En el libro “Sinceramente” hay duras críticas de Cristina a Nisman, Stiuso y la DAIA

En su libro “Sinceramente”, la ex presidenta Cristina Kirchner amplió sus acusaciones contra el ex fiscal de la AMIA, Alberto Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, el ex jefe de Operaciones de la SIDE Antonio Stiuso y la DAIA, entre otros, en el contexto de la causa por el encubrimiento de Irán en el atentado contra la mutual judía en que está procesada.

En un esfuerzo para tratar de contar un “complot” en su contra, basado en una serie de errores e imprecisiones, sostuvo que “Nisman siempre se movía con Stiuso y estaba directamente vinculado con la ex SIDE”, al referirse al ex fiscal de la AMIA quien, según la Justicia, fue asesinado en el 2015 antes de ampliar esa denuncia contra la ex presidenta en el Congreso por la firma del pacto con Irán.

Luego se vio obligada a decir que Néstor Kirchner “no conocía bien la causa -no era tema de él-” como una forma de explicar por qué su marido y ex presidente había apoyado la hipótesis de la Justicia según la cual Irán sería el autor intelectual del atentado de 1994. Afirmó que Nisman se acercó a Stiuso en el 2004, luego de que el tribunal oral federal 3 anuló la causa que luego fue restituida en parte por la Corte Suprema en el 2009, cosa que omite decir.

Sobre el ex comisario Juan José Ribelli, absuelto por el TOF 3 como supuesto intermediario en la entrega de la Trafic que se usó como coche bomba, subrayó que era “un oficial superior con una foja, hasta ese momento, intachable”, pese a que en aquel momento tenía causas por supuestos delitos comunes.

Pese a que no lo declaró ante la Justicia, Cristina en el libro afirmó que el dictamen en que Nisman pidió en el 2006 la indagatoria del ex presidente de Irán Hashemí Rafsanjani y otros iraníes como autores intelectuales del atentado “había sido redactado totalmente bajo la batuta de Antonio Stiuso”. Sin embargo, Néstor Kirchner apoyaba a Nisman y había asignado a Stiuso como auxiliar oficial de la SIDE en la causa.

Después, Cristina revela que cuando en noviembre de 2014 el nuevo jefe de la SIDE, Oscar Parrilli, le pidió la renunció a Stiuso y éste supuestamente le contestó: “A mi no me van a poder echar; yo cuido que los presidentes no terminen con un traje a rayas”. Sin embargo, “en esa no tan velada amenaza aludía a un mecanismo que consistía en usar información obtenida por su trabajo en la central de inteligencia -las famosas “carpetas- para operar sobre los funcionarios de diferentes gobiernos”.

Más adelante, señal que Stiuso lo convenció a Nisman que luego de haber sido echado él de la SIDE, en noviembre de 2014, la entonces procuradora general de la Nación y militante K, Alejandra Gils Carbó, iba a ordenar la remoción de Nisman de la unidad fiscal AMIA. Y se pregunta: “¿Stiuso lo había convencido de presentar esa denuncia diciéndole que de esa manera no lo iban a poder echar?, ¿le habían prometido las pruebas que nunca aparecieron?” Escribe que “se dice que Stiuso había comenzado a enloquecer a Nisman”.

Así parece contestar a la declaración testimonial de Stiuso quien afirmó ante la Justicia en el 2006 que Cristina había ordenado a la SIDE “dejar de investigar” la hipótesis iraní y que el crimen de Nisman habría sido ordenado por sectores kirchneristas.

Sin decirlo, Cristina vuelve a abonar la hipótesis del suicidio y asegura que “Nisman no sabía, nunca lo supo que los agentes de inteligencia que él denunciaba como tales en su escrito no lo eran y por supuesto mucho menos sabía que uno de ellos había sido convenientemente denunciado, con anterioridad a la denuncia, por el propio Stiuso”, en alusión a Allan Bogado, otro de los procesados en la causa por el encubrimiento de Irán.

En el capítulo referido a su procesamiento en esta causa que instruyó el juez federal Claudio Bonadio y ahora está elevada a juicio oral, Cristina por primera vez blanqueó ataques a Nisman que durante su gobierno habían aparecido en forma anónima. “Por investigaciones posteriores, supimos que todos los jueves iba a un club nocturno llamado Rosebar -allí se ejercía la prostitución VIP- donde tenía una mensa en la que gastaba miles de pesos por noche. Era tan habitué que se la identificaba como la “mesa Nisman””.

Afirmó que el entonces dos de la SIDE, Juan Martín Mena, fue en el 2015 a la unidad antiterrorista de la SIDE, que funcionaba en el pasaje Barolo y encontró al archivo sobre el atentado “en estado deplorable: mugre, papeles mezclados, humedad hasta roedores”. “Nisman nunca había revisado esa documentación integralmente, ni controlaba su estado y seguridad”, aseguró la ex presidenta. En otra parte, critica a directivos de la DAIA por haber acusado de encubrimiento al ex titular de Interpol, Donald Noble, a quien se sospecha habría impulsado el pacto que supuso una flexibilización de las alertas rojas de Interpol contra cinco iraníes que desde ese momento tiene una advertencia de que existe una negociación diplomática entre Argentina e Irán por la causa, cosa que es falso. «El esclarecimiento del atentado a la AMIA es lo que menos le interesa (a la DAIA)», agregó la ex presidenta.

Reiteró que Nisman tenía una cuenta bancaria con unos 600 mil dólares en Nueva York sin declarar y que en ella figuraba “un depósito en negro por 150 mil dólares a nombre de Damián Stefanini, un financista argentino que desapareció´el 17 de octubre de 2014 y de quien nunca más se supo nada”.

“Sin embargo, lo más significativo y verdaderamente extraño -¿o no?- de esa desaparición es el fuero en el que quedó radica la causa judicial que la “investiga”. A pesar de que la causa comenzó en el ámbito de la justicia provincial para sorpresa de todos y seguramente conveniencia de alguien, la causa se “federalizó” y quedó radicada en el juzgado federal de San Isidro”, dijo con tono insidioso.

Luego con picaría le pregunta al lector “¿quién estará a cargo de ese juzgado federal? Sí acertaste… Está a cargo de la ex esposa de Nisman, Sandra Arroyo Salgado. Días después de la desaparición del financista, el auto “apareció” convenientemente estacionado en el partido de Vicente López, jurisdicción de Arroyo Salgado”. Precisamente, el juez federal Marcelo Martínez de Georgi está investigando a la ex presidenta por una carpeta con informes de inteligencia de Nisman y su ex esposa encontrada en el allanamiento a su casa en El Calafate.

“La verdad… Si ladra, mueve la cola y tiene cuatro patas… Y sí, es perro. La “investigación” de la desaparición de Stefanini está tan trabada como la causa de la plata negra de Nisman. ¡Mi madre!”, finalizó Cristina con ironía.

Fuente:Clarín

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here