Comer rápido nos hace obesos. Por David Sznajderhaus

Comer rápido nos hace obesos. Por David Sznajderhaus
Comer rápido nos hace obesos. Por David Sznajderhaus

Las personas que comen deprisa y hasta que se sienten llenas, multiplican por tres el riesgo de sobrepeso.

Comer rápido y terminar saciado en cada comida hace que una persona tenga más probabilidad de sobrepeso e, incluso, de obesidad. En una sociedad en la que los hábitos alimentarios están cambiando, los expertos están de acuerdo en que es necesario fomentar la educación nutricional, sobre todo en los más pequeños, para detener la epidemia de la obesidad. La forma insana que tenemos de comer es un hábito adquirido en la infancia que podría cambiarse, aunque no sea fácil. 

Leer más – Tras la decisión de Boric de no recibir al embajador, Israel afirmó que «el hecho afecta seriamente las relaciones entre los países»

Los expertos ya sospechaban que comer con voracidad no era un hábito saludable. «Come despacio y mastica cada bocado 20 veces», promulga el dicho popular. Ahora, una investigación realizada en Japón demuestra que esto es cierto. Para el estudio se ha contado con una muestra de 3.287 individuos de entre 30 y 69 años de edad, a los que se interrogó sobre sus hábitos alimentarios haciendo hincapié en la velocidad a la que solían comer (se debía elegir entre muy lento, lento, medio, rápido y muy rápido). También se preguntó si, de forma habitual, comían hasta saciarse y se determinó el peso ajustado por la altura (índice de masa corporal, IMC). 

Demasiado rápido 

Cerca del 50% de los participantes reconoció comer hasta sentirse lleno, y un 45,6% de los hombres y el 36% de las mujeres afirmaron que comían de forma muy rápida. Los resultados mostraron que tanto los que comían con rapidez como los que lo hacían hasta hartarse multiplicaban por dos la probabilidad de ser obesos, pero que cuando se daban ambas cosas a la vez, el riesgo todavía se incrementaba más. Los individuos que comían rápido y hasta sentirse llenos ingerían un mayor número de calorías, tenían un mayor peso y tres veces más probabilidades de tener sobrepeso en comparación con los que comían pausadamente y sin saciarse. 

Estudios previos ya habían demostrado que tomar los alimentos a mucha velocidad y saciarse en cada comida provocaba sobrepeso. Sin embargo, esta investigación ha dado otro paso adelante al comprobar que cuando están presentes a la vez ambos hábitos, el riesgo de sobrepeso se multiplica. 

Leer más – Hacoaj, en conjunto con el Municipio, presentó la 37° edición de la Maratón Ciudad de Tigre

Los mecanismos de la saciedad 

Si se come muy rápido, el estómago no tiene tiempo de enviar la señal de saciedad y se ingiere una mayor cantidad. La regulación del apetito es un proceso complejo del que cada vez hay más información. Las anomalías en los sistemas que le indican al cuerpo cuándo hay que dejar de comer parecen ser en parte responsables de algunos casos de obesidad. Cuando comemos, la distensión gástrica es una de las primeras señales de saciedad. Esta señal es transmitida por el sistema nervioso vegetativo hasta el hipotálamo, centro regulador que se encuentra en el cerebro. 

Si consumimos muy rápido los alimentos, no damos tiempo al estómago para que envíe la señal de saciedad, por lo que se ingiere una mayor cantidad. El apetito, como la mayoría de los procesos del organismo, también está regulado por hormonas. Además de la insulina, una de las primeras en ser identificada fue la leptina, que se produce en el tejido adiposo y tiene propiedades supresoras del hambre. Más tarde fue la grelina, conocida como la «hormona del hambre» por su función opuesta: aumenta el apetito.

Cómo comer despacio

Algunos pequeños consejos pueden ayudar a evitar comer de forma rápida hasta la saciedad: 

1. No saltarse las comidas y hacer un pequeño tentempié a media mañana o a media tarde. Esto evita llegar a la mesa con mucha hambre.
2. Comer despacio y en ambientes tranquilos, sin distracciones, como la televisión.
3. Elegir alimentos que necesiten más tiempo de masticación, como ensaladas y verduras, en lugar de purés. 

4. Esperar un poco entre la comida y el postre. En la mayoría de los casos, el postre ya no se toma porque aparece la sensación de saciedad. 

El hambre no es una enfermedad por lo que no tiene que tratarse. El problema es cómo hacer para no tener hambre en forma descontrolada.

Dr. David Sznajderhaus

MN 70.630

Especialista en Trastornos de la Alimentación

DEJAR UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí