La ayuda está en camino. Por Pilar Rahola

La ayuda está en camino. Por Pilar Rahola
La ayuda está en camino. Por Pilar Rahola

Era el 13 de enero de este año. Las protestas en las calles de Irán habían bajado de intensidad, después de las terribles masacres que dejaban un reguero de miles de muertes. El régimen había bloqueado totalmente las comunicaciones e Internet, y el apagón era total. Y en aquel momento angustioso, el todopoderoso Donald Trump dejó estampada en su suya red Truth Social una frase para la historia: “Help is on the way”.

“La ayuda estaba en camino”, y un mes y medio después empezaba la operación Furia Épica: la gran guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Pero, 107 días después de aquella promesa épica, la paz se firma bajo una montaña de fracasos: la ayuda no ha llegado a la población iraní, abandonada a su desdicha; el régimen no ha caído; el sistema de misiles se mantiene operativo; el uranio enriquecido continúa bajo el poder iraní; los ‘proxies’ de Irán no se han neutralizado; Hezbolá mantiene su poder letal; el Líbano continúa secuestrado por Irán; y los Estados Unidos han dejado de ser el escudo protector de los países de Oriente Medio. Y, ante las evidencias, según las informaciones del acuerdo, la traca final: Trump ha firmado un acuerdo que puede ser peor que el que firmó Obama en Viena, en julio de 2015.

Es oficial: hay acuerdo entre Estados Unidos e Irán

A la espera de concretar la letra pequeña, que acostumbra a estar preñada de trampas cuando se trata de Irán, la pregunta obligada es: ¿para qué ha servido esta guerra? Es cierto que ha dejado el potencial militar iraní muy tocado y que cualquier tentación nuclear ha quedado pospuesta en el tiempo, pero el régimen ha conseguido unos éxitos muy preocupantes. Estos son los puntos más arriesgados -y alarmantes- que sobrevuelan el acuerdo. El primero es evidente: el régimen se ha reforzado. Es posible que, con el tiempo, acabe cayendo, aunque sea por la fuerza de la gravedad, pero todo lo que parecía al inicio de la guerra ha quedado en nada: la guardia revolucionaria ha impuesto su poder, ha sido la artífice de la resistencia de Irán -gracias a su dominio de Ormuz-, y todo hace creer que ha radicalizado su posición.

 

Con un añadido peligroso: que haya aumentado la convicción que, visto el poder militar que les ha confrontado, necesitan la carrera nuclear para mantenerse. En este sentido, el acuerdo parece muy preocupante: no queda claro qué pasará con el uranio enriquecido, no se para en seco el proceso nuclear, y todo se deja a la suerte de negociaciones eternas, un territorio que Irán manipula a la perfección. Cómo dijo el mismo Trump en 2020, “Irán no gana las guerras, pero gana las negociaciones”. Sea como fuere, todas las frases de Trump asegurando que Irán no tendría nunca poder nuclear han quedado en nada. A la vez, gracias al reforzamiento económico que significará el acuerdo -venta de petróleo incluido-, el régimen ingresará miles de millones, saneará su economía y saldrá del colapso que lo atenazaba.

Otro punto de alarma es el papel de Estados Unidos en Oriente Medio, dado que ha sido incapaz de evitar que los países de la región fueran atacados por Irán

Otro punto de alarma es el papel de Estados Unidos en Oriente Medio, dado que ha sido incapaz de evitar que los países de la región fueran atacados por Irán, y todos ellos han visto cómo Trump necesitaba salir de una guerra que no sabía cómo acabar y aceptaba un acuerdo que no tenía nada que ver con las exigencias que habían motivado el ataque. Ante la paciencia bíblica de los iraníes, Trump ha demostrado una impaciencia infantil y grotesca que lo ha dejado en evidencia. En el pensamiento de muchos analistas es probable que, justamente por la ineficacia mostrada por Trump, estos países inicien ahora una aproximación pragmática con el régimen de los ayatolás, como escudo defensivo para próximas ofensivas.

Finalmente, el acuerdo es un desastre para el Líbano, dado que ni neutraliza el dominio de Irán sobre el país de los cedros, ni desarma a Hezbolá, manteniendo la amenaza permanente a Israel. Trump ha hecho aquí lo mismo que hizo en Gaza: el acuerdo de paz tenía que desarmar a Hamás, pero Hamás no se ha desarmado y está volviendo a reforzar su contingente bélico. Hezbolá tampoco se desarmará, de forma que la guerra con Israel será inevitable. ¿Qué ha conseguido Trump, pues, con estos 107 días de guerra? Nada de lo que había prometido. Tanto ruido bélico, tanta soberbia y arrogancia, tanta exhibición de retórica grandilocuente, tanta chulería hiperventilada y al final resultará que Trump ha hecho efectivo el dicho popular: arrancada de caballo y parada de burro.

Fuente: El Periódico

Por Pilar Rahola

6 COMENTARIOS

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