La provocación y la insensatez: Por Víctor Zajdenberg

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Lo predijo Henry Kissinger: “La expansión de la OTAN hacia los países limítrofes de la antigua Unión Soviética será un problema clave en los próximos años. Me opuse a aceptar a Ucrania y Georgia en la Alianza Atlántica porque creo que la posición de Ucrania es muy sensible para Rusia.”

“TO BE OR NOT TO BE”. “Ser o no ser”, ese es el dilema. A Hamlet se le apareció el fantasma que produjo el comienzo de la tragedia para él, para los que lo rodeaban y para Dinamarca.

¿Fue el fantasma o solo un sueño desgraciado? Una vez abierta la “Caja de Pandora” nunca más lo pudo saber pues el destino fatal estaba echado cuando el fantasma que se le apareció le resultó muy concluyente en sus argumentos: las invasiones territoriales y sus áreas de influencia de los mongoles, los germanos, los suecos, los turcos, los franceses y los alemanes se estaban gestando nuevamente desde 1998 en el Senado de la “Isla-Continente”, en 2019 con el cambio constitucional de la “Hermana-Vecina” y finalmente en 2021 en la “Cumbre de Bruselas” donde se decidió la incorporación del componente 31 de una Alianza militar y nuclear provocadora.

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El drama del siglo XXI estalló cuando se aparecieron varios espectros y ánimas en los espíritus de los líderes que gobiernan este mundo donde el que ejerce la unipolaridad temió perderla ante el surgimiento de una sociedad multipolar. La “República Imperial” (Raymond Aron) se había transformado en la única potencia global luego de la desaparición en 1991-1992 del adversario comunista de la URSS (Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas). La sucesora Federación Rusa había quedado totalmente vulnerable y debilitada, dejando los espacios libres que fueron aprovechados por Occidente para, lentamente, ocuparlos.

Rusia, una potencia imperial desde la época de los zares y la era soviética más tarde, tuvo que reconstruirse basándose en las características propias de su historia milenaria. Solo había conocido un principio de Democracia durante el brevísimo período entre la Revolución Social Demócrata de Marzo de 1917 hasta el golpe de estado Bolchevique de Octubre del mismo año. O sea que Rusia solamente conoció este sistema de gobierno durante 7 meses de toda su existencia.

San Vladimiro 1º el Grande (980-1015) es considerado el verdadero fundador del Estado ruso cuyo centro en Kiev fue trasladado más adelante a Moscú. Ucrania que ha estado siempre bajo otros dominios, mayormente el de Rusia, logró su Independencia recién en 1991 con la desintegración del Estado Soviético.

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A partir de ese momento su población se vio dividida por tres ramas políticas antagónicas: los pro rusos del Este, los pro europeos del Oeste y los ultranacionalistas que contenían al Grupo Azov neo nazi (con la cruz gamada en sus banderas y escudos), los que se turnaban en los diferentes gobiernos hasta el golpe civil del Euromaidán (Plaza Central en Kiev) derrocando a un Presidente elegido pro ruso. Los vaivenes de estos grupos provocaron el caos y la corrupción con resoluciones a favor y en contra del ingreso a la OTAN, situación que los supuestos “hermanos” de Rusia lo consideraban un peligro existencial; Crimea y la arrendada Base Naval de Sebastopol podrían caer en los brazos expansivos de la Alianza Atlántica, o se los Estados Unidos, cerrándoles la salida desde el Mar Negro hacia las aguas calientes del Mar Mediterráneo.

Las continuas provocaciones de los Estados Unidos, las ansias expansionistas de la OTAN, la vocación ancestral de la Federación Rusa y el torpe revanchismo de Ucrania desataron las peores premoniciones que los fantasmas ya habían instalado en las insensatas neuronas de los confusos gobernantes del planeta. Mientras el Papa Francisco acusaba a “los ladridos de la OTAN” Lula da Silva mencionaba que “Volodimir Zelenski es tan responsable como Vladimir Putin de la guerra”.  El redactor agrega, al sangriento campo de los juegos de guerra, al Sr. Joe Biden quien, luego de abandonar a los 40 millones de afganos en las fauces de los Talibanes se le aparecieron las ánimas vengadoras de Macbeth para volver a la primera plana, seguido de sus súbditos europeos, culpables de la Shoá durante la 2ª GM y responsables del actual nido del nuevo antisemitismo en el continente.

En el final habría que recordar el consejo de Kissinger quien formula la única solución para alejar a los fantasmas de la guerra; “Se debe conseguir una solución equilibrada de insatisfacción de todas las partes”. “La política exterior es sobre todo el arte de establecer prioridades”.  Y la prioridad actual es detener esta guerra que parece interminable.

Víctor Zajdenberg

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