El mensaje del Centro Hebreo Ioná por la Parashá Vaieji

Brian Menes Wainstein
Brian Menes Wainstein

Reflexión del seminarista del Centro Hebreo Ioná, Brian Menes Wainstein, hoy, Parashá Vaieji.

Terminamos nuestro libro de Bereshit con una imagen profundamente conmovedora: la de un abuelo que, consciente del paso del tiempo y del peso de la historia, extiende sus manos para bendecir a sus nietos. No es solo un gesto de cariño; es un acto de transmisión. En esa bendición se condensan recuerdos, aprendizajes, errores y esperanzas. Es el momento en el que una generación le dice a la siguiente: “Aquí estamos, esto es lo que somos, y ahora te toca a vos continuar”.

Iaacov no bendice solo a dos niños, bendice el futuro. Les da la fuerza para seguir caminando, para sostener un legado que no es liviano, pero sí profundamente significativo: el del pueblo de Israel, su historia, sus valores y su fe en seguir adelante incluso en los momentos más difíciles.

Tal vez no siempre somos conscientes del poder que tienen nuestras palabras. Una bendición, una frase dicha a tiempo, un deseo expresado con amor puede marcar una vida entera. A veces creemos que bendecir es solo una acción ritual, pero en realidad es un acto de presencia, de reconocimiento y de amor.

Por eso, esta semana, regalate el tiempo. Mirá a los tuyos a los ojos y bendecilos. A tus hijos, a tus nietos, a tus padres, a quienes caminan a tu lado. Deciles que creés en ellos, que confiás en su camino, que son parte de algo más grande. Porque cuando bendecimos, no solo miramos hacia adelante: también reafirmamos quiénes somos y de dónde venimos.

¡Shabat Shalom!

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