas que ayuden a difundir más los beneficios que tienen.

Para finalizar la exposición, el periodista y abogado Facundo Pastor comentó que él era muy chico cuando sucedió el atentado a la AMIA, pero que como protagonista tuvo que cubrir la tragedia del avión LAPA en Aeroparque y que cuando llegó por la parte de atrás del aeropuerto «me llamó la atención una pareja que se encontraba en un auto sin mirarse ni hablarse en estado de shock, debido a que a 150 metros estaba el avión prendiéndose fuego».

Además enfatizó que durante este tipo de tragedias «existen tiempos diferentes para los periodistas», y sobre esto realizó una autocrítica acerca del rol de los medios de comunicación en este tipo de tragedias y atentados, y en la necesidad de «llenar espacio», debido a la cobertura especial que hace cada medio.

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