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Restituyeron obras de arte robadas a coleccionista de la comunidad judía: sus peculiares historias

Siete obras de arte del pintor austríaco Egon Schiele fueron restituidas luego de ser expropiadas por los nazis durante la segunda guerra mundial. El evento sucedió en Nueva York, Estados Unidos.

Se trata de piezas que fueron robadas al coleccionista judío Fritz Grunbaum. “Las obras las entregaron las instituciones que los poseían”, afirmó el portal Radio 3. A su vez, aclararon que se les presentó evidencia para poner en conocimiento los robos. 

En esta línea, medios de Nueva York señalaron que esto da por finalizada una lucha de 25 años de la familia Grubaum para recuperar lo robado. 

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Los dibujos son valuados en nueve millones de dólares. El coleccionista, quien era dueño de las obras de arte, fue asesinado durante el Holocausto. 

Obras de arte robadas, un comercio

Por otro lado, el mercado del arte es dinero. Y, detrás de los cheques, puede ocultar un pasado. Algunas de las mejores telas del pintor austriaco Gustav Klimt (1862-1918) se han vendido en los últimos meses por más de 100 millones de dólares (91 millones de euros). Sin embargo, esas cantidades, que han batido récords en el mercado del arte, han ocultado su valor más auténtico: la relación con la persecución nazi a los judíos, el expolio y el Holocausto. La Shoah dicen los hebreos: la catástrofe, el cataclismo. El mayor horror del siglo XX.

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Pero antes, en 2021, Francia devolvió Rosales bajo los árboles. Durante años colgó en el Museo de Orsay, en París. Fue necesaria una autorización especial del Parlamento al considerarse una propiedad “inalienable” del Estado francés. Era su único klimt. Sin embargo, todos entendieron a quién pertenecía el cuadro y el terror en el que se perdió. La tela había sido heredada en su momento por Nora Stiasny, una mujer judía que tuvo que venderla por nada tras la anexión de Austria por Alemania para sobrevivir. Su familia fue deportada a la Polonia ocupada en 1942. Ese mismo año murió, al igual que su hijo y su marido.

Participante de MasterChef Celebrity visitó el Muro de los Lamentos: «Estoy en shock»

La actriz cubana Daniela Tapia, quien se encuentra participando actualmente en el programa de cocina con famosos MasterChef Celebrity Colombia, asumió el reto de viajar sola por Israel, país en el que visitó el Muro de los Lamentos, que le causó un choque, tanto cultural como religioso.

Estoy en shock, aquí la energía es muy fuerte y el poder se siente en sus paredes, además, el nivel de fe que practican los fieles es muy grande”, compartió Daniela a través de las historias de su cuenta oficial de Instagram, mientras contextualizaba a sus seguidores con un poco de historia sobre el lugar en el que se encontraba.

“Me voy a Israel. Esa es una de las cosas que siempre soñé y cuando ya está a punto de ser, uno como que no se lo cree. He leído muchísimo de Israel, a mí me encantan los temas de religión y el judaísmo, y estoy como en mi salsa. Me voy completamente sola”, compartió la actriz, antes de partir.

Desde el Mar Muerto hasta el Río Jordán, han sido parte de los lugares emblemáticos que Daniela ha recorrido junto a un guía personal que la acompaña por esta travesía que decidió emprender sola desde Colombia.

Aviad Arik Herman, el hombre con el que Daniela visita los históricos destinos, es un bailarín y diseñador, y también es famoso, ya que ha tenido la oportunidad de participar en programas colombianos. Contar con este guía de primera categoría le permitió a la actriz no estar sola.

Daniela Tapia es traicionada en MasterChef Celebrity

Mientras que a muchas personas les produce miedo y prevención hacer turismo solas, para la artista cubana este es un ejercicio de encuentro personal. Sin embargo, ha dejado saber que durante la parte del viaje que ya ha hecho, no se ha sentido en ningún espacio amenazada o vulnerada, y que por el contrario, la gente israelí es muy cálida y acogedora.

Uno de los momentos que sí le causó impacto fue durante su entrada al Muro de los Lamentos en Jerusalén, pues allí vivió la fuerza de la fe en carne propia, sobre todo por lo que significa para los fieles de las diferentes religiones ese lugar. Yo estoy aquí sentada, luego haber estado adentro, las mujeres entran por un lado y los hombres por otro. Es un lugar muy fuerte; estar aquí es increíble. Ver la fuerza y la fe de las personas me impacta muchísimo”, relató.

Mientras que la actriz cubana cumple uno de sus sueños de conocer Israel, territorio al que viajó luego de que finalizaran las grabaciones del reality culinario, la competencia en la cocina de famosos vivió uno de los capítulos más comentados. Durante el episodio llamado ¿La traición se asoma en la cocina?, Daniela se convirtió en el centro de atención, por cuenta de su mejor amiga, la también actriz Martha Isabel Bolaños, de quien ahora Tapia no quiere saber absolutamente nada.

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La cubana confesó en la emisión del día miércoles 20 de septiembre -de MasterChef Celebrity- que lloró muchísimo ante el dolor que le produjo la traición de su mejor amiga, quien ante una ventaja obtenida al azar la puso en peligro de eliminación. “Quien traiciona una vez, lo hace dos, y los hace tres”, afirmó Daniela.

Sin embargo, esa situación se quedó como cosa del programa. Daniela Tapia en la actualidad se encuentra en medio de su recorrido por la región en el que nació Jesús, en busca de un aprendizaje espiritual en el que se quiere reencontrar con ella misma.

Tapia reveló que no abordó el avión a Israel sin haber planeado cada paso que iba a recorrer el país del medio Oriente. Justamente por ir sola, calculó fríamente su itinerario, por lo que lo primero que hizo fue escribirle a la Embajada de Israel en Colombia para recibir algunos consejos. Esta visita, la actriz también la está aprovechando para un tema profesional para el que busca establecer contacto.

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Fuente: Infobae

«El Keren Kayemet LeIsrael, nuestros sueños, nuestro futuro», columna especial de Danny Lew por Iamim Noraim

En Basilea tuvimos un sueño: retornar a nuestra tierra ancestral. Soñamos con tener una tierra, un hogar donde vivir, trabajar y soñar. Ese sueño, que empezó como una idea, se convirtió en una realidad y al mismo tiempo en un nuevo sueño: el de tener un mejor futuro. Retornamos a la tierra de Israel y construimos un país fuerte, vibrante y pujante. Fuimos y somos protagonistas de la construcción del Estado de Israel.

La historia del KKL nos enseña que los sueños no tienen

límites, y que siempre es posible lograr lo que nos proponemos. Hemos cambiado la historia de muchas personas y comunidades en todo el mundo.

Este año, gracias a nuestro trabajo en Argentina, hemos inaugurado 4 nuevos bosques. Fuimos testigos de la colocación de la piedra fundacional de la Casa KKL para la Excelencia en Beit Shean y estaremos inaugurando 10 nuevos refugios de seguridad cerca de la frontera sur. Pero nuestra labor no termina con el desarrollo económico y social de Israel.

Estamos invirtiendo en formar a nuestros hijos y nietos en todas las comunidades del mundo, para que puedan seguir nuestro trabajo y continuar el legado. Nuestro mayor reto es la formación de nuestros niños, y la manera en que podremos asegurar nuestro futuro. Este año hemos llevado a Israel a 18 educadores de la red escolar judía para participar del Encuentro Mundial de Educación organizado desde nuestro Departamento de Educación, donde durante 10 días recorrimos Israel y visitamos proyectos del KKL.

Y, por primera vez, nos hemos sumado activamente al Congreso de Educación organizado por AMIA, OSM y United.

Durante tres días, junto a 1500 educadores de la red escolar judía, nos capacitamos, aprendimos y pensamos cómo hacer frente a los nuevos desafíos educativos que la inteligencia artificial trae. Con nuestro programa Litzor estaremos presentes en todas las escuelas de madrijim y acompañaremos a todos los egresados que viajen a Israel.

El proverbio “Nunca es tarde para hacer el bien” es un reflejo perfecto de lo que el Keren Kayemet LeIsrael representa. Es una constante invitación a todos nosotros a actuar y a hacer una diferencia. Y es un recordatorio de que el cambio empieza con cada uno de nosotros. No solo hemos construido un hogar para el pueblo judío, sino que también hemos creado un legado de valores, como la perseverancia, el trabajo duro y la fe en un futuro mejor. No son solo palabras. Es una promesa de que, si trabajamos juntos y perseveramos en nuestros

sueños, podemos lograr cosas extraordinarias. Nuestra historia nos enseña que nada es imposible, todas nuestras acciones son un sueño hecho realidad. Con cada moneda en el pushke hemos logrado algo muy grande.

El Keren Kayemet LeIsrael es más que una idea o un sueño, es una realidad. Es la historia de millones de personas que nos hemos unido para construir un Estado de Israel vibrante, y que con nuestras acciones estamos logrando cambiar el mundo.

Shana Tova Umetuka

Por Danny Lew

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«Un nuevo año que nos invita a mirar y a hacer», columna especial de la rabina Graciela Grynberg por Iamim Noraim

Rosh Hashaná. Cabeza del año. Comienzo de un nuevo año. En unos días estaremos celebrando Rosh Hashaná, pero, ¿qué celebramos exactamente? Contamos 5784 años desde la creación del mundo y del hombre. Y el primer día de Rosh Hashaná leemos el nacimiento de nuestro segundo patriarca, Itzjak.

Nos preguntamos entonces, si celebramos la creación del mundo, hecho que ocurrió hace 5784, con el nacimiento del primer hombre, de Adam, ¿por qué motivo no leemos el relato de Bereishit, el relato de la creación en este día?

Rosh Hashaná es, según nuestro calendario, el “simbólico aniversario” de la creación. Pero la cuenta no es universal, sino

que es especialmente judía. Leemos el nacimiento de Itzjak, que fue el primer ser humano que nació en el marco de una familia judía.

Abraham, su padre, fue el primer judío, pero él no nació en una familia judía, sino que tuvo que salir de la casa de su padre, siguiendo las palabras de nuestro Creador: “Vete de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré”, dice la Torá, «y allí tendrás que adoptar una nueva forma de vida y allí verás que hay otra manera de ver, sentir, pensar, actuar y de vivir en este mundo.»

Y siguió a esa voz, y siguió ese nuevo camino. Vivió a través de esos nuevos conceptos, los compartió y los entregó como un legado a las próximas generaciones.

Itzjak, su hijo, en cambio, nació dentro de los valores judíos dado por sus padres. No tuvo que irse en busca de una nueva vida, de nuevas ideas.  Tampoco tuvo que esperar como su padre para ser parte del pacto a través del Brit Milá hasta los 99 años.

Él no tuvo que hacer un nuevo camino donde no lo había.

Por la rabina Graciela Grynberg

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El domingo comienza Iom Kipur, el día más sagrado del calendario hebreo. Por Rabino Eliahu Hamra

Iom Kipur es el día en el que se completa el juicio del hombre y del mundo para el próximo año, y en el que se sella su veredicto. Gracias a la inmensa santidad de esta fecha, se logra la expiación de las transgresiones que cometemos los seres humanos, siempre que aceptemos la santidad del día mediante el ayuno, la oración y el arrepentimiento.

Al igual que en las otras festividades judías, su fuente se encuentra en la Torá, en el Libro de Levítico, capítulo 23. Los versículos 27-32 se refieren a Iom Kipur (recordemos que en la cuenta de la Torá, en el mes de Tishrei en el que conmemoramos el Día del Perdón, es el séptimo mes):

Pero el día diez de este séptimo mes será para vosotros el Día del Perdón, día de convocación sagrada, y afligiréis vuestras almas’.

¿Por qué ayunamos?

Iom Kipur es el único día del año en que el precepto de ayunar está explícitamente establecido en la Torá.

El ayuno no tiene solamente el propósito de expiar las malas acciones. Tiene, además, otro significado: es en Iom Kipur cuando el judaísmo, en su faceta más pura e íntima, se revela en cada judío. Es por eso que es necesario que nos desconectemos completamente del mundo material. Comer y beber, necesidades básicas del ser humano, nos perturban en el momento en que el alma emerge y se revela hacia el mundo exterior y se expresa en su esencia. Por eso en este día sagrado ayunamos, nos desconectamos del mundo material, nos vestimos de blanco y nos parecemos a los ángeles.

¿De qué manera se produce la expiación en Iom Kipur?

Acerca del Día del Perdón se dice, que ‘es la propia esencia del día la que expía’. Es decir, que el día de Iom Kipur tiene por sí mismo el poder de expiar.

Durante el año sucede que las personas cometemos transgresiones. Manchamos nuestras almas con impureza, y esas manchas efectivamente necesitan ser limpiadas y reparadas. Pero la verdad es que las manchas y defectos son sólo externos. En su interior, todo judío es bueno y justo. En la intimidad de su alma, es puro y consagrado. Su instinto es quien lo hizo transgredir, en contra de su verdadero e interno deseo.

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Esta verdad interior suele estar oculta y no revelada. Sin embargo, en Iom Kipur las capas exteriores se desprenden y el alma interior se revela en todo su esplendor. Dios se acerca a nosotros en este día sagrado y Su cercanía despierta a nuestras almas para eliminar todas las capas externas y revelar su verdadera esencia.

¡Entonces resulta que en realidad no hay transgresiones! Esencialmente, un judío por dentro es un diamante brillante, a cuya esencia ninguna transgresión puede dañar. ¡Es en Iom Kipur cuando se revela nuestra verdadera esencia como judíos!

Sin embargo, esta revelación, que en realidad no tiene transgresiones, está condicionada a la observancia del ayuno de Iom Kipur. Si, Dios no lo quiera, se rompe el ayuno, ´el acusador no puede ser defensor’. Al romper el ayuno, el día de Iom Kipur se convierte en un acusador, y por lo tanto ya no puede defender, ni expiar.

Es quizá por esta razón que la gran mayoría del pueblo judío cuida la observancia del ayuno de Iom Kipur, tal como lo prescribe la Halajá (Ley Judía).

Si bien, como dijimos, Iom Kipur en sí mismo tiene un poder de expiación, éste último no alcanza automáticamente a las transgresiones entre una persona y su prójimo, por las cuales no es suficiente orar en la Sinagoga. Debemos acercarnos a la persona a quien hemos dañado y pedirle perdón. Si le hemos causado un perjuicio económico, debemos repararlo.

En cambio, en el caso de las transgresiones entre una persona y su Creador, el arrepentimiento, la oración, la confesión y el ayuno de Iom Kipur, propician la expiación plena”.

Rab. Eliahu Hamra                                                                                                    Presidente de Federación de Comunidades Judías Argentinas (Vaad Hakehilot)                    Representante del Superior Rabinato de la República Argentina

Parashá semanal del Centro Hebreo Ioná: Shabat Shuva

Reflexión del seminarista del Centro Hebreo Ioná, Brian Menes Wainstein, hoy Shabat Shuva.

Este shabat es conocido como «Shabat Shuva», es decir, el Shabat del retorno. El nombre surge como consecuencia de la haftara que leeremos en él. Este tiempo especial que vivimos dentro de los Iamim Noraim es una invitación al retorno.

Vivimos unos días hermosos celebrando Rosh Hashaná, comprometiéndonos a volver a comenzar, iniciando nuevamente nuestro recorrido a partir del año nuevo.

Llega entonces, al mismo tiempo, el tiempo del balance sobre lo que hicimos ese año que estamos dejando atrás.

En este Shabat Shuva te invitamos a volver a conectarte con vos, te invitamos a volver a las bases. En este tiempo sagrado que estamos transitando, desde el Centro Hebreo Ioná te invitamos a que vuelvas a conectarte con tus raíces y así tener la posibilidad de sumarte a nuestra Comunidad siendo parte de este hermoso Minian Ionero.

¡Shabat Shalom Umevoraj!

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¿Qué celebramos en Rosh Hashaná? Por Rab. Shlomo Mizrahi Hacohen

¿Qué celebramos en Rosh Hashaná? Nos reunimos, nos deseamos un buen año, salud, bendición, vamos al templo y le pedimos a Hashem todo lo mejor, un nuevo año. ¿Pero no sería más coherente primero pedir perdón de todos nuestros errores y después venir y pedir por más? Y, sin embargo, el día del perdón lo tenemos recién dentro de 10 días. ¿Dónde está la coherencia?

Entendiendo lo que es Rosh Hashaná, vamos a entender por qué se hace así. Estamos cumpliendo un año más de la creación del mundo, 5.784, como hoy, como Rosh Hashaná, se crea el mundo.

¿Qué hacemos nosotros? ¿Coronamos al rey del universo? Vos sos el rey de todos, sos el creador, me creaste a mí al universo entero y yo quiero hoy coronarte con ese shofar, con el sonido del shofar, con el estruendo, con alegría. Y ahí en ese momento que te corono, ¿qué mejor momento que pedirle a Hashem todo lo mejor?

Ya me presenté, te acepto, te quiero como rey, te quiero como lo máximo y te pido ¿por qué no me concedes un año mejor? Hashem, ¿cómo no va a hacer con todo eso? No va a querer concederme lo mejor.

A partir de ahora empiezan 10 días de Teshuvá hasta el día del perdón, en donde yo digo sí, pero yo también debo decir, yo me equivoqué, debería cambiar en muchas cosas. Entonces empiezo hasta el día del perdón a decir, si cambio estas cosas y pido perdón, seguramente que me va a sumar, me va a venir a mí con todas las bendiciones que estoy pidiendo se me van a potenciar.

Por eso lo importante del Rosh Hashaná, la centralidad es escuchar, el shofar y estar con alegría.

Por Rab. Shlomo Mizrahi Hacohen

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Palestino acuchilla a guardia israelí de 26 años en una estación de tren en Jerusalén

Un palestino acuchilló este jueves a un guardia israelí de 26 años en una estación del tren ligero de Jerusalén, informó Enlace Judío.

La víctima fue trasladada desde la zona de la estació Givat Hamivtar hacia el Hospital Hadassah Monte Scopus de Jerusalén.

El terrorista, de 19 años y originario de Jerusalén Este, fue neutralizado y arrestado por las fuerzas de seguridad.

El jefe de la Policía en JerusalénDoron Turgeman, acudió al lugar de los hechos y las autoridades abrieron una investigación sobre el ataque.

Videos circulados en redes sociales mostraron el lugar de los hechos después de la agresión.

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Una historia de amor a la sombra de los 50 años de la guerra de Yom Kippur

Una historia de amor a la sombra de los 50 años de la guerra de Yom Kippur. Décadas después de ser capturado por los sirios, Ephraim (Ziggy) Singer decidió escribir sus recuerdos de esos ocho meses difíciles, que repasa junto con su esposa Shoshi. Cómo subsistió el amor cuando el cautiverio los separó.

“En agosto de 1970, escuchamos en la radio que había comenzado un alto el fuego con Egipto, en lo que se llamó la Guerra de Desgaste. Pensé,  en dos años, nos alistaremos. ¿Qué se hace en el ejército? ¡No tendremos ninguna acción! ¡Va a ser aburrido!, eso pensó sin saber lo equivocado que estaba. Después de tres años y dos meses, estalló la Guerra de Yom Kippur y fui conducido desde el puesto avanzado de Hermón al cautiverio sirio, donde estuve retenido durante ocho meses, cuenta Ephraim (Ziggy) Singerautor del libro Mi libertad (Kinneret Zamora), cuyo subtítulo es “Una historia de amor en dos voces de cautiverio y amor”.

Además de mi historia de cautiverio, era importante para mí traer la perspectiva y los sentimientos auténticos de Shoshi, mi esposa durante 47 años. Ella experimentó mi cautiverio desde el otro lado de la barricada.
Ephraim Singer (69, apodado “Ziggy”) creció en Kfar Saba, como único hijo de Lottie y Shlomo, sobrevivientes rumanos del Holocausto que se conocieron y se casaron en Israel.
Foto archivo autores libro

Yo era todo su mundo. Crecí lleno de amor infinito, pero nuestra casa estaba triste y encontré todas las alegrías afuera. Jugué voleibol en Hapoel Kfar Saba, estaba en Hashomer Hatzair, planeaba ir a un kibutz como parte del Nahal y servir para los paracaidistas

En la víspera del Día de los Caídos de 1973, Ziggy estaba sentado en el patio de la base cuando un amigo le dijo: Hay una buena soldado parada en el puesto de SG. Me da vergüenza acercarme a ella. ¿Tienes el coraje de pedirle un número de teléfono?. Por supuesto que sí, y ella fue realmente amable,  se ríe Ziggy. Este fue el comienzo de una maravillosa amistad, que pronto se convirtió en un amor que ha durado medio siglo y ha producido cuatro hijos (Gilboa, Arbel y Sion y su hija Yarden) y ocho nietos.
Estaba feliz por la aventura, Shoshi (68) née Csilag creció en Akko, y en enero de 1973 fue reclutada y asignada a un curso de inteligencia paralelo al de Ziggy. Las necesidades de las FDI los separaron, cuando estaban estacionados en diferentes bases: ella en Safed, él en los Altos del Golán.
Aprovechamos cada oportunidad para reunirnos, en la víspera de Yom Kipur de 1973, me fui de vacaciones y en lugar de ir con mis padres hice autostop para ir a ver a Shoshi, que permanecía de servicio. Pensé que sería divertido, pero me asignaron la guardia por la noche y de guardia por la mañana.
Luego me ordenaron que subiera al puesto de Hermón para las vacaciones, en lugar de un soldado que tuvo que irse por razones familiares.
Llegamos al atardecer e inmediatamente me dijeron que tomara el equipo y bajara a las trincheras, después de que te muestren dónde dormirás, sube al turno de noche.
Como ha sido mi costumbre desde el Bar Mitzvá ayuné incluso durante mi turno, y a las seis de la mañana me retiré a dormir. Por la tarde, me desperté con el sonido de los bombardeos. Un compañero de clase que era mayor que yo en el puesto se rio, qué suerte tienes, acabas de llegar y ya estás experimentando un bombardeo. Pero después de un corto tiempo escuchamos disparos cercanos, granadas, gritos de médico, médico y ruidos de granadas de humo lanzadas al puesto por soldados sirios que comenzaron a irrumpir.

En ese momento, me sentí impotente. No conocía el lugar y no sabía qué hacer. Seguí a mi amigo desde el curso y me encontré en una trinchera oscura con otros siete u ocho soldados, uno al lado del otro en completo silencio.

Tuve la sensación de una oruga moviéndose y girando siguiendo la cabeza principal. De repente estaba tranquilo y pensamientos contradictorios corrían por mi cabeza. Al principio creí que pronto las FDI irrumpirían, pero a medida que pasaban las horas quedó claro que éste no era el caso.
Sentí que si intentábamos escapar, probablemente nos matarían. Mis padres se pararon ante mis ojos. Me dije a mí mismo que si este escenario se hacía realidad no durarían. Pensé en el muro de los caídos en la escuela secundaria y mi foto que se colocaría allí. Nunca imaginé que me harían prisionero.
Uno de nosotros tomó una toalla y gritó, basta, en árabe y el tiroteo se detuvo. Cuando nos fuimos, los sirios nos dispararon entre las piernas, nos golpearon con las culatas de los rifles, nos ataron las manos con alambres de hierro y nos sacaron del puesto en una larga y sinuosa caminata.
Con hambre y sed de un día de ayuno, miré hacia atrás y vi la bandera israelí rasgada en la parte superior del poste ondeando humo. Me dije a mí mismo que vería esa bandera ondeando con orgullo.
Foto archivo autores

El grupo fue cargado en un camión que atravesó aldeas sirias. Sus habitantes se regocijaron con el enemigo capturado. Al final del camino, los prisioneros fueron dejados en lo que resultó ser una instalación de interrogatorios del Mubarat en el corazón de Damasco.

Allí nos aplastaron, dice Ziggy. Nos sentamos durante días en un piso con los ojos vendados, sometidos a palizas y latigazos, casi sin comida ni agua. Un día nos sacaron, nos alinearon, nos quitaron la cubierta de los ojos y nos encontramos rodeados de periodistas y fotógrafos. Me dije a mí mismo que ésta era mi oportunidad de asegurarme de que me vieran en casa. Me enderecé y miré directamente a las cámaras.

A finales de octubre, una revista holandesa llegó a mis manos y vi una imagen colorida de un grupo de prisioneros con Ziggy en el centro. No tenía ninguna duda de que era él, recuerda Shoshi. Les mostré la foto a dos amigas de la base que fueron a la escuela secundaria con él. Cuando lo reconocieron sentí que era una especie de póliza de seguro. ¡Está vivo!
En las tres semanas entre el comienzo de la guerra y hasta ese momento, el destino de Ziggy era desconocido. El temor por su vida aumentó cuando nos dimos cuenta de que el puesto avanzado de Hermón había caído en manos sirias. Al mismo tiempo estaba segura de que había logrado escapar.
Cuando no estaba trabajando, me sentaba en el puesto de guardia de seguridad, esperando que él cruzara la curva. Además de todo esto, pensé en sus padres, que vivían en completa ignorancia. Un día llamé a su madre y le dije que aparentemente los agentes  de inteligencia habían sido capturados. Eso fue un pequeño consuelo para ella.
En un mundo paralelo, los prisioneros fueron trasladados a la prisión de Almaza y comenzaron a vivir la realidad del cautiverio: 28 personas en una celda de 28 metros cuadrados, un metro cada una, lo que los obligó a dormir “cuchara”. “Veníamos de todos los ámbitos de la vida y había un maravilloso sentido de solidaridad.
Éramos un grupo muy unido y sabíamos que teníamos un contrato con el Estado, haría cualquier cosa para traernos de vuelta y haríamos todo lo posible para sobrevivir
Poco a poco comenzamos a hablar, a hablar de nosotros mismos. No fue fácil, tratamos de encontrar trabajo, mantuvimos la higiene tanto como pudimos. Mi compañero de cuchara, Danny Yosef, y yo practicamos una relación ejemplar. Compartimos una manta, pasamos el rato juntos mientras dormimos, nunca discutimos.

El mundo exterior se había desvanecido. Traté de luchar contra el olvido, de recordar las caras de vecinos y amigos. Lo que más me preocupaba era la situación de mis padres. Los pensamientos de Shoshi iban desde un inmenso anhelo hasta la decisión de dejarle claro que le permitía seguir adelante con su vida.

Desde el momento en que regresé, pensé que la situación de mis padres y Shoshi era peor que la mía. Supe en un momento dado por lo que estaba pasando. Sabía que sobreviviría. Pero ellos vivían en una incertidumbre demencial. No tenían idea de lo que estaba pasando o cómo volvería. Su incertidumbre era peor que mi cautiverio.
Cuando se le pregunta sobre las pesadillas del cautiverio, Ziggy responde negativamente. Incluso los interrogatorios a los que se sometió en las instalaciones de las FDI después de su cautiverio no lo dejaron traumatizado.  Regresó al ejército, tomó un curso y completó su servicio.
Shoshi termino su servicio en el ejercito en septiembre de 1974, completó una licenciatura en geografía en la Universidad de Tel Aviv y obtuvo un certificado de enseñanzaSe casaron el 8 de agosto de 1976. En el Día de los Caídos de  este año celebramos 50 años de amistad, y en Yom Kippur todos marcaremos 50 años desde esa terrible guerra.

Cuando fui liberado, en 1975, quería cambiar el mundo. Me volví activo en el Partido Laborista, trabajé durante cuatro años con HaimBar-Lev, entonces secretario general del partido, y más tarde fui elegido para dirigir la Joven Guardia. En 1988 me postulé en la lista del Partido Laborista para la Knesset. Cuando fui elegido en un lugar poco realista, fui con mi familia a Boston como emisario de la Agencia Judía. Viajamos con nuestros tres hijos y ahí nació nuestra hija menor.

En 1987 se mudaron a Moshav Haniel y han sido agricultores durante 35 años, pero la agricultura nunca ha sido su principal medio de vida. En 1995 fui elegido CEO del Comité Olímpico Israelí y serví en ese cargo durante 20 años, durante los cuales encabecé cinco delegaciones a los Juegos Olímpicos.
En 1996, cuando entramos al Estadio Olímpico de Atlanta, recordé la bandera rota en Mount Hermon. Me dije a mí mismo que había logrado cumplir lo que me había prometido,ver la bandera israelí ondeando con orgullo. En Atenas 2004, cuando GalFriedman ganó una medalla y la bandera ondeó al ritmo de Hatikvah, me sequé las lágrimas de emoción. 
Hace nueve años, a la edad de 60 años, Ziggy decidió seguir adelante. A lo largo de los años obtuve una licencia de piloto para aviones ligeros, una licenciatura en ciencias políticas en la Universidad de Tel Aviv, una maestría en comunicación política en Boston y un doctorado en relaciones internacionales en una universidad rumana, en una de las facultades más prestigiosas de Europa.
Cuando terminé mi trabajo, establecí un Centro de Estudios Olímpicos en Wingate, donde enseñé y dirigí. Me ofrecí como voluntario en Ilan y tengo una curiosidad incansable por los viajes en Israel y alrededor del mundo, que Shoshi y yo hacemos juntos.
Siempre miré hacia adelante, sin mirar atrás, pero el cautiverio era una sombra que caminaba conmigo todo el tiempo. En cierto momento, sentí que quería contar mi historia. Mi historia es que te caes, sobrevives y sigues adelante.
No es simple, pero es posible. No juzgo a aquellos que han sido redimidos en cautiverio, para quienes es diferente. Todo el mundo lo experimenta de manera diferente. Todos son héroes y merecen un abrazo. En algún momento me quedó claro que mi historia era sólo la mitad y que nunca nos habíamos detenido en la historia de Shoshi, sin ella no estaría completa. Pregunté por qué debería volver a esta experiencia de nuevo y qué se podría escribir que aún no se ha contado, y las palabras fluyeron solas.
En el año que trabajaron en el libro, no lo compartieron con nadie. En el cumpleaños número 69 en febrero, toda la familia fue a la base donde nos conocimos. En la estación Shag Hag, les contamos sobre el libro.

A la edad de 19 años tenía una visión del mundo muy derechista. Después de la Guerra de los Seis Días, sentimos que no éramos un imperio y que podían vencernos. En cautiverio, uno de los interrogadores me dijo, nosotros, los árabes, podemos librar 100 guerras contra ustedes y podemos permitirnos perder 99.

Es suficiente para nosotros ganar una.  Esto me inculcó una idea, debemos estar alertas para ser llamados a la guerra y ser más fuertes en ella que nuestros enemigos, y por otro lado tratar de llegar a todos los que nos rodean para crear un entorno en el que podamos vivir juntos y en paz.

Esta historia esta contada desde una perspectiva personal y emocional. Al cumplirse los 50 años de la Guerra de Yom Kippur, me ha parecido importante hablar de lo que ocurrió, a través de unas vivencias personales de una pareja que inicio su relación en aquel fatídico año de 1973.
Todos conocemos a los grandes protagonistas de esa parte de la historia de Israel, los políticos Golda MeirMoshé Dayan, y los Comandantes David Elazar, Ariel  Shmuel Gonen, Benjamín Paled, Israel Tal…, así como todos los soldados y reservistas que intervinieron. Tenia interés por conocer la vida y la historia de los soldados y oficiales que lograron la victoria. Me ha parecido muy especial la de Ziggy y Shoshi. Deseo que a nuestros lectores también les guste.

Entorate 2023, Reflexión del Rabino Ioni Shalom: «Escucha y Equilibrio»

 

Compartimos la reflexión del Rab Ioni Shalom de la Comunidad Bet Hilel, hoy Parashá Haazinu

En estos profundos dias de Iamim Noraim, nos preparamos para la llegada de Iom Kipur.
En este Shabat especial, reflexionamos junto al Rab Ioni, sobre la Parashá de esta semana, Haazinu.
Shabat Shalom!

Hace años, cuando era estudiante y vivía en la ciudad mística de Safed, en el distrito norte de Israel, un maestro le preguntó a nuestro grupo de jóvenes buscadores: «¿Cuál es el libro más importante de su vida?». Muchos de nosotros pasamos horas estudiando varios libros y materiales de referencia, tanto judíos como no judíos. Entonces, ¿cómo podría un libro ser el más importante de todos?

Sospechando que sabíamos la respuesta que complacería a nuestro maestro, respondimos prácticamente al unísono, «¡La Biblia!» Resulta que él había hecho una pregunta capciosa. La intención de nuestro maestro al hacer esta pregunta básica, como aprendimos más tarde, fue para inspirarnos a pensar más profundamente y globalmente sobre cómo vivimos, qué valoramos y cómo pasamos nuestro tiempo.

Cuando Moisés pronunció sus últimas palabras a la congregación de Israel, tal vez tenía una intención similar. Al completar la recitación de Ha’azinu, un complejo poema que refleja la historia y el destino de los israelitas, propone la siguiente cuestión:

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Moisés. . . recitó todas las palabras de este poema en los oídos de la gente. Y cuando Moisés terminó de recitar todas estas palabras a todo Israel, les dijo: «Tomen en serio todas las palabras que les he advertido hoy». Ordenen a sus hijos para que puedan observar fielmente todos los términos de esta Enseñanza. Porque esto no es algo insignificante para ti: es tu vida misma, a través de la cual perdurarás por mucho tiempo en la tierra que poseerás al cruzar el Jordán. (Deuteronomio 32: 44-47)

Lo que llama la atención de este pasaje es el uso repetido de la palabra todo (kol). Ciertamente, la poesía de Ha’azinu cuenta una historia abarcadora, pero apenas representa la totalidad de la experiencia israelita. La repetición de todo, entonces, señala al lector más allá de los límites de nuestra sensación inmediata del texto. Los Rabinos del Talmud reconocieron esto cuando comentaron que la frase «Todas las palabras de este poema» (kol divrei hashira hazot) se refiere a toda la Torá, no solo al poema final (Nedarim 38a). Así como un poema requiere que el lector deconstruya, analice, hipotetice y aprecie, también el poema que es la Torá también nos llama a comprometernos con todo.

«Simu levavjém» (Pongan su corazón / Presten atención), declara Moisés, porque las herramientas que necesitan para una vida larga y significativa están contenidas en estas enseñanzas. Sin embargo, como cualquier material precioso, necesita ser «escarbado». En este pasaje, el comentarista medieval francés Rashi cita el dicho rabínico, «Las palabras de la Torá son como ‘montañas colgando de un cabello’» (Jaguigá 10a). Esta atractiva metáfora visual sugiere que el estudio de la Torá requiere una concentración delicada y un enfoque total. Nos invita a investigar, dar sentido y aplicar la sabiduría que encontramos allí.

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Cuando estudiamos profundamente la Torá, somos como el testigo de la montaña, sin atrevernos a apartar la vista de este sitio espectacular por temor a perder algo. La belleza del estudio de la Torá es que estamos llamados a traer todo nuestro ser, toda nuestra experiencia de vida y todo nuestro intelecto para desentrañar sus misterios y aplicar sus enseñanzas al presente.

Pero el uso enérgico de la palabra todo en las enseñanzas de Moisés sugiere que si bien el estudio de la Torá es valioso en sí mismo, la aplicación de la Torá a nuestra vida diaria es el punto esencial. El rabino Ze’ev Wolf de Zhitomir, un antiguo maestro jasídico, enseñó: «La esencia de lo que logramos en nuestro estudio de la Torá y nuestra plegaria depende de nuestras acciones en el mundo» (Ohr Ha’meir en Parashat Eikev). Las últimas palabras de Moisés indican que el estudio de la Torá nunca fue una actividad que simplemente hacemos como algo aparte. Es la actividad de la vida, sea mundana o intrincada, lo que impregna todo lo que hacemos. Ya sea que estemos lavando los platos o cerrando un negocio, los Rabinos nos advierten: no quiten la vista de la montaña. Viví la Torá completamente. Sé consciente de un camino presente y apasionado.

Ciertamente, estamos obligados a reservar un tiempo para estudiar para que podamos obtener el conocimiento de nuestro texto y tradiciones. Pero, si ese estudio no conduce a vivir una vida instruida, entonces la enseñanza se convierte en algo insignificante o literalmente en algo vacío (d’var reik). «Porque esto no es algo vacío para ti: es tu vida» (ki lo dv’ar reik hu mikem; ki hu jaieijem): todo el mundo es un escenario para la Torá. Se encuentra en conversaciones, editoriales, arte y música.

(…)

Ésta es, entonces, la lección obtenida de mi maestro en Safed. ¿La respuesta a la pregunta del «libro más importante» es «La Santa Biblia»? No. No necesariamente.

El libro más importante, sugirió, no era nuestro libro de leyes, sino nuestro libro de los días. Hoy podría decir nuestra «app de calendario». Lo que elegimos hacer con nuestro tiempo y con quién elegimos pasarlo informa el carácter mismo de nuestras vidas y la duración de nuestros días. Las últimas palabras de Moisés no dictan que pasemos todo el tiempo estudiando la Torá, sino que en cada momento permitamos que la Torá resuene.

Que seamos bendecidos para dar la bienvenida a este Año Nuevo con la intención de hacerlo todo Torá todo el tiempo; para llenar nuestros días con la Torá y enséñala a través de nuestras acciones a la siguiente generación, cumpliendo así el mandato de «enseñarlas a nuestros hijos para que puedan observar fielmente todos los términos de esta enseñanza».