Charlottesville, el resurgimiento del odio y la violencia racial

Los incidentes en Charlottesville, Virginia –que enfrentaron a grupos supremacistas blancos y antirracistas– dejaron un muerto y 34 personas heridas, tras riñas y un atropellamiento.

El motivo de la protesta para los supremacistas fue la propuesta de retirar la estatua de un general que combatió en las fuerzas proesclavistas durante la guerra civil estadounidense en el siglo XIX.

Pero no nos engañemos: esa parece ser sólo una excusa para el resurgimiento de antiguos grupos racistas como el Ku Klux Klan.

Se ha dicho incluso que la llegada de Trump a la Casa Blanca reavivó a esta añeja ultraderecha que a través de David Duke, ex líder del Ku Klux Klan, le recordó al presidente que “fueron los estadounidenses blancos quienes lo instalaron en el poder”.

Los graves hechos de Charlottesville no parecieron perturbar a Trump, quien dijo que “los incidentes eran una indignante muestra de odio, intolerancia y violencia de muchos lados», sin condenar a los supremacistas blancos, lo que molestó a líderes de todos los sectores, incluso los ex presidentes republicanos George Bush (padre e hijo) criticaron esta posición, diciendo que “EE.UU. debe rechazar el fanatismo étnico, antisemita, y el odio en todas sus formas”.

A nivel internacional también hubo reacciones. La Primera Ministra de Reino Unido, Theresa May, dijo que era inaceptable poner al mismo nivel a los racistas y a los grupos antirracistas que intentaron combatir los hechos de violencia, en tanto que su par alemana, Angela Merkel, dijo que el racismo y la extrema derecha deben ser siempre condenados. Desde Israel, ministros de distintas carteras condenaron la manifestación, criticaron al presidente estadounidense por no ser más tajante contra los antisemitas y pidieron a los líderes norteamericanos denunciar este tipo de expresiones.

Charlottesville nos ha mostrado la peor cara de un EE.UU. que creíamos extinto pero que, por el contrario, indica que algunos grupos han estado incubando un creciente racismo, antisemitismo y xenofobia.

Desde la noche anterior a las manifestaciones, los nacionalistas portaron antorchas y entonaron consignas antisemitas además de cánticos antiafroestadounidenses y antiinmigración. Había personas vestidas con las clásicas capuchas del KKK, como militares y con rifles, dicen los testigos.

Lo más preocupante es que los hechos del sábado no parecen inhibir a estos grupos que promueven el odio. Por el contrario, Richard Spencer, líder ultraderechista, aseguró que “volverán a Charlottesville”.

A nivel internacional también hubo reacciones. La Primera Ministra de Reino Unido, Theresa May, dijo que era inaceptable poner al mismo nivel a los racistas y a los grupos antirracistas que intentaron combatir los hechos de violencia, en tanto que su par alemana, Angela Merkel, dijo que el racismo y la extrema derecha deben ser siempre condenados. Desde Israel, ministros de distintas carteras condenaron la manifestación, criticaron al presidente estadounidense por no ser más tajante contra los antisemitas y pidieron a los líderes norteamericanos denunciar este tipo de expresiones.
Lamentablemente estos movimientos no se producen solo en EE.UU. En Chile también se han levantado grupos racistas y antisemitas que promueven el odio. Sí, en nuestro país existen grupos autodenominados abiertamente “nacionalsocialistas”, que incitan al odio en contra de los inmigrantes y los judíos, entre otros.

Es imprescindible que como sociedad reaccionemos con fuerza ante este tipo de manifestaciones, garantizando que en nuestro país no haya espacio para la intolerancia.

Como Comunidad Judía de Chile nos sentimos responsables de combatir la discriminación, pues conocemos sus efectos: 6 millones de judíos fueron asesinados por este tipo de ideología en la Alemania Nazi.

Por ello hemos redoblado los esfuerzos para que se apruebe la Ley Contra la Incitación a la Violencia, que apunta a proteger a nuestra sociedad de cualquier intento de discriminar a personas o grupos por motivos racistas, antisemitas, ideológicos, religiosos, sexuales o étnicos, entre otros.

Promover el odio es algo inaceptable. Por eso no podemos sino condenar lo que ha pasado en EE.UU., donde se sigue cuestionando al presidente Trump por no haber actuado con fuerza en contra de los grupos neonazis.

Habrá que estar atentos no solo a lo que ocurre en dicho país, sino en todo el mundo para levantar la voz cuando personas, grupos o minorías se sientan discriminadas y violentadas.

Por Comunidad Judía de Chile- Shai Agosin

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