La guerra en Irán que comenzó con el ataque israelí-estadounidense de fines de febrero último está teniendo un beneficiario inesperado: mientras el Medio Oriente sigue envuelto en la incertidumbre, España está recibiendo a los miles de turistas que evitan el conflicto, modifican sus planes de viaje y cambian de destino, reportó Israel Económico.
Aviones de combate del Pentágono y de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron una masiva campaña sobre blancos militares y nucleares del régimen de Teherán, que respondió con oleadas de misiles contra el territorio israelí y de varios de sus países vecinos.
Aunque el conflicto se encuentra en medio de una tregua y de negociaciones entre Washington y los ayatollas, el sector turístico ya le dio la espalda a la región, registrando cancelaciones de paquetes y la salida temporal de muchas de las principales aerolíneas.
Pero la gente que se quería ir de vacaciones sigue necesitando su descanso y no hace falta alejarse demasiado de la región: frente al Mediterráneo, España sigue ofreciendo playas agradables y atracciones históricas que se encuentran entre las más visitadas del mundo.
Según fuentes del sector, España se encamina a recibir un volumen récord de cien millones de turistas este año. Aunque crecen sin parar los grupos que se oponen a la llegada masiva de extranjeros que quieren conocer las bellezas del país, el turismo contribuye directamente con el 13 por ciento del PIB español.
España, siempre en el podio del turismo
Un reporte de la cadena Euronews señaló que España recibió 9,1 millones de turistas internacionales en abril, un 5,2 por ciento más que en el mismo mes del 2025, año en el que el sector marcó un récord de 97 millones de visitantes.
Gran Bretaña volvió a ser el principal punto de salida de los turistas que llegaron a España en abril de este año, con cerca de 1,7 millones de viajeros (un 2,7 por ciento más que en el 2025), con Francia en la segunda posición (cerca de 1,3 millones de turistas, un crecimiento del 5,1 por ciento).
España es una potencia del turismo global que compite en su propia categoría máxima solamente con Francia, seguidas ambas, de lejos, por Estados Unidos, Italia y China. Pero lo llamativo este año, coinciden numerosos analistas, es que el país ibérico se convirtió además en «destino alternativo» para muchos viajeros que escapan a las zonas de conflicto.
Esos expertos, señaló Euronews, consideran que la guerra, y las tandas de proyectiles en varias direcciones, «podría estar favoreciendo una redistribución de los flujos turísticos hacia destinos percibidos como más seguros, entre ellos España y otros países de Europa occidental».
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«Aunque resulta difícil medir con precisión el impacto de este fenómeno —reconoció el informe—, la aceleración registrada en marzo y abril coincide con un aumento de los viajeros procedentes de mercados de larga distancia y con una recuperación de los viajes de negocios».
«Para el sector, esta combinación de factores ayuda a explicar por qué el crecimiento del turismo se fortaleció tras un inicio de año más moderado», completó la cadena europea de noticias.
Más combustible, más viajeros
Datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), citados por el portal español El Independiente, indican que en el país incluso aumentó el consumo de combustible para aviación, en un 4,3 por ciento, a pesar de los efectos de la guerra en Irán sobre los precios del crudo.
La nota recordó que la situación «en estos más de tres meses de conflicto» llevó a muchas aerolíneas globales a reducir y suspender vuelos o aplicar cargos extra por combustible. Pero, en España, el sector se benefició «de modo importante por tener asegurado gran parte del suministro».
El Independiente dijo que la red de refinerías en España «permite abastecer casi el 80 por ciento» del combustible que necesitan las compañías aéreas y que «apenas un 11 por ciento» de ese suministro llega desde Medio Oriente.
En paralelo, sigue el informe, «tampoco la llegada de turistas internacionales parece haberse resentido por la guerra». Por un lado, las compras anticipadas «frenaron de manera significativa el impacto en los precios» y «la reorientación de los flujos de turismo» también benefició a España.
«Más aún, las compañías aéreas ofertaron en España un 6 por ciento más de vuelos —abundó la publicación—. Según datos de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), de cara al verano se ofertaron un 5,7 por ciento más de billetes que el año pasado».
Curiosamente, la guerra contra Irán está derivando buenos negocios hacia España, un país cuyo gobierno se encuentra entre los más furiosos críticos de Israel, donde —por ahora— el turismo masivo sigue esperando un poco de paz para volver a visitar Tel Aviv, Jerusalén o el Mar Muerto.

