Los judíos polacos que abandonaron su país en 1968 se reúnen anualmente en Israel, en ocasiones a instancias del Director de Relaciones Internacionales del Centro Wiesenthal, Dr. Shimon Samuels.
Este año, en el 80° aniversario del Levantamiento del Gueto de Varsovia, se reunieron por invitación de la Cancillería Presidencial de Polonia.
La victoria de Israel en la “Guerra de los Seis Días” en 1967 fue muy mal recibida por el bloque comunista. El impacto endureció aún más el acoso existente contra los judíos soviéticos y, en 1968, los tanques del Ejército Rojo entraron en Checoslovaquia para reprimir la disidencia popular.
La vecina Polonia se vio a sí misma afectada por una ola de antisemitismo, y abrió entonces una ventana para la salida de unos 13.000 judíos, no obstante la cancelación de sus pasaportes. Unos 3.000 se quedaron, mientras que aquellos que lograron salir formaron una familia de refugiadosdiversa y dispersa: “los de marzo del 68”.
Basado en Isaías: “En cada generación ellos se levantan contra nosotros”.
En un tiempo de diferencias con Israel respecto al rol de la colaboración polaca con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, se podría lamentablemente haber perdido una oportunidad para dirigirme a la juventud en ocasión de la conmemoración del gueto de Varsovia.
Hace ya más de medio siglo, en 1969, nuestro mentor, Simon Wiesenthal, escribió un libro titulado “El girasol”.
Después de correr el riesgo de que le dispararan y lo arrojaran a una fosa común, en 1943 Wiesenthal fue enviado a un hospital para realizar trabajos forzados en la limpieza de desechos médicos. Cuando se dirigía a recoger otra carga de vendajes sucios, una enfermera lo detuvo y lo llevó a encontrarse con un soldado de las SS moribundo. Este último quería que un judío lo perdonara por sus crímenes.
Aferrando su mano, el nazi le suplicó. Wiesenthal se soltó y observó a través de la ventana un cementerio alemán, ornado con girasoles. Pensó en las fosas comunes anónimas de su gente. En lugar de eso, los asesinos tenían girasoles.
Esa noche, Wiesenthal consultó con sus compañeros de prisión y les preguntó acerca de -si en su opinión-, era posible perdonar el asesinato en masa. Todos coincidieron en que no tenía derecho a perdonar, incluso por su propia familia asesinada.
“El Girasol” es un libro muy breve, que se basa en dicha pregunta, la que también se formuló a eminentes figuras políticas, religiosas y culturales después de la Segunda Guerra Mundial, e incluye las numerosas respuestas recibidas.
En el avión hacia Varsovia, me fijé en una revista polaca que mostraba a jóvenes con pequeños narcisos de papel que se desdoblaban en estrellas amarillas… Hablando con jóvenes polacos, les pregunté qué representaban los narcisos amarillos. Algunos se sintieron intimidados, otros me dijeron «¡los narcisos representan la primavera!»
En la impresionante ceremonia de conmemoración, los oradores honraron a los mártires judíos que, contra viento y marea, se enfrentaron a la ocupación y persecución nazi. Su valiente resistencia sentó un ejemplo para las generaciones que siguieron.
El mismo testimonio debería llevarse a las escuelas de toda Polonia… para que los narcisos no solo signifiquen el comienzo de la primavera. “El Girasol” también debería formar parte del plan de estudios, especialmente en tiempos de controversia sobre la
Ética y la Justicia. «¡De lo contrario, hoy sería una oportunidad perdida!» concluyó Samuels.
Por Dr. Shimon Samuels
Director de Relaciones Internacionales del Centro Simon Wiesenthal
El periodista y escritor judío Hernán Dobry dialogó en exclusiva con Vis á Visen el marco de su nuevo libro, «Los soldados judíos de Malvinas».
El 33% de los soldados argentinos de origen judío que combatieron en la guerra de Malvinas sufrieron diversos niveles de antisemitismo de parte de sus oficiales y suboficiales, que van desde la tortura física hasta la psicológica. El 10% de ellos, incluso, fue estaqueado en medio de los combates.
Esto surge de los testimonios de 39 de los 43 conscriptos y suboficiales judíos que participaron del conflicto bélico y prestaron testimonio en el libro «Los soldados judíos de Malvinas», de Hernán Dobry, que acaba de publicar Ediciones Hebraica
¿Cómo surgió la idea de escribir «Los soldados judíos de Malvinas»?
Es una vieja cuenta pendiente que viene a concluir un ciclo que comenzó con la salida de los rabinos de Malvinas en 2012. En ese entonces tenía pensado buscar yo los testimonios de soldados que hubieran combatido en la guerra que me permitieran probar el porqué de de la necesidad de la presencia de rabinos en las islas cuando había tantas carencias por delante como alimentos, armas, abrigo.
Fui a buscar testimonios, una muestra lo suficientemente representativa que me permitiera probar eso, entonces ahí en ese momento encontré 24 testimonios de soldados que habían combatido. Cuando terminó eso con todos los homenajes que se empezaron a hacer a AMIA, a DAIA, Bet El y Hebraica, entre otros, empezaron a aparecer muchísimos más testimonios de soldados que habían combatido la guerra. Y me pareció que faltaba un complemento, un libro más, que fuera el que dejara testimonio de las historias de ellos realmente, porque en mi libro habían quedado frases solamente, que contaron las historias de vida.
Y por tres razones principales: para que quedara un testimonio dentro de nuestra comunidad de lo que había vivido esta gente y que para que no se olvide en el futuro lo que hicieron estos jóvenes en ese momento; la segunda era para la sociedad, para cuando nos vienen a hablar de doble lealtad, de que si sos judío o argentino, o que los judíos no cantan el himno o lo que fuera, poder mostrarles esto y decir «mirá, hermano, cuando las cosas estaban mal nosotros fuimos a ponerle el pecho de la misma forma que cualquier otro, somos tan argentinos como los demás; y la tercera era una cuestión familiar, que cuando los bisnietos o los nietos de estos soldados cuenten lo que hicieron sus abuelos no queden solamente en una cuestión de historia oral de si mi abuelo combatió la guerra de Malvinas, y que no quede perdida la historia, que les quede a ellos mismos como una cuestión personal y familiar.
Durante estos 11 años que pasaron fue muy difícil por diferentes cuestiones, proyectos que fueron ganando tiempo sobre éste y finalmente para cuando se iban a cumplir los 40 años decidí que era el momento de sacarlo adelante y publicarlo por diferentes razones, entre las que tienen que ver mi mudanza a España, se fue postergando. Y ahora pudo ver la luz.
¿Qué les pasó a los judíos que combatieron en Malvinas?
Cada soldado es una vida, una historia diferente. O sea cada uno vivió la guerra de una manera diferente. Algunos padecieron antisemitismo, el 33% de los soldados padeció antisemitismo en sus diferentes vertientes, desde el insulto, desde el desprecio, desde la acusación de doble lealtad hasta torturas y maltratos en Malvinas, entonces eso es parte de las vivencias de cada uno de ellos.
En el adelanto contás que muchos soldados le habían dibujado una cruz al casco y un soldado judío grabó una Estrella de David en la cacha de su fusil. ¿No se permitían los símbolos judíos?
No, no es que no se permitían símbolos judíos. Este nazi que lo torturó y lo estaqueó a este soldado se agarró con eso, con ese dato. O sea posiblemente si lo hubiera hecho el oficial que lo tenía originalmente este soldado a su cargo no le hubiera pasado nada. Vuelvo, todas estas cosas tienen que ver con quién te tocaba de jefe. Si tu jefe era un maltratador, un antisemita y lo había sido durante la colimba, te iba a seguir tocando y te iba a seguir haciendo las mismas cosas que te hacían en ese momento. La realidad es esa, o sea depende de quién te tocaba. Hay gente que no le pasó absolutamente nada, que no sufrió absolutamente nada y sus jefes combatieron con todo el profesionalismo del mundo, y hay otros que fueron antisemitas, maltratadores y torturaron tanto a los judíos como a los demás soldados también.
¿Los judíos sufrieron dos guerras en simultáneo?
No me gustaría generalizar si los judíos sufrieron dos guerras en simultáneo. Vuelvo a lo mismo que te decía en la respuesta anterior. Esto tiene que ver con el jefe que le tocó. O sea, a quienes le tocó un jefe maltratador antisemita, vivieron dos guerras en simultáneo. Sí, es así. Una contra los ingleses y otra contra sus propios oficiales. Pero quiero aclararlo bien, no le pasó a todos. Como decía, el 33% sufrió maltratos. Es un montón, es un número terrible, pero también podés decir del otro lado que el 67% no lo sufrió. Entonces ese 67% en esos casos no sufrió dos guerras en simultáneo, porque la sufrió por otro lado las guerras en simultáneo, por el hambre, por el frío, por lo que fuere, pero no por el caso del antisemitismo.
¿Hubo muchos judíos que se presentaron voluntariamente para luchar en Malvinas?
No, son pocos los casos. Pero tampoco sabría decirte si son muchos los casos de católicos que se presentaron voluntariamente para luchar en Malvinas y fueron. Porque ir al cuartel y decir «yo quiero ir» es una cosa, y otra cosa es «no me iban a elegir y yo levanto la mano para ir».
Hay un caso, el caso que sí lo recuerdo bien, el de Marcelo Levy, que lo habían movilizado desde el regimiento de Patricios hacia Comodoro Rivadavia. Cuando van a subir al avión para cruzarlos a Malvinas, en pleno combate, un compañero de él estaba llorando, que no quería ir, y él le saca el armamento y se sube al avión por su propia voluntad. Cuando el oficial no lo quería subir, porque era una antisemita terrible, y decía «yo judíos no llevo», él insistió y fue.
Y fue directamente a primera línea de fuego con todos sus compañeros, con su mortero. Ese caso te lo puedo decir puntualmente que sí. Creo que hay alguno más que dice voluntario que se ofrecieron, o sea, hay algunos casos, pero no podría decirte si son muchos o pocos, y si del otro lado también hubieron muchos más. La mayoría los seleccionaron y no le dieron opción, los vieron en un avión y los mandaron.
Después de leer las atrocidades que se cuentan uno queda impactado. ¿Cuál fue tu reacción al escuchar estos testimonios?
Son dos reacciones diferentes, porque la primera parte de los testimonios, los primeros 24, yo los tomé en 2008, 2009, cuando escribí «Los Rabinos de Malvinas», que luego complementé o no, según el caso, con nuevos testimonios con esa misma gente luego. Y la segunda tanda la tomé ahora en 2020-2021. Obviamente mis reacciones fueron diferentes, porque en ese primer momento era la primera vez que escuchaba sobre eso.
Si bien yo venía muy curtido con todo lo que era el tema de dictadura, es fuertísimo. Te cuesta no llorar por momentos cuando escuchás esas locuras y atrocidades. No me deja de conmover. pero Es muy duro. Es como escuchar lo que le pasó a un sobreviviente de la Shoá. O sea, el maltrato y la denigración humana es terrible. Entonces, es muy duro para mí escucharlo y para ellos muchas veces contarlo todavía.
¿Creés que en algún momento se quisieron tapar estas situaciones?
Al ejército argentino, cuando los soldados volvieron al continente y llegaron, en muchos casos fueron a parar a Campo de Mayo, les hicieron firmar una carta donde ellos se comprometían a no hablar de lo que había pasado en la guerra. Con lo cual eso prueba un poco si se quisieron tapar. Sí, se quiso tapar todo lo que pasó en la guerra. Y luego el olvido y el desinterés de la sociedad terminó metiéndolos debajo de la alfombra.
Entonces, eso más el estrés postraumático que sufrieron muchos de ellos, que hizo que no pudieran hablar durante décadas, sumado a que tampoco tenían alguien que los quisiera escuchar. Y cuando los querían escuchar, «el loquito de Malvinas». Eso hizo que muchas de estas cuestiones quedaran tapadas por años y décadas. Y que a muchos les costara muchísimo tiempo poder hablar. Recién cuando empezaron a poder hablar y encontraron a quienes los escucharan, pudieron empezar a contar estas cuestiones. Por eso no es de extrañar que surjan muchísimas de estas denuncias con muchos años después de que ocurrieran.
¿Las instituciones judías tenían conocimiento de estas situaciones en ese momento? ¿Qué hicieron? ¿Hubo acompañamiento posguerra?
No tuvieron ningún conocimiento de nada de lo que pasó en la guerra. Nada. Las instituciones judías, especialmente las centrales, o sea la DAIA, que fue la que más se encargó en su momento de hacer por los soldados, porque tramitó todo para que vayan rabinos a prestarles asistencia espiritual, cosa que finalmente no se logró materializar porque los rabinos no pudieron cruzar a las Islas Malvinas. Cuando los soldados volvieron de la guerra prestó un desinterés increíble en tratar de interesarse en qué le pasó, si necesitaban algo, quiénes eran esos soldados, porque no había un listado tampoco, tratar de ubicarlo, ver si necesitaban algo, ver cómo podían ayudar ni nada. O sea, se comportó como parte de la sociedad que miró para otro lado con lo que fue Malvinas.
Éramos los derrotados. Aparte venía todo lo que era la transición democrática y compañía, hablar de Malvinas era hablar de la dictadura, entonces nadie quería quedar pegado y todo quedó en el olvido. Nadie hizo absolutamente nada de nada durante 30 años. Recién cuando salió mi libro «Los Rabinos de Malvinas» empezaron a movilizarse en algo en las instituciones comunitarias, y a hacerles homenajes, o nombrar a los socios honoríficos como fue el caso de Hebraica en el 2019. Pero hasta ese momento nadie hizo absolutamente nada de nada por los soldados. Incluso si te fijás en el libro de los 70 años de la DAIA se omite la guerra de Malvinas. O sea, no pasó nada. En el año 82 no pasó nada.
Cuando fue la DAIA la que por primera vez en la historia logró que hubiera capellanes no católicos en las fuerzas armadas. Un hecho histórico en la Argentina. Sin embargo, la DAIA lo olvidó, porque las comisiones directivas siguientes jamás supieron de lo que había pasado, y nunca hubo un dirigente comunitario en 30 años que pensara «2 de abril, che, ¿habrá habido algún soldado judío? ¿Necesitará algo esta gente? ¿Le pasará algo? Nunca lo pensaron. Y si lo pensaronm nunca lo hicieron. Eso es lamentablemente lo que pasó con nuestra comunidad.
¿Y si hubo acompañamiento posguerra? Bueno, con esto te demuestro que no, no hubo ningún tipo de acompañamiento. Los soldados quedaron librados al azar, como pasó con la sociedad. El que pudo, que su familia le pudo pagar asistencia psicológica, psiquiátrica, la tuvo. Y el que no, se las arregló como pudo, lamentablemente. Pero no, no hubo nunca, nunca, ni siquiera un mínimo interés. Ni en el sector rabínico, ni en el sector de la dirigencia de las comunitarias básicas, o sea, clubes, templos, lo que fuera. Y menos en las organizadas: AMIA, DAIA, etc.
En muchas ocasiones escuchamos decir que «debemos traer la memoria al presente para que en el futuro no vuelva a suceder». ¿Qué reflexión deja el libro sobre lo sucedido, sobre la actualidad y sobre lo que viene?
El libro está pensado especialmente en la memoria. Justamente lo decía en la primera respuesta, donde para mí la base central del libro es la memoria, o sea, para que no se olvide lo que pasó con esta gente, lo que hizo esta gente, no solo lo que le pasó por su sufrimiento, sino lo que hicieron como judíos en un país como la Argentina, donde tantas veces nos dicen que tenemos doble lealtad. Entonces, creo que es importantísimo por eso.
En cuanto a tener memoria para que no vuelva a suceder, sí, obviamente. Todo lo que es la posguerra, todo lo que fue la posguerra, del abandono que hubo con esta gente. Bueno, si lamentablemente nos toca a la Argentina volver a tener un conflicto bélico, que espero que eso no vuelva a ocurrir nunca, sepamos como comunidad cómo actuar, y no solo hacer las cosas en el momento que hay que hacerlas, sino cuando termina ese conflicto, ya sea victorioso o con una derrota.
No dejar abandonado a sus protagonistas. Creo que esa es la lección más importante. O sea, el olvido es lo que no vuelve a ocurrir nunca más. Y eso es lo que tiene que aprender la comunidad de esto. Y de la sociedad, bueno, la sociedad tiene que aprender a dejar el antisemitismo y que los judíos somos tan argentinos como cualquier otro.
¿Cómo deben hacer para obtener el libro las personas interesadas?
Por el momento se puede adquirir en el portal de Hebraica, ingresando en la editorial de Ediciones Hebraica, que tiene un apartado especial. Ahí pueden encontrar el libro y comprarlo tanto en el formato impreso como en su versión digital.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, anunció el pasado domingo una iniciativa para crear un «Consejo Mundial de Judíos», que fomentará el diálogo entre los más de 15 millones de judíos en el mundo, y asesorará al mandatario sobre los principales desafíos y desencuentros que enfrentan.
“Será un lugar donde podamos participar en debates serios, sensibles y estratégicos sobre los problemas más complejos y apremiantes que enfrenta nuestro pueblo”, dijo el presidente en un evento en Tel Aviv, que reunió a unos 2.000 delegados de las Federaciones Judías de América del Norte.
Las comunidades judías están “cada vez más distantes unas de otras. En algunas de las cuestiones más esenciales, no podemos ponernos de acuerdo. Pero, más preocupante, a menudo ni siquiera podemos discutir”, añadió el mandatario, al asegurar que “la mayor amenaza existencial” para el pueblo judío es su “propia polarización”.
Israel se encuentra profundamente polarizado a raíz de una polémica reforma judicial que impulsó el Gobierno de Benjamín Netanyahu, el más derechista de la historia del país, y que ha provocado el movimiento de protestas más importante de los últimos años. El debate ha incluso salpicado a la diáspora judía, especialmente la de Estados Unidos.
Uno de los aspectos que más preocupa a los israelíes sobre la reforma es la ley de selección de jueces, que da al Gobierno un poder casi total sobre el comité que los nomina, y que debería haberse aprobado en el Parlamento la última semana de marzo, pero que Netanyahu decidió posponer mientras impulsa un diálogo con la oposición, auspiciado por Herzog.
El «Consejo Mundial de Judíos» que impulsa el presidente israelí se reunirá periódicamente para abordar distintas temáticas, incluidas “las crecientes divisiones entre las comunidades judías de todo el mundo”, y sus recomendaciones formarán la base para colaboraciones concretas, indica un comunicado de Presidencia.
El consejo, que se llamará “La voz del pueblo”, será posible gracias a la contribución de filántropos, mientras la Agencia Judía para Israel y la Organización Sionista Mundial serán socios clave.
Para concretar el proyecto, se llevará a cabo un amplio proceso de consulta en 14 importantes centros judíos en Israel, Estados Unidos, México, Canadá, Argentina, Brasil, Sudáfrica, Reino Unido, Francia, Hungría y Australia.
Existen más de 15,2 millones de judíos en el mundo, según cifras de la Agencia Judía, una organización ligada al Gobierno Israelí. Unos 7 millones de judíos viven en Israel y más de 8,3 millones en la diáspora, incluyendo unos 6 millones en Estados Unidos.
El mural pintado en la fachada del Museo Memorial del Holocausto de la ciudad italiana de Milán que representa a Los Simpson como deportados de campos de exterminio nazis, fue vandalizado. Así lo denunció el pasado viernes su autor, el artista Alexsandro Palombo.En el mural aparecen los cinco miembros de la famosa familia de dibujos animados de la televisión (Homero, Marge, Lisa, Bart y Maggie) vestidos con los pijamas de rayas con las que identificaban a los deportados a los campos de exterminio nazis.
Según el artista, la obra apareció tachada con líneas negras y se taparon las estrellas judías de su ropa. «Se trata de un cobarde acto de antisemitismo», sostuvo Palombo en un comunicado.
«Enfrentarse al antisemitismo es siempre repugnante, como es el caso. Sin embargo, si el objetivo de los racistas era disminuir la conmemoración del Holocausto, considero que han fracasado. Borrar las estrellas de David que identifican a los judíos como objetivo específico de los nazis no hace sino confirmar este hecho», escribió el artista en su cuenta de Instagram.
El dibujo, llamado «Plataforma 21, Los Simpson deportados a Auschwitz», fue pintado en la fachada del Memorial construido junto a la estación de tren desde donde los judíos y otras víctimas italianas del Holocausto fueron deportados a campos de exterminio de Europa, como el de Auschwitz en Polonia.
El presidente del Memorial, Roberto Jarach, también se refirió a la vandalización del mural del Holocausto de Los Simpson.
Jarach adelantó que se revisarán las grabaciones de las cámaras de seguridad para dar con el autor de estos hechos y le pidieron al artista que restaure la obra y que la amplíe.
No es la primera vez que vandalizan la obra del artista. Palombo pintó otro mural de la familia Simpson antes de su deportación, vestidos con su ropa habitual pero con la insignia de la estrella de David. Los mismos fueron inaugurados en el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto y fueron vandalizados el 17 de abril cuando se conmemora el Yom HaShoah, que es el día en que Israel conmemora los 6 millones de vidas judías perdidas.
En la madrugada de este lunes, un hombre de 22 años fue asesinado a tiros en la ciudad central de Rishon Lezion (Israel).
Según los primeros informes, los atacantes le dispararon mientras estaba sentado en la sala de estar del departamento, en un cuarto piso de la ciudad.
La víctima estaba acompañada de otra persona, que no sufrió ninguna herida, reportó Israel National News.
Al escuchar los disparos, la policía acudió al lugar, al igual que los servicios de emergencia, que declararon la muerte del hombre en RisonLezion.
“Cuando llegamos, vimos a un joven de unos 22 años, inconsciente y con heridas penetrantes, sin latidos cardíacos y sin respiración”, indicaron los médicos.
Los representantes de MDA continuaron: “Realizamos exámenes médicos; no tenía signos de vida y no nos quedaba nada por hacer sino declarar su muerte”.
Además, la policía explicó en un comunicado oficial el estado actual de la causa.
“Los agentes de policía de la comisaría de Rishon Lezion abrieron una investigación al recibir un informe de un tiroteo en la ciudad, luego de que fuentes médicas declararan la muerte de la víctima en el lugar”, señaló el comunicado.
El escrito agregó: “Los agentes de policía comenzaron a buscar a los perpetradores, junto con los investigadores forenses que recolectaron pruebas en el lugar como parte de la investigación que se abrió”.
Y sentenció: “Los antecedentes parecen ser criminales”.
La selección del jurado comenzará el lunes en el juicio federal por la pena de muerte de un camionero acusado de matar a tiros a 11 feligreses judíos en una sinagoga de Pittsburgh, en el ataque antisemita más mortífero en la historia de EstadosUnidos.
Robert G. Bowers, residente del suburbio de Baldwin en Pittsburgh, enfrenta 63 cargos en el ataque del 27 de octubre de 2018 en la sinagoga Tree of Life, mientras miembros de tres congregaciones judías realizaban actividades del sábado en el edificio.
Los cargos incluyen 11 cargos de obstrucción del libre ejercicio de la religión con resultado de muerte y 11 cargos de delitos de odio con resultado de muerte.
Si es declarado culpable, Bowers, de 50 años, podría recibir la pena de muerte. Se ofreció a declararse culpable a cambio de cadena perpetua, pero los fiscales federales lo rechazaron. Sus abogados también dijeron recientemente que tiene esquizofrenia y deficiencias cerebrales estructurales y funcionales.
Durante el juicio, se espera que los fiscales informen al jurado sobre las declaraciones incriminatorias que supuestamente hizo a los investigadores, un rastro en línea de declaraciones antisemitas que, según dicen, muestra que el ataque fue motivado por el odio religioso, y las armas recuperadas de él en la escena del crimen donde la policía disparó a Bowers tres veces antes de rendirse.
Las familias de los asesinados estaban divididas sobre si el gobierno debería imponer la pena de muerte, pero la mayoría estaba a favor.
Los fiscales indicaron en documentos judiciales que podrían introducir registros de autopsias y grabaciones del 911 durante el juicio, incluidas grabaciones de dos llamadas de víctimas que posteriormente fueron asesinadas a tiros. Han dicho que su evidencia incluye un rifle Colt AR-15, tres pistolas Glock .357 y cientos de cartuchos, balas y fragmentos de balas.
Bowers también hirió a siete personas, incluidos cinco policías que acudieron al lugar, dijeron los investigadores.
En una presentación a principios de este mes, los fiscales dijeron que Bowers “albergaba una animosidad profunda y asesina hacia todo el pueblo judío”. Dijeron que también expresó su odio por HIAS, fundada como la Sociedad Hebrea de Ayuda al Inmigrante, un grupo humanitario sin fines de lucro que ayuda a refugiados y solicitantes de asilo.
Israel comenzó con los preparativos para un Día de los Caídos, aunque abundaban los temores de interrupciones en las ceremonias por los manifestantes que están en contra de la reforma judicial.
En medio de una ruptura nacional sin precedentes por el impulso del gobierno para rehacer radicalmente el sistema de justicia, algunos familiares en duelo han dicho que se mantendrán alejados de las tumbas de sus seres queridos en protesta por los representantes de la coalición que asisten a las ceremonias en los cementerios militares.
Algunos ministros y legisladores cancelaron sus apariciones previstas en actos conmemorativos. Pero otros, en particular el ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha, Itamar Ben Gvir , han insistido en asistir a ceremonias en las que probablemente enfrentarán algún tipo de protesta por parte de algunos familiares de los caídos.
El Día de los Caídos es uno de los pocos días festivos nacionales no religiosos de Israel. Grandes sectores del público israelí suelen visitar las tumbas de sus seres queridos y camaradas.
El evento comenzará a las 8 p. m. de este lunes (hora Israel), cuando una sirena de un minuto sonará en todo el país dando inicio a las ceremonias en todo el país, incluido el evento principal en el Muro de los Lamentos en Jerusalén, al que asistirán el presidente Isaac Herzog, el ministro de Defensa Yoav Gallant y el jefe de personal de las FDI HerziHalevi.
Además, el martes por la mañana sonará una sirena de dos minutos a las 11 a. m. antes de las ceremonias conmemorativas nacionales en los 52 cementerios militares de Israel.
La ceremonia principal durante el día se llevará a cabo en el cementerio militar del Monte Herzl en Jerusalén, a la que asistirán Herzog y el primer ministro BenjaminNetanyahu, acompañados por un sobrevuelo de la Fuerza Aérea.
Cincuenta y nueve soldados murieron durante su servicio militar desde el Día de los Caídos del año pasado, según cifras publicadas por el Ministerio de Defensa el viernes.
Se realizó la “Sexta Carrera” en Israel, un evento donde corredores de todo el país se acercan a participar de la propuesta que se realiza en honor a soldados fallecidos. Tuvo lugar en la ciudad de Rehovot.
Según informó un portal local, hubo más de 3.000 participantes del certamen, entre estudiantes, residentes e invitados de la municipalidad de Rehovot.
Estuvo presente el gobernador local, Rahami Malol junto a sus diputados Zohar Blum y Viniv Markovitch y miembros del consejo de la ciudad – Ova Gur, Aviv Itach, Matan Dil y Karin Barginsky. También, presenció la carrera la Brigada Golani, el coronel Yair Palai y las familias de los fallecidos.
“La Sexta Carrera es uno de los actos conmemorativos que se ha convertido en una auténtica tradición en nuestra ciudad. Su finalidad es continuar y perpetuar de forma educativa y moral la memoria de los caídos, incluido el fallecido Gil Sharabi, ben Rejovot”, señaló el gobernador.
Y agregó: “Miles participaron en la carrera y estoy muy orgulloso de eso. Que su memoria sea bendecida».
Los soldados rememorados son: Sgt. Gil Sharabi, teniente Alon Babian, sargento Itamar Shay, sargento Avishi Gedron, sargento Yonathan Amadi y Cabo Shlomo Pizoati.
Por su parte, el director general de la empresa municipal, Eyal Frankel, cerró: «La sexta carrera tiene un lugar especial en nuestro corazón. Es un evento que cada año previo a su existencia hay un sentimiento de tristeza combinado con un sentimiento de orgullo. Es una carrera educativa y única».
Miles de personas protestaron la noche del sábado en varios cruces del país, bajo el título: “El pueblo exige reforma judicial”.
Las manifestaciones se adelantan a una “manifestación de un millón de hombres” que se espera que tenga lugar este jueves en Jerusalén, con la participación de cientos de miles de personas de todo el país.
Las manifestaciones del sábado por la noche tuvieron lugar en el cruce de Shilat a la entrada de la ciudad de Modi’in, en el cruce de Kiryon en Kiryat Bialik, en el centro comercial Kfar Ganim en Petah Tikva, en Rosh Haayin, en Ashkelon, en la plaza de la policía en Hadera , en el cruce de Beit Dagan, en el cruce de Zichron Ya’akov, en Be’er Sheva y en otros lugares del país.
Más temprano el sábado por la noche, el Ministro de Justicia y Viceprimer Ministro Yariv Levin anunció que participará en la “manifestación de un millón de hombres” este jueves en Jerusalén. Levin llamó al público a participar en la manifestación.
El ministro Levin escribió: «El jueves a las 7:00 p. m. todos iremos a Jerusalén para pararnos entre el edificio de la Knesset y el edificio de la Corte Suprema, y decir con una intensidad sin precedentes: El pueblo exige una reforma judicial. Nuestra voz es igual y el mandato recibido por el gobierno de derecha debe ser realizado. Estaré allí, y les pido a todos y cada uno de ustedes que no se queden en casa. Salgan. Demuestren. Influyan. Cambie».