domingo, octubre 24, 2021
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Claudio Avruj declinó su candidatura a la presidencia de la DAIA

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En una carta publicada en sus redes sociales, el ex secretario de Derechos Humanos de la Nación y presidente Honorario del Museo del Holocausto, Claudio Avruj, declinó su candidatura a la presidencia de la DAIA. 
Esta es la carta
No seré candidato a la presidencia de la DAIA.
Agradezco infinitamente a todos los hombres, mujeres, instituciones y movimientos que me alentaron y acompañaron en estos meses en la reflexión y pensamiento. Que contribuyeron a la elaboración de un programa de acción innovador. Que se comprometieron en la tarea por un cambio cualitativo real en la DAIA.
Escribo con tristeza por el profunda identificación y afecto y que tengo con la entidad, aceptando sin reproches ni enojos la realidad. Reconociendo que no están dadas las condiciones para ello.
No pudimos generar esa actitud propositiva hacia el cambio que imaginamos.
Nos enfrentamos a la inercia por mantener el status quo que impera entre nosotros desde hace tiempo y obstruye toda posibilidad de debate profundo anteponiendo ideas por sobre vanidades y el uso del poder por el poder mismo.
Como en todo proceso de construcción colectiva encontramos apoyos y negativas. Y también traiciones y estafas morales que no imaginamos ocurrirían. El tiempo sabrá dar las respuestas.
Mi declinación a la candidatura y del equipo que conformamos, no es derrota, no la vivo así.
Estamos convencidos que la DAIA exige un cambio sustancial que la vuelva a convertir en un actor relevante de la comunidad y la sociedad argentina.
Pero sabemos que ello no va a ocurrir.
La continuidad de la actual conducción solo garantizará la profundización del deterioro institucional que hoy es más que evidente.
Seis años en los cargos de máxima responsabilidad que son los que tiene parte importante de la actual conducción, son a nuestro entender más que suficientes para ser evaluados.
Los resultados insatisfactorios están a la vista.
Las experiencias de los últimos tres años con actuaciones políticas débiles y erráticas que atentaron contra la toda la comunidad hablan por si mismas.
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Las críticas a una conducción personalista, de falta de plan estratégico comprobable, donde el valor de la palabra empeñada fue devaluada sistemáticamente y la discusión amplia y transparente para la toma de decisiones no fue la moneda de cambio corriente son reconocidas en privado por los mismos dirigentes que en público callan y hoy adhieren en silencio con más dudas que convicciones por la continuidad de esta forma de gestión.
Me preocupa también el nuevo peligroso y vergonzante paradigma que se ha instalado en parte de dirigencia y de líderes que toman y/o definen decisiones institucionales:
El miedo como argumento.
No es digno de la historia del pueblo judío.
Se me ha expresado en infinitas, oportunidades el temor al gobierno nacional.
El riesgo en la preservación de vínculos con funcionarios de turno, perder la tranquilidad de beneficios existentes o por lograr, se han puesto por encima del necesario debate de ideas, proyectos y modelos de gestión en búsqueda de una mejor calidad institucional de la DAIA.
Olvidan los mensajeros del miedo que la dirigencia judía nunca debe ser elegida para complacer al gobernante.
No comprenden que el temor puesto de manifiesto privada y publicamente y ese pensamiento dicho en todo ámbito lo que produce es más dependencia con el poder.
Y así el liderazgo queda teñido políticamente aunque no lo quiera.
Nosotros no tenemos miedo. Mucha gente no lo tiene. Tenemos convicciones y exclusivamente compromiso con la comunidad y su desarrollo.
Pero hay también una verdad que no se debe seguir negando ni eludir a la discusión pública y que fue fundamental en mi motivacion de llegar a la presidencia de DAIA para oponerme con toda energía.
Existe un proyecto en ejecución desde el corazón de la vida comunitaria de apropiación de la agenda de quién por mandato tiene la representación política como misión.
Una política institucional inspirada en la falsa creencia de que una DAIA inexistente o endeble es beneficiosa.
Esta iniciativa que se alimenta por la propia debilidad de la gestión institucional de la DAIA, se viene cumpliendo sistemáticamente, y quienes hoy apoyan la continuidad de la actual conducción de la DAIA la avalan por acción u omisión. Es nuestro deber alertar.
En lo estrictamente personal, nadie tiene autoridad, ni está en condiciones de dudar de mi independencia.
Estoy orgulloso de mi trayectoria.
Nadie puede cuestionar mi pertenencia comunitaria y mucho menos el compromiso personal y afectivo para con la DAIA sin ninguna especulación.
No acepto que me etiqueten, mi desarrollo profesional y dirigencial que incluye mi paso por el Estado Nacional no me deslegitima en absoluto, al contrario me potencia.
Debo señalar que es grave que se instale y aliente el prejuicio justamente en una elección de una entidad que defiende los derechos humanos y en el seno de la comunidad judía.
Declinar mi candidatura y de quienes decidieron acompañarme para presentar una genuina propuesta de recambio generacional y una fuerte e innovadora propuesta de trabajo no implica un abandono de los ideales que perseguimos.
Nos exige evaluar cada paso dado que hemos dado y hacer mejor en el futuro lo que no se hizo suficientemente bien en el presente. Aprenderemos de esta extraordinaria experiencia.
Pero estaremos desde hoy construyendo futuro.
Seremos fieles observadores y del accionar de la DAIA, apoyando y celebrando lo bueno e implacables en los errores inspirados en la crítica constructiva.
Seguiremos en la búsqueda del recambio necesario que la comunidad necesita.
Sirve una vez más recurrir a Albert Einstein y su pensamiento:
«No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo… Hablar de crisis, es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar para superarla»
Estaremos presentes.
La DAIA es vital para la vida comunitaria.
Mi deseo personal y de quienes me acompañan es verla brillar siempre.
Que sea un faro que guíe.
Nuestras propuestas están a disposición
Lic. Claudio Avruj

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