El glamour embustero. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

El glamour embustero. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich
El glamour embustero. Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

El Premio de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (en inglés: Academy Awards), conocido popularmente como Premios Oscar, es un premio anual concedido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas (en inglés: Academy of Motion Picture Arts and Sciences; acrónimo: AMPAS) en reconocimiento a la excelencia y activismo social de los profesionales en la industria cinematográfica que incluye actores, directores y escritores, ampliamente considerado el máximo honor en el cine. ​ El Oscar es conocido oficialmente como el «Premio de la Academia al Mérito» y se trata del principal de los nueve premios que otorga dicha organización. ​

La AMPAS fue concebida originalmente por Louis B. Mayer, presidente de Metro-Goldwyn-Mayer, como una organización que mejoraría la imagen pública de la industria del cine y ayudaría a mediar en las disputas laborales. Los Oscar fueron creados más tarde por la Academia como un premio «en mérito al logro obtenido» en la industria del cine.

Solo para que los lectores tengan conocimiento, en cuanto, los judíos eran asesinados, en los campos de exterminio, de concentración, hacinados en los guetos, los premios Oscar continuaban entregándose. En una parte del mundo el asesinato, caminaba por senderos tranquilos, donde los criminales se pavoneaban, por lo que estaban haciendo, “su trabajo”. En la otra parte del mundo, el glamour, la superficialidad, la gala, eran el sujeto de las conversaciones y como si fuera que no existía nada, se navegaba en la mayor de las espumas.

En esta línea deseo que observen los lectores, que Leni Riefenstahl, a la directora cinematográfica por excelencia del nazismo, que entre muchos filmes dirigió El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens) y Olympia, por las que recibió atención y reconocimiento mundial. Algunos críticos consideran que están entre las películas propagandísticas más impresionantes y técnicamente innovadoras que jamás se hayan hecho. Investigadores e historiadores han argumentado que la complicidad de Riefenstahl fue esencial para llevar a cabo la misión del Holocausto [Rabino Abraham Cooper, decano asociado del Centro Simón Wiesenthal]. Dicha directora, el 30 de agosto de 1997, recibió un premio por su trayectoria profesional por la asociación de cineastas Cinecon en Glendale (California – USA).

La embustería del glamour que ofrecen las diferentes premiaciones en los variados festivales de cinema se mantuvo a lo largo de la historia del cine. El cine nos cuenta una historia a través del sonido, los silencios, los colores, los planos, los movimientos de las cámaras y la imagen. A través del cine se pretende generar hábitos de observación, reflexión, análisis, comprensión e interpretación por medio del pensamiento crítico.

Si esto es así veamos, los actores y actrices que días atrás en la premiación del año 2024, cuando se colocaron el PIN ROJO, “que teóricamente tenía como propósito llamar la atención sobre la necesidad de un alto el fuego en la franja de Gaza, en verdad PIN ROJO es igual apoyo al terrorismo. Pin Rojo es igual a ignorar las violaciones, las decapitaciones, los asesinatos, la quema de bebés, que fue cometido por una organización Criminal Terrorista, llamada HAMAS, para los personajes que, en su vanidad, y superficialidad, que, basado en el encanto, en lo fascinante, en lo sensual, están repitiendo las actitudes de personajes de otros tiempos, en los mismos palcos, que no movían un dedo para protestar contra el genocidio que se estaba cometiendo contra los judíos. Pasaron casi 80 años, se cometió un acto genocida, un acto de destrucción humana, de criminalidad, de bestialidad, con metodologías similares, a una población civil, en su propio territorio, a un Estado democrático, al Estado de Israel, por parte de forajidos, de facinerosos, bandidos, perversos.

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En este momento del año, en el calendario hebreo, nos encontramos próximos a la celebración de la festividad de Purim. Es aquí cuando recordamos una época en la que el pueblo judío vivía bajo el mandato del Imperio Persa. El Rey Ajashverosh se casó con Ester, una mujer judía que ocultó su origen y religión al momento de contraer matrimonio. En un momento determinado, el ministro del Rey, Hamán, lo persuadió para que decretara la muerte de todos los judíos, dado que no se arrodillaban ante él. El Rey accedió. Pero fue en ese momento que Ester decidió revelarle su identidad judía, con la intención de que así se salvara su pueblo. Es así como el pueblo judío se salvó de ser destruido.

Una de las maneras de celebrar esta festividad en la actualidad, y tal vez la más importante, es que las personas se disfrazan. Esto busca simbolizar la acción de Ester, quien simuló ser una persona para luego elegir “sacarse ese disfraz” y elegir ser judía, a pesar del riesgo que eso podría implicar. Todos los años se vuelve a leer la historia y se celebra la valiente acción de revelar la verdadera identidad en un contexto donde ésta representa una minoría, que puede llegar a ser hostil. Esta festividad suele suceder cercano a la premiación del Oscar. Y nos cabe una pregunta ¿Cómo podemos sostener nuestro judaísmo en un círculo como el Hollywood?, donde algunos actores de origen judío embargan su origen, para ser admirado por el glamour, y se coloca un PIN ROJO, dando más énfasis a justificar el horror cometido por criminales, llamados Hamas y Jihad Islámica. Debemos enseñarles por qué es importante para ellos sostener sus creencias y prácticas, que se parecen poco a las del resto de sus colegas del medio. Sentirse judío viviendo sus tradiciones, importándose con los valores reales y no en falsas creencias, donde siempre es más factible culpar a los judíos.  En un contexto que da poco lugar a mostrar este tipo de formas de vida y que en muchos casos la reprime o esconde, como por ejemplo cambiando su nombre.

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Purim es una festividad donde se aborda en mayor profundidad el concepto de identidad judía, con la idea y metáfora de que la “volvemos a elegir” cuando nos sacamos el disfraz y volvemos a ser nosotros mismos. Es una oportunidad para celebrar las diversas maneras de vivir el judaísmo, y también alentar a no esconderlo, a enseñarle y brindarle herramientas a los estudiantes para enfrentarse a las conversaciones incómodas y defender sus creencias. Es en esta fiesta donde recordamos el verdadero premio Oscar, no por ser parte de algún filme exitoso, sino que expresamos nuestra actitud, la cual es franca, transparente, comprometida. Nuestro glamour, es el respeto por la vida, es la humanidad, es el deseo de vivir en paz, y para eso no usamos PIN ROJO, sino dejamos que escuchen nuestro corazón palpitar. Para que la esperanza, el HATIKVA, sea una realidad.

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Por Rabino M.Ed. Ruben Najmanovich

1 COMENTARIO

  1. Excelente texto del Rabino M. Ed. Najmanovich.
    Revela con claridad el sentido de nuestra fiesta de Purim y la banalidad de los premios Oscar, que se siguieron dando durante el Holocausto y que ahora después de un ataque brutal al pueblo de Israel, se siguen entregando como si el arte fuese independiente de hechos desgarradores que afectan a la humanidad.
    Y peor aún, con la complicidad de actores, directores y productores judíos que se pliegan a un pedido de que los crímenes contra Israel queden impunes

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