Comprar en Israel sin hablar hebreo ni pisar el país: la firma que abre su mercado inmobiliario a los inversores latinoamericanos

Jelek

JELEK arranca en julio sus operaciones en México, Argentina, Brasil y Panamá con un servicio que asume el proceso completo; la compra, los trámites legales y fiscales, la búsqueda de inquilinos y la administración y entrega de cada documento en el idioma del inversor. Sus fundadores, latinoamericanos afincados en Israel, subrayan que su enfoque combina la búsqueda de oportunidades rentables con una gestión integral y personalizada.

Durante años, comprar un departamento en Israel desde América Latina exigió tres cosas que casi nadie reunía a la vez: contactos dentro del país, dominio del hebreo y un pasaje de avión para tratar, en persona, con un banco, una notaría y la autoridad fiscal. Sin ese combo, uno de los mercados inmobiliarios más sólidos del mundo desarrollado quedaba fuera del alcance del ahorrista común. Una firma llamada JELEK sostiene que ese muro acaba de caer.

La empresa, fundada por latinoamericanos que emigraron e hicieron de Israel su casa, inició este mes sus operaciones en la región con una propuesta de gestión integral: el inversor decide y aporta el capital, JELEK hace todo lo demás. “Una familia o un empresario en México, Argentina o Panamá que por su cuenta nunca habría podido invertir en Israel hoy puede hacerlo con nosotros”, afirma Uri Stofenmacher, economista y cofundador de la firma. “Nosotros definimos la propiedad y nos ocupamos de la compra, del inquilino, de los impuestos y de la administración, con todo presentado en español”, agrega.

Un solo contrato para todo el proceso

En la práctica, según describe la compañía, el inversor no necesita viajar a Israel ni lidiar con bancos, escribanías o autoridades fiscales: la documentación y la comunicación le llegan en su idioma. JELEK selecciona la propiedad, gestiona la compraventa y los trámites, busca y administra a los inquilinos y entrega informes periódicos sobre el inmueble y la renta. Lo que antes quedaba fragmentado en una decena de interlocutores; agente, abogado, contador, banco, administrador— queda ahora bajo un único contrato y un único punto de contacto. El eslogan condensa la idea: “Invierta. El resto está en nuestras manos”.

Por qué Israel: demografía, suelo escaso y moneda fuerte

La tesis descansa en fundamentos estructurales más que en una coyuntura circunstancial. Según datos de la OCDE, Israel tiene la tasa de fecundidad más alta del bloque cerca de 2,9 hijos por mujer en 2023, frente a un promedio de 1,5. Asimismo es el único país miembro con crecimiento poblacional natural. En un territorio pequeño, esa presión sostenida sobre un suelo limitado empuja la demanda de vivienda por encima del ritmo de construcción, y con ella los precios. A eso se suman el polo tecnológico conocido como Silicon Wadi, que atrae capital internacional y sostiene el poder adquisitivo local, y la fortaleza del shékel: para el inversor latinoamericano, la renta del alquiler se percibe en moneda fuerte, una cobertura frente a la volatilidad de su moneda local.

El precio de la vivienda en Israel se multiplicó por 4,6 entre 1994 y 2025, con un alza prácticamente ininterrumpida desde 2007 y una aceleración marcada tras 2020.
El precio de la vivienda en Israel se multiplicó por 4,6 entre 1994 y 2025, con un alza prácticamente ininterrumpida desde 2007 y una aceleración marcada tras 2020.
Crédito local: hasta el 50% del valor para no residentes

Uno de los puntos que la firma destaca como diferencial es el acceso al apalancamiento bancario local. Un no residente puede financiar con una hipoteca israelí —la mashkanta— hasta el 50% del valor del inmueble, lo que permite ingresar al mercado con la mitad del capital y potenciar el rendimiento sobre los fondos propios. El contraste con la región es marcado: en buena parte de América Latina el crédito hipotecario para vivienda es escaso, de plazos cortos y a tasas elevadas, cuando no directamente inaccesible para el ahorrista medio. Que un banco financie la mitad de la operación a un comprador no residente es, en ese contexto, una posibilidad poco habitual.

Los números, con su letra chica

Los datos que exhibe la compañía son llamativos. En Karnei Shomron, el precio por metro cuadrado promedio pasó de 2.719 a 5.985 dólares entre 2020 y 2026, una plusvalía del 120%; en el barrio de Kiriat Jaim Occidental, en Haifa, de 3.033 a 6.361 dólares en el mismo período (+110%); y en Migdal HaEmek, en el Valle de Jezreel, de 1.700 a 3.254 dólares entre 2021 y 2026 (+91%). Las cifras, advierte la propia firma, provienen del portal inmobiliario Madlan y del Buró Central de Estadísticas de Israel, y describen el pasado: rendimientos históricos documentados, no una proyección de resultados futuros.

La compañía es cuidadosa al trazar la línea: ofrece gestión integral, no rentabilidad asegurada. “El mercado israelí estaba fuera del alcance del inversor latinoamericano por el idioma, la distancia y los trámites. En junio lo abrimos”, resume Matitiahu Schejtman, cofundador de la empresa. La distinción no es menor en un sector donde el retorno esperado suele anunciarse antes que la letra chica.

“Una familia o un empresario que por su cuenta nunca habría podido invertir en Israel hoy puede hacerlo con nosotros” — Uri Stofenmacher, economista y cofundador de JELEK
Cinco estrategias, un mismo enfoque

La firma ofrece distintos caminos según el perfil: la renta tradicional a largo plazo, el alquiler corto y vacacional al estilo Airbnb, la compra “de pozo” en preventa, el apalancamiento con hipoteca israelí y la regeneración urbana conocida como pinui binui, que cambia un piso viejo por uno nuevo y más grande tras la reconstrucción. En todos los casos, el enfoque es el mismo: un servicio “100% worry free” que va desde la localización y la negociación hasta el mantenimiento.

Un puente entre dos orillas

El lanzamiento llega en un período de fuerte volatilidad cambiaria en la región, que ha avivado el interés por posicionar capital en economías desarrolladas. Pero detrás del negocio hay también un relato identitario: un equipo de profesionales nacidos en América Latina que emigraron a Israel y que dicen entender por igual las expectativas y los miedos del inversor de la región y los engranajes del mercado local. “Sabemos el esfuerzo que hay detrás de cada dólar ahorrado”, señalan, y enmarcan su propuesta como un puente entre el capital latinoamericano y el terreno israelí. Queda por ver cuántas familias lo cruzan y si los rendimientos del pasado se sostienen en un mercado que, como cualquier otro, también conoce ciclos. Lo que cambió, dice la firma, es la pregunta: ya no es cómo invertir en Israel sin hablar hebreo, sin viajar y sin perderse en la burocracia, sino a quién encargárselo. JELEK atiende consultas en español y portugués en jelek.co.

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