Investigadores de la Universidad de Tel Aviv crean técnica para borrar cicatrices

Las quemaduras constituyen un problema de salud pública a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), causan alrededor de 265 mil muertes al año. Cuando no matan, dejan cicatrices permanentes que provocan daño emocional en las víctimas. Su proceso de curación es muy largo y costoso, al punto de que, de acuerdo con la OMS, “son una de las principales causas de morbilidad, que incluye hospitalización prolongada, desfiguración y discapacidad, lo que suele generar estigmatización y rechazo”.

El 10% de las muertes causadas por heridas no intencionales son producidas por quemaduras relacionadas con el fuego. La destrucción de las células de la piel y del tejido lleva a transitar un camino de recuperación que nunca se termina. Pensando en aliviar el padecimiento de millones de personas alrededor del mundo, investigadores de la Universidad de Tel Aviv (UTA) y de la Universidad de Harvard diseñaron un nuevo método que controla la formación de cicatrices provocadas por la proliferación de células de colágeno. Para ello, utilizan campos eléctricos breves y por pulsaciones que impiden la formación de cicatrices hipertróficas, de tejido levantado, ocasionado por cantidades excesivas de colágeno.

La investigación fue dirigida por el doctor Alexander Golberg, de la Escuela de Estudios Ambientales de la UTA, junto con el doctor Martín Yarmush, del Centro de Ingeniería de Massachusetts, además de la Escuela de Medicina de Harvard y el Hospital Shriners Burns de Boston.

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