El 8 del mundo, Diego Schwartzman, no pudo con Rafael Nadal. Por Gustavo Szpigiel

quincena ideal en la vida deportiva de Diego Schartzman- finalista de Roma- Semifinalista de Rolan Garros
quincena ideal en la vida deportiva de Diego Schartzman- finalista de Roma- Semifinalista de Rolan Garros

Además de la pandemia por coronavirus que atravesó el mundo, este 2020 deja una quincena ideal en este año en la vida deportiva de Diego Schwartzman.

Jugar la final de Roma y la semifinal de Roland Garros. Perder con los dos mejores jugadores del mundo (Novak Djokovic y Rafael Nadal) en esas instancias y ser reconocido como uno más de la «elite» es algo inolvidable.

Al finalizar el Grand Slam de París y quedar como el octavo mejor jugador del planeta, queda de manifiesto el crecimiento exponencial del Peque. Puso la vara bien alta. Todo positivo. Perdió con quienes podía perder. Pero lo hizo de la mejor manera, peleando hasta la última pelota.

Schwartzman está viviendo un cuento de hadas. Si entender que ser 8 del mundo es algo muy difícil, aún más es comprender la capacidad que tiene el Peque de reinventarse y achicar la brecha con los extraterrestres.

La derrota de hoy con el español Rafael Nadal comenzó con un eterno game inicial de 14 minutos, lo que mostró la pauta de lo que sería el match. Mucho más disputado de lo que indicó el resultado fue el primer set. Fueron 67 minutos en los que el argentino, cuando cedió la iniciativa, dejó a Rafa meterse en cancha agresivo. Así mantuvo la ventaja para sellar el 6-3.

El peor momento del partido para el Peque fue el comienzo del segundo. Concediendo errores no forzados y falto de profundidad. Nadal no suele tomarse licencias en una situación semejante y sentenció un nuevo 6-3. Si bien enfrente tenía al mejor de los mejores en tierra, a Diego se lo vio contrariado, impreciso e incómodo. Lejos de poder dominar lo que estaba a su alcance.

En el tercer set se vio lo mejor de ambos. Breaks, discusiones con la umpire, piques sobre las líneas, toques, voleas y un alto nivel que llevó el partido hasta el tiebreak, donde el español sacó una diferencia clara de 7-0 para llegar a la final. Nada empaña la mejor quincena en la vida deportiva de Diego Schwartzman. Que sólo pudo ser detenida por dos de los tres mejores jugadores de la historia del tenis.

 

Gustavo Szpigiel
Director de Vis á Vis

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