Como periodista confieso que gracias al cine he agregado imágenes que han enriquecido mis conocimientos sobre textos literarios e informaciones de noticias. El espectro temático varía, pero las que tratan de conflictos políticos y bélicos son las que más abren en mí cuestionamientos sobre el alto costo de vidas porque las rivalidades territoriales, ideológicas y religiosas a pesar de tantas pérdidas humanas siguen vigente.
Con el control remoto buscando encontré un título que me atrajo “La voz de Hind Rajab”, largometraje del año 2025, hablado en árabe y dirigido por la directora tunecina Kaouther Ben Hania de producción franco-tunecina. Tiene lugar en Gaza ante la respuesta de Israel a la invasión de Hamás y palestinos civiles el 7 octubre del 2023.
La filmación está rodada en el centro de llamadas de urgencia de la Media Luna Roja Palestina que atiende en Cisjordania y la Franja de Gaza, con sede en Ramallah equivalente al Maguen David Adon israelí, ambos servicios de emergencia médicas y ambulancias.
El tema es un hecho real y desgarrador en medio de la beligerancia buscando las tropas israelíes a terroristas escondidos entre los gazatíes . Muchos fueron cómplices y otros inocentes. Los civiles han padecido falta de protección por Hamas mientras ellos se refugiaban en los túneles. Desde el cielo caían los misiles y sobre la tierra las explosiones. En medio de ese cruce de fuego muchas familias trataron de huir a lugares más seguros y entre ellos una niña de 6 años que iba con sus tíos quedó atrapada, habiendo sido la única sobreviviente, en un coche alcanzado por un bombardeo. Entre los muertos el único recurso que tenía para contar que estaba viva era un celular. Su voz se registró en la pantalla de la computadora de la Media Luna Roja. Era una voz infantil que contaba que iba viendo pasar tanques israelíes desde su atrapado cuerpito. De a tramos hablaba, temblaba ante las bombas, tiros y llorando pedía ayuda. Esa niña dijo llamarse Hind Rajab.
Todo sucedió en dos planos el 29 de enero del 2024: por un lado se escuchaba y veía su voz registrada en pantalla y por el otro la oficina de la Media Luna Roja con voluntarios que trataban de ubicar heridos y salvarlos. Uno de ellos acongojado escuchando el pedido de la niña trataba de hacer lo imposible para ser rescatada. Lo acompañaba una colaboradora y una terapeuta para mantenerla atenta y contenerla con su conversación esperanzándola que una ambulancia iría a rescatarla. En medio de esa imploración y relato de Hind, su voz se cortaba de a tramos, reaparecía entre llantos, toques de descripciones de sangre y cadáveres y de tanques al lado del coche destrozado haciendo partícipe a los que la escuchaban de su terrible temor a la llegada de la noche y de su soledad.
Por el otro lado la oficina era también un campo de batalla de burocracia, de pujas de poder, de un director competitivo con el asistente desbordado de apuro para salvarla. A través de un mapa electrónico se seguía el recorrido dificultoso de la ambulancia destinada por caminos cortados por los derrumbes de los bombardeos. La disputa con el jefe se debía a que éste actuaba con prudencia por haber sufrido pérdidas de choferes y ambulancias en misiones de socorro. En esa espera identificaron el lugar donde se encontraba Hind, lograron que la voz tenga rostro, apareció su madre y todos rogaban poder salvarla. Nervios y lágrimas fueron la respuesta de los empleados, pero la niña por momentos quedaba silenciada hasta que dejó deser escucharla. La ambulancia llegó pero fue acribillada y el chofer fallecido. Cuando los restos del coche desde donde hablaba Hind fueron analizados también sus restos fueron reconocidos.
Como mujer judía mi alma no pudo dejar de sufrir ante esta tragedia que se llama guerra por el destino de esa niña, de esa voz, de ese ruego…de esa esperanza…
Pero en esta película hay otra guerra y es que encierra un mensaje tendencioso. Más allá del espanto y la realidad de lo que le sucedió a Hind y a miles de niños palestinos y judíos de ayer y de hoy, la directora se plegó a la denuncia de que Israel es un país genocida sin tener en cuenta que Israel no salió a asesinar niños y Hamás sí. “Los Bibas” son un ejemplo de esa diferencia. Los niños…la guerra.
Otro dato que se omite en este film es que muchas de las ambulancias de la Media Luna Roja Palestina fueron atacadas porque simulando llevar heridos levaban armas. La película recibió una ovación de 24 minutos de pie en el Festival Internacional de Cine de Venecia como reconocimiento al sufrimiento del pueblo palestino y digo que ese mismo público de Venecia y del mundo no sintió apoyar al pueblo israelí con el ataque del 7 de octubre del 2023. Y si hay que hacer justicia es para todos.
Los judíos sabemos que los planes del exterminio nazi costó la vida de un millón y medio de niños que tampoco se pudieron defender. El fin fue exterminar a los judíos matando a la continuidad.
La producción franco-tunecina se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Venecia a principios de septiembre de 2025, donde ganó el León de Plata del Gran Premio del Jurado. Fue seleccionada para representar a Túnez para el Óscar a la Mejor Película Internacional en los 98.º Premios de la Academia de Cine.

