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Alerta en la madrugada de Israel: dos jóvenes resultaron heridos en un violento ataque

Dos jóvenes resultaron moderadamente heridos en un ataque violento esta madrugada en Rahat (Israel), dijo el servicio de emergencia Magen David Adom.

Los dos hombres heridos, de 21 y 24 años, fueron trasladados al Centro Médico Soroka por paramédicos.

El ataque es el último de una ola de violencia que ha sacudido la ciudad beduina del sur de Israel en los últimos días, aparentemente relacionado con dos disputas sangrientas que se reavivaron durante el fin de semana.

El sábado por la noche, Adam al-Ubra, estudiante de farmacología de 21 años, fue asesinado a tiros mientras visitaba a sus padres en Rahat, en un asesinato por venganza que dejó a otro hombre gravemente herido. La policía arrestó a tres sospechosos del tiroteo mortal.

Ese mismo día, un médico recibió disparos y resultó gravemente herido en su coche a manos de varios asaltantes. La policía afirma que el ataque estuvo relacionado con otro conflicto entre familias rivales en la ciudad. Cinco fueron arrestados como sospechosos de estar involucrados.

Fuente: Times of Israel 

Donald Trump declaró cuándo debería finalizar la primera etapa del trato

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comentó el domingo las conversaciones con Hamas, que comenzarán el lunes en Egipto, sobre el plan de Trump para liberar a los rehenes y poner fin a la guerra en Gaza.

 

En una publicación en Truth Social, Trump advirtió a Hamás que “el tiempo es esencial o se producirá un derramamiento de sangre masivo”.

 

Este fin de semana se han mantenido conversaciones muy positivas con Hamás y países de todo el mundo (árabes, musulmanes y de todos los demás países) para liberar a los rehenes, poner fin a la guerra en Gaza y, lo que es más importante, lograr por fin la paz en Oriente Medio, una meta que lleva mucho tiempo buscando. Estas conversaciones han sido muy exitosas y avanzan con rapidez, escribió Trump.

 

Los equipos técnicos se reunirán de nuevo el lunes en Egipto para ultimar los detalles. Me han dicho que la primera fase debería completarse esta semana, y les pido a todos que se PONGAN EN MARCHA. Seguiré de cerca este conflicto centenario. ¡El tiempo apremia o se producirá un derramamiento de sangre masivo, algo que nadie quiere ver!, añadió.

 

La publicación de Trump llega mientras una delegación israelí y una delegación de Hamás han llegado a Egipto antes de las conversaciones del lunes.

El sábado, el Presidente advirtió que Hamás corre el riesgo de una «aniquilación total» si se niega a renunciar al control sobre Gaza, mientras se intensifican los esfuerzos diplomáticos en torno a su propuesta de acuerdo de alto el fuego.

 

Trump indicó el viernes que Hamas había respondido positivamente a su propuesta de paz, calificándola de «gran día» y etiquetando los acontecimientos como «sin precedentes» en un video publicado en Truth Social.

La respuesta del Gobierno de Israel para primera fase del plan de Trump

La mayor parte de los ministros de su gobierno dieron luz verde al primer ministro Benjamin Netanyahu para implementar la primera fase del plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó Kan.

 

El ministro de Finanzas Bezalel Smotrich y otros ministros votarán en contra del plan “en principio”, sin disolver el gobierno en la primera fase. Smotrich y el ministro de seguridad nacional, Itamar Ben Gvir piden garantías de que la guerra se reanudará si Hamás no se desarma.

El sábado por la noche, Smotrich condenó la decisión de Netanyahu de detener la ofensiva en Gaza para dar lugar a las negociaciones.

El ministro escribió en X: “Este es un grave error, es una receta segura para que Hamás pierda tiempo y para el creciente deterioro de la posición israelí, tanto respecto a la liberación de los rehenes en 72 horas como en torno al objetivo central de la guerra de derrotar a Hamás y desarmar Gaza totalmente”.

Ben Gvir advirtió a Netanyahu: “Si Hamás continúa existiendo después de la liberación de todos los rehenes, no formaremos parte del gobierno”.

En un comunicado emitido después de Shabat, Ben Gvir enfatizó que Hamás debe ser destruido. “No seremos parte de una derrota nacional que será una vergüenza mundial y que se convertirá en una bomba de tiempo para la próxima masacre”, anunció.

Kan informó que Netanyahu pidió a Smotrich y Ben Gvir dar oportunidad a las negociaciones mientras las FDI permanecen en Gaza.

Fuente: Enlace Judío 

 

Del baile al horror, la madrugada del 7 de octubre. Por David Rosenthal

El 7 de octubre de 2023, mientras miles de jóvenes bailaban en el festival Nova, en el desierto de Re’im, Israel fue sorprendido por el ataque terrorista más brutal en décadas. Terroristas de Hamás ingresaron desde Gaza con armas automáticas, granadas y fuego indiscriminado, asesinando a más de 1.200 personas, entre ellas 364 solo en Nova, y secuestrando a 253 hacia Gaza. Hoy, dos años después, más 48 siguen cautivos, invisibles ante un mundo que parece haber pasado página demasiado rápido.
En medio del caos de ese amanecer estaba Alejandra López, una colombiana residente en Israel desde hace diez años. Sobrevivió escondida durante ocho horas bajo fuego directo, perdió a su mejor amiga en el ataque y aún hoy batalla con las secuelas emocionales.
Este es su testimonio en conversación con David Rosenthal. No es solo una crónica de horror, sino un llamado a la memoria, la empatía y la claridad moral.
David Rosenthal (DR): ¿Quién eres y cómo llegaste a Israel?
Alejandra López (AL): Me llamo Alejandra López, tengo 32 años y llevo 10 años viviendo en Israel. Vine desde Bogotá cuando tenía 21. Tengo un hijo de 11 años —su padre es israelí— y hemos construido nuestra vida aquí.
He trabajado toda mi vida en educación y arte con niños. Siempre fui muy activa: trabajo, mi hijo y mucho tiempo con amigos. Me encantaba ir a festivales, era parte importante de mi vida.
“Pensaba que tenía una vida perfecta. Nunca imaginé que bailar pudiera terminar en una escena de terror.” — Alejandra

DR: ¿Cómo describirías tu vida antes del 7 de octubre?
AL: Normal y feliz. Como todo país, Israel tiene sus tensiones, pero yo me sentía segura. Salía con mi mejor amiga, íbamos a conciertos y festivales constantemente. Teníamos una rutina entre maternidad, trabajo y disfrute. Nada hacía pensar que algo así podría pasar.

DR: ¿Ya conocías el festival Nova?
AL: Sí, ya había ido a tres eventos en ese mismo lugar, cerca del kibutz Re’im, en el desierto. Nova no era mi primer festival; era parte de una comunidad grande, con diferentes fiestas temáticas en todo el país. Había música electrónica, colores, espiritualidad, meditación… siempre era algo muy libre y pacífico.

DR: ¿Cómo fue la organización para ese fin de semana?
AL: Teníamos el grupo de siempre. Conocíamos a quienes organizaban la fiesta y compramos las entradas casi un mes antes. Yo viajé en un carro con tres personas más: dos chicas y un chico. Mi mejor amiga venía en otro vehículo desde Eilat con más gente.
Llegamos el sábado a las 3:00 de la mañana, ya con la fiesta en pleno. Armamos la carpa, saludamos gente, nos mezclamos con la música.
“Cuando entré pensé: esta va a ser una de las mejores fiestas de mi vida.”

DR: ¿Había mucha gente?
AL: Muchísima. Cuando llegamos ya estaba el lugar lleno. Mucha gente disfrazada, colores, carpas, actividades. Estaba todo tan bonito, tan tranquilo…

DR: ¿En qué momento algo empezó a sentirse raro?
AL: Cerca de las 5:50 – 6:00 a.m. Yo estaba cerca del escenario y vi luces raras en el cielo. No entendía si eran fuegos artificiales o qué. Y de repente cortaron la música.
Unos pocos policías gritaron algo como “¡misiles, misiles, evacúen!”.
Hasta ahí nadie comprendía el peligro real. Pensábamos que eran cohetes como los que a veces caen desde Gaza. Recoger cosas, calmarnos, salir ordenadamente. Nadie imaginaba lo que venía.
DR: ¿Qué pasó cuando intentaron evacuar?
AL: Intentamos recoger nuestras cosas. En ese momento mi mejor amiga llegó, pero el código de su entrada no funcionaba al salir y quedó atascada en la zona de acceso. Yo no lo sabía aún. Yo subí al carro con los otros tres con los que había llegado y empezamos a salir por la carretera hacia Re’im, buscando algún refugio.
En el camino vimos a un amigo cubierto de sangre en medio de la carretera. Al principio creí que era maquillaje o disfraz, pero no. Era sangre real. Él gritó:
“¡Hay terroristas! ¡Están matando gente en la fiesta!”
Ahí fue cuando entendimos que esto no eran misiles. Era una masacre.

DR: ¿Cómo reaccionaron?
AL: Nos paralizamos unos segundos. Luego mi amigo —que es militar— se puso al mando. Nos dijo que todos al suelo, luego de que entráramos al carro otra vez, pero en cuestión de segundos ya todo el mundo estaba en pánico.
En la carretera se formó un trancón de gente intentando huir. Carros chocados, otros abandonados. Algunos gritaban, otros estaban inmóviles en shock.
“Era como un trancón en el infierno. Unos gritaban, otros no podían moverse. El miedo era físico.”

DR: ¿En qué momento empezaron a correr?
AL: Cuando vimos que había gente corriendo hacia nosotros gritando “¡terroristas, terroristas!”. Bajamos del carro y corrimos por un terreno arenoso, como si fuera desierto abierto. Algunos caían. Otros se tropezaban. Nos gritaban que nos escondiéramos.
Encontramos una especie de depresión en el suelo, como un hueco cubierto de ramas y raíces, y allí nos metimos muchos. Yo logré escribirle al padre de mi hijo: “Estoy escondida, algo raro está pasando”.

DR: ¿Fue allí donde comenzaron los disparos?
AL: Sí. Empezaron a tirarnos granadas y disparos directamente al hueco donde estábamos. No sé cómo no nos dieron.
“Yo solo corrí sin mirar atrás. Nunca había pensado en cómo suena una bomba cuando cae tan cerca.”
Nos levantamos y corrimos hacia otro hueco, un poco más arriba, también cubierto de ramas. Ya solo estábamos dos chicas y un chico. Una amiga se había quedado atrás. Mi amigo decidió volver por ella. Yo seguí escapando con la otra chica.

DR: ¿Cuánto tiempo estuvieron escondidas?
AL: Ocho horas. Sin agua, sin batería en los teléfonos, sin saber qué pasaba arriba.
Escuchábamos de todo. Las voces de los terroristas, riendo, cantando en árabe. Se oían mujeres suplicando. Se oían ráfagas y explosiones constantes. No paraban nunca.
“No veíamos nada. Pero escuchábamos todo. A veces es peor oír que ver.”
El aire estaba caliente, no por el clima, sino por los incendios y los cuerpos quemándose alrededor. Teníamos espinas, garrapatas, hormigas encima, pero lo ignorábamos. El cuerpo entra en modo supervivencia.

DR: ¿Cómo lograron salir?
AL: Nos movíamos muy despacio para no hacer ruido. Encontramos a un chico israelí escondido detrás de una roca. Él tenía agua y teléfono. Le pedí que me dejara llamar al padre de mi hijo y lo hice.
Cuando contestó, escuché disparos desde su lado también. Le pregunté dónde estaba y me dijo: “Estoy en Re’im. Entré a buscarte.”

DR: ¿Él entró solo a buscarte?
AL: Sí. Dejó a nuestro hijo con amigos en Hadera y vino. Esquivó controles y entró por zonas laterales. No sé cómo. Pero lo hizo.
Él nos buscó con dos soldados. En un momento escuché que alguien gritaba mi nombre. Me dijeron que no me moviera, pero yo sabía que era él. Salí corriendo.
En el trayecto vimos a un guardia de seguridad herido, con balazos en las piernas. Ayudamos a cargarlo. Yo tomé su arma para él apoyarse mejor.

DR: ¿Qué viste al salir del escondite?
AL: Todo lo que antes solo había escuchado. La escena más brutal que alguien pueda imaginar.
“Había chicas colgadas en árboles. Cuerpos sin rostro. Genitales mutilados. El 80% de los cuerpos estaban desnudos.”
“La violación fue usada como arma de guerra. No solo contra mujeres. También contra hombres.”
Había carros con gente completamente carbonizada adentro. El olor… eso no se olvida nunca.

DR: ¿Cómo fue el trayecto fuera de allí?
AL: Nos llevaron hacia Ofakim. En el carro nadie hablaba. Nadie lloraba siquiera. Era como si el cuerpo todavía estuviera en modo de guerra.
A mi mejor amiga la buscaron durante dos semanas. Yo miraba en canales de Telegram de Hamás para ver si la encontraba viva o muerta. Finalmente, supimos que la quemaron viva a la salida de un refugio.
“Éramos como hermanas. Y la perdí sin haber podido ayudarla.”

DR: ¿Cómo ha sido la vida después de sobrevivir a algo así?
AL: Es una montaña rusa. Estoy en tratamiento psicológico y psiquiátrico desde hace dos años. Tomo medicación. Octubre es un mes que me enferma físicamente: fiebre, vómito, ansiedad. Mi cuerpo recuerda antes que mi mente.
La música fuerte me provoca ataques. Ver hombres desconocidos me provoca miedo. Ir al supermercado, si hay muchos árabes, me incomoda. Todo el mundo dice “qué bueno que sobreviviste”, pero sobrevivir es otra guerra.
“A veces siento que sigo escondida en ese hueco, solo que ahora el hueco está adentro.”

DR: ¿Te aferraste a la fe después de esto?
AL: Sí. Yo venía de una familia cristiana, pero era escéptica. Después del 7 de octubre empecé a orar todos los días. Me aferré a Dios a mi manera.
“No sé si soy cristiana o judía. Solo sé que le hablo a Dios y le agradezco por despertar viva.”
En casa celebramos Rosh Hashaná, Sucot… Mi esposo es judío. Viviendo aquí diez años, uno adopta todo eso. Hoy puedo decir que me siento israelí.

DR: ¿Recibiste apoyo del Estado?
AL: Mucho. El gobierno nos paga un estipendio mensual mientras no podemos trabajar. Tengo psicóloga, psiquiatra, asistencia domiciliaria. También me ayudaron a tramitar mi perra de apoyo emocional, que adopté después del 7/10. Ella ha sido parte de mi recuperación.

DR: ¿Te quedarías para siempre en Israel?
AL: Sí. Esta es mi casa. Mucha gente se fue después del ataque. Yo decidí quedarme.
“Si pude seguir viviendo después de ese día, puedo seguir viviendo aquí.”

DR: ¿Has tenido alguna experiencia negativa por ser colombiana?
AL: Sí. Últimamente un vecino me acosa. Me grita “colombiana”, me sigue con un pitbull. Hace poco su padre me agredió físicamente. Llamé a la policía y terminé yo retenida varias horas junto a mi hijo, como si fuera culpable también.
“Sobreviví a Hamás… y ahora tengo miedo de un vecino que me acosa.”
Me sentí revictimizada. Más porque los policías eran hombres y árabes. Les dije: “Soy sobreviviente del 7 de octubre”, y no les importó.

DR: ¿Tienes un mensaje para Colombia, especialmente por la postura del gobierno?
AL: Me duele la ignorancia. Me duele ver gente justificando lo que vivimos por ideología. En Colombia hay masacres, guerrilla, secuestros… ¿y aún así algunos apoyan esto?
Sobre el presidente Petro… yo vengo de familia militar. Si alguien fue guerrillero y no le importó matar antes, ¿por qué le importaría ahora lo que vivimos nosotras en Israel?
“No espero empatía de quien jamás la tuvo. Pero por lo menos que no nieguen lo que vivimos.”

 
Dos años después del 7 de octubre, el duelo en Israel no ha terminado. No puede terminar mientras más de 50 secuestrados sigan en Gaza, sin luz, sin contacto, sin comida, sin nombre en los titulares. Tampoco puede terminar mientras sobrevivientes como Alejandra sigan luchando por reaprender a vivir.
“No hablo para que me tengan lástima. Hablo para que no olviden lo que pasó.”
Que su voz —fuerte, herida, pero viva— sirva como recordatorio:
La memoria no es una opción. Es una responsabilidad.
Emotiva ceremonia: un soldado dedicó una parte de la Torá a un compañero caído

El mensaje de la DAIA luego del grave ataque antisemita a una familia en Palermo

Luego de la grave denuncia por antisemitismo que realizó un joven matrimonio del barrio de Palermo en Buenos Aires, por sus redes sociales, al afirmar que un vecino de su edificio les arrojó una barra de hierro desde la ventana, mientras ella se encontraba en el patio con su bebé de ocho meses, «solo por ser judíos», la DAIA mantuvo y mantiene contacto con ellos; les ofreció seguridad y acompañamiento. En un primer momento la pareja agradeció al DAC (Departamento de Asistencia Comunitaria dependiente de la DAIA) su apoyo y ser «los únicos que los recibieron, escucharon y acompañaron». Luego llegaron los llamados de Patricia Bullrich y de la Policía de la Ciudad.

En un mensaje en sus redes sociales, la DAIA expresó: «Hemos tomado intervención en este caso, en el que una familia fue víctima de una grave agresión antisemita por parte de un vecino del edificio.

Ya se encuentran bajo protección policial y, desde los primeros instantes, cuentan con nuestro permanente acompañamiento».

Luego de la agresión, el sujeto gritó insultos antisemitas y luego, lejos de negarlo, reconoció el ataque lamentando haber tenido “mala puntería”.

El fuerte dato que reveló un estudio israelí de la Universidad de Ben-Gurion

Este es el testimonio de Michelle Leiman y su esposo Dan: «Bueno, decido hacer esto por la falta de respuesta de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Acabamos de volver de hacer la denuncia, estamos todavía bastante shockeados.

En el día de la fecha yo estaba en el patio de mi casa, jugando con mi bebé. A la una del mediodía. Estaba acostada, escucho del patio de mi casa que hay una persona diciendo judía, judía, judía, judía. Ahora tenés un hijo judío, qué asco. Estoy medio shockeada.

Miro y esta persona dice, ahora encima tenés un hijo judío, qué asco. Y me tira un fierro por la ventana. Yo, shockeada, salgo a buscar a Dan. Sale, va a buscar a la policía. La policía viene, en el interin, cuando viene, este vecino que vive en el mismo edificio, dice que sí, asume los hechos y dice que no tuvo puntería. Dan fue a la comisaría y básicamente la respuesta fue que nos mudáramos nosotros de edificio. Vamos a la comisaría, hicimos la denuncia. La denuncia se la manda a un fiscal. Y el fiscal contesta, de turno, porque es sábado, contesta, denle un botón de pánico.

Atentado en Manchester: fuerte avance de la investigación policial

O sea, una persona salió desde su casa, le tiró un fierro apuntándole a la cabeza a un bebé de 8 meses y a su mamá. Y nadie le va a tocar el timbre para decir, flaco, nadie lo detiene, absolutamente nada. El tipo está ahora en la casa mirando Netflix como si nada hubiese pasado. Y yo tengo que esperar al lunes, yo tengo que esperar al lunes a que abra la fiscalía para volver a hacer la denuncia, insólito totalmente.

Tengo miedo por mis hijos, tengo miedo por mi persona, por mi integridad. Este señor sigue en el edificio y realmente no sabemos a quién acudir para que alguien nos dé atención»

 

 

 

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Grave ataque antisemita a una familia en el barrio de Palermo

Una grave denuncia por antisemitismo realizó un joven matrimonio por sus redes sociales al afirmar que un vecino de su edificio les arrojó una barra de hierro desde la ventana mientras ella se encontraba en el patio con su bebé de ocho meses, «solo por ser judíos».

El agresor gritó insultos antisemitas y luego, lejos de negarlo, reconoció el ataque lamentando haber tenido “mala puntería”.

Este es su testimonio: «Bueno, decido hacer esto por la falta de respuesta de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Acabamos de volver de hacer la denuncia, estamos todavía bastante shockeados.

En el día de la fecha yo estaba en el patio de mi casa, jugando con mi bebé. A la una del mediodía. Estaba acostada, escucho del patio de mi casa que hay una persona diciendo judía, judía, judía, judía. Ahora tenés un hijo judío, qué asco. Estoy medio shockeada.

Miro y esta persona dice, ahora encima tenés un hijo judío, qué asco. Y me tira un fierro por la ventana. Yo, shockeada, salgo a buscar a Idan. Sale, va a buscar a la policía. La policía viene, en el interin, cuando viene, este vecino que vive en el mismo edificio, dice que sí, asume los hechos y dice que no tuvo puntería. Idan fue a la comisaría y básicamente la respuesta fue que nos mudáramos nosotros de edificio. Vamos a la comisaría, hicimos la denuncia. La denuncia se la manda a un fiscal. Y el fiscal contesta, de turno, porque es sábado, contesta, denle un botón de pánico.

Atentado en Manchester: fuerte avance de la investigación policial

O sea, una persona salió desde su casa, le tiró un fierro apuntándole a la cabeza a un bebé de 8 meses y a su mamá. Y nadie le va a tocar el timbre para decir, flaco, nadie lo detiene, absolutamente nada. El tipo está ahora en la casa mirando Netflix como si nada hubiese pasado. Y yo tengo que esperar al lunes, yo tengo que esperar al lunes a que abra la fiscalía para volver a hacer la denuncia, insólito totalmente.

Tengo miedo por mis hijos, tengo miedo por mi persona, por mi integridad. Este señor sigue en el edificio y realmente no sabemos a quién acudir para que alguien nos dé atención»

La víctima formalizó la denuncia en sede policial y la comunidad judía expresó su repudio, exigiendo que el hecho se investigue con rapidez y se sancione con la máxima severidad.

Luego, la misma pareja publicó en sus redes agradeciendo a la DAIA, a La Policía de la Ciudad y a Patricia Bullrich que se hayan puesto en contacto. «Ahora si nos sentimos cuidados».

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El caso generó gran repercusión en redes sociales y en organizaciones de derechos humanos, que alertan sobre el aumento de incidentes de odio en el país. Aunque por el momento la Justicia no ha difundido información oficial sobre las actuaciones, distintas fuentes coinciden en que la situación de la mujer es verosímil y que las pruebas presentadas podrían ser determinantes.

 

 

 

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Sucot, la fiesta de la redención futura

“En la festividad [de Sucot, el pueblo] es juzgado en relación al agua” (Mishná, Rosh Hashaná 1:2)

Rabino Yerahmiel Barylka

Sucot posee múltiples identidades que dialogan entre sí a lo largo de la historia. Además de ser la Fiesta de las Cabañas, se la conoce como Jag Haasif (Fiesta de la Cosecha), ZmanSimjatenu (Tiempo de Nuestra Alegría) y Jag .A., la Fiesta de Dios (Éxodo 10:9).

Sucot remite a las viviendas temporales del desierto, aunque algunos la vinculan con las columnas de nube y fuego que guiaban y protegían al pueblo. Jag Haasif resalta el agradecimiento por la abundancia agrícola, mientras ZmanSimjatenu enfatiza el regocijo exclusivo que la Torá ordena para esta festividad.

La Mishná (Rosh Hashaná 1:2) afirma que en Sucot se juzga al pueblo en relación al agua, reflejando una antigua ansiedad por el destino físico. En la noche posterior al último día, la gente observaba el humo del altar: si se inclinaba al norte, los pobres se alegraban por lluvias abundantes, aunque los ricos temían por la pérdida de sus frutos. Si al sur, los ricos se regocijaban por la escasez que preservaría sus cosechas. Al este, todos celebraban; al oeste, todos se entristecían. (Yoma 21b). Así germinan las semillas de la bendición divina en el mundo natural. Hoy, seguimos mirando hacia el Mizraj —al este—Jerusalén, fuente de bendiciones universales.

Sucot, junto a Pesaj y Shavuot, celebra la travesía por el desierto y las frágiles cabañas que nos protegieron. Pero también ha adquirido nuevos significados con el tiempo. (Sobre su vínculo con Janucá, véase nuestro próximo libro «Iluminando Janucá»).

¿Es la sucá símbolo de las moradas temporales de los israelitas errantes? Si es así, representa todos los exilios de Israel a lo largo de 4.000 años, y nuestro Día de Acción de Gracias por haber sobrevivido a persecuciones, pogromos y amenazas de asimilación. ¿O evoca las “nubes de gloria” que nos envolvieron con el esplendor divino, anticipando el santuario y el Templo de Jerusalén?

En la bendición posterior a las comidas pedimos que “el Misericordioso restaure el Tabernáculo Caído de David”, lo que sugiere que la sucá simboliza el Templo. La Haftará del primer día nos redirige hacia lo físico y lo espiritual: comemos, caminamos y trabajamos, pero esa cotidianidad puede transformarse en un camino de piedad hacia la Casa del Señor. La peregrinación es tanto un viaje interior como exterior. La visión de Zacarías se cumple cuando los pueblos del mundo celebran Sucot en Jerusalén, reconociendo que «.A. será uno y uno su nombre».

Rashí explica que esta Haftará fue elegida por mencionar la celebración de Sucot (Zacarías 14:18-19): quienes no suban a Jerusalén no recibirán lluvia, y serán castigados por no honrar la festividad. Así se revela la antigua conexión entre Sucot y los rituales de lluvia.

Las libaciones de agua y las cuatro especies (Levítico 23:40) aparecen en fuentes rabínicas como la Tosefta Sucot 3:18 y el Talmud Taanit 2b. Rashí las une en su comentario sobre Zacarías. Estos rituales se integraron en el Segundo Templo como súplicas por sustento, vitales hasta la llegada de las lluvias.

Sucot marca la transición del árido desierto a tierras fértiles, y del recogimiento de las Altas Fiestas a la alegría. Al salir de nuestras casas y habitar en la sucá, sentimos la vulnerabilidad de quienes carecen de vivienda digna. La fragilidad de la existencia se revela con belleza: desde la sucá vemos las estrellas y recibimos a los ushpizin, los huéspedes históricos.

También sentimos el dolor de no tener espacio como judíos en países soberanos, especialmente tras dos años de guerra que han despertado antiguos odios. Pero nuestra esperanza permanece viva. Como en las Escrituras, volveremos a habitar en paz, y las naciones vendrán a Jerusalén a proclamar la unicidad de Dios. El pueblo que parecía insignificante volverá a irradiar la luz que todos necesitan.

¿De dónde dedujo Rabí Eliezer que las cabañas en las que habitaron los hijos de Israel al salir de Egipto no eran sino nubes celestiales de gloria? Tal vez de los versículos del cántico de Haazinu:«Porque la porción del Señor es Su pueblo, Jacob, la cuerda de Su heredad. Lo halló en tierra desierta, en la soledad del aullido del yermo. Lo rodeó, lo instruyó, lo guardó como a la niña de Sus ojos. Como el águila que despierta su nido, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma y los lleva sobre sus plumas».

De esta descripción emana una protección envolvente, absoluta. Y en efecto, Rashí interpreta que se trata de las nubes de gloria. Sin embargo, la Torá describe el trayecto por el desierto como una travesía de fatiga (Éxodo 18:8; Números 20:14) y aflicción (Deuteronomio 8:2), lo cual parece más acorde con una vida en cabañas frágiles y transitorias.

¿Cuál es, entonces, la descripción correcta según la Torá: nubes de gloria o cabañas reales? Una lectura atenta de los versículos de la parashá Ekev, que relatan el viaje, sugiere una tercera posibilidad: que la morada fue en cabañas verdaderas, precarias y desmoronadas, como parte de un proceso de reconstrucción. La conciencia era —o debía ser— la de un viaje sobre nubes de gloria.

«Y recordarás todo el camino por el que el Señor tu Dios te condujo estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón… Tu vestido no se desgastó sobre ti, ni tu pie se hinchó en estos cuarenta años. Y sabrás en tu corazón que como un hombre disciplina a su hijo, así el Señor tu Dios te disciplina» (Deuteronomio 8:2–5).

La diferencia entre Rabí Akiva y Rabí Eliezer —aunque algunas fuentes invierten las opiniones atribuidas a cada uno— no radica en la cuestión de qué eran aquellas cabañas en las que habitaron nuestros antepasados en el desierto, sino en qué es más importante: la existencia tangible o la conciencia que la trasciende.

La realidad física fue la de cabañas pastoriles; la conciencia fue —o pudo haber sido— la de nubes de gloria, de un padre que lleva a su hijo y lo guarda como a la niña de sus ojos. Las cabañas del desierto fueron, por tanto, tanto cabañas reales como nubes de gloria. Y en el cumplimiento del precepto de habitar en la sucá, puede percibirse algo de ambos aspectos, así lo ve Benayahu Tevilá.

Para ello, el camino es largo. Ya lo recorrimos antes. Lo haremos ahora. Y lo seguiremos andando.

Tendremos fe.

Espera en .A., sé fuerte, ten ánimo, espera en .A.

קַוֵּה אֶל ד’ חֲזַק וְיַאֲמֵץ לִבֶּךָ וְקַוֵּה אֶל ד’.

Jag Sucot Sameaj, con toda la alegría que nos sea posible y con mucha fe en nuestro destino y nuestro futuro.

El fuerte dato que reveló un estudio israelí de la Universidad de Ben-Gurion

Investigadoras de la Universidad Ben-Gurion del Negev, establecieron que, a pesar de los enojos que nos pueden provocar, los humanos estamos siempre listos para «perdonar» a nuestra computadora y a los teléfonos inteligentes: este es el informe completo del innovador estudio israelí.

 

Cuando una máquina falla, nuestra primera reacción suele ser la frustración. La laptop se bloquea en el peor momento, una aplicación de navegación nos lleva directamente a un atasco o una lavadora se para de repente a mitad de ciclo.

Todas son situaciones cotidianas que provocan ira e irritación, reconocen desde la universidad israelí tras el estudio.

Pero un nuevo estudio realizado por dos jóvenes investigadoras ofrece una perspectiva diferente: resulta que también aplicamos mecanismos de «perdón» hacia la tecnología, de forma similar a como lo hacemos con las personas.

En un artículo publicado recientemente en la revista científica Frontiers in Computer ScienceInbal Holtzman y Galit Nimrod examinaron este fenómeno por primera vez, aseguraron desde la institución.

 

¿El objetivo? Comprender qué significa el «perdón» en las interacciones entre humanos y máquinas, y cómo los usuarios deciden seguir usando una tecnología incluso después de que les haya fallado.

 

Focus groups para entender si perdonamos o no

Para el estudio, las investigadoras organizaron grupos focales con veintisiete jóvenes adultos (estudiantes y profesionales) a quienes se les pidió que relataran sus experiencias con fallas tecnológicas.

Las conversaciones rápidamente trascendieron los detalles técnicos. Los participantes describieron sus experiencias con gran intensidad emocional: «La computadora me traicionó»«La aplicación me falló»«El teléfono no me entiende».

Luego se les preguntó cómo manejaron esas situaciones y si fueron capaces de «perdonar» a la máquina.

El análisis reveló varias vías distintas para el «perdón». Algunos participantes realizaron una especie de cálculo de costo-beneficio: si las ventajas de la tecnología superaban el daño causado por el fallo, estaban dispuestos a ignorar el problema y seguir adelante.

Otros tendían a responsabilizar del error a seres humanos -ingenieros, programadores, o incluso a ellos mismos como usuarios-, lo que facilitaba el «perdón» a la computadora o aplicación.

También estaban quienes buscaron comunicarse con la tecnología o las empresas que la respaldaban: un mensaje emergente que reconociera el problema o la opción de contactar con atención al cliente se consideraban pasos que hacían más sencillo el «perdón».

«Finalmente -destacó el reporte de la Universidad Ben-Gurion del Negev-, muchos simplemente aceptaron la tecnología como parte inseparable de la vida moderna, aunque no sea perfecta».

Tolerantes e intolerantes

El estudio también reveló diferencias interesantes. Las personas más familiarizadas y cómodas con la tecnología tendían a ser más tolerantes, quizás porque comprendían su complejidad y la inevitabilidad de los errores.

Por el contrario, quienes desconfiaban de los dispositivos inteligentes desde el principio eran menos tolerantes y, en ocasiones, abandonaban la tecnología tras un fallo.

«Nuestra relación con las máquinas ya no es unidimensional ni puramente técnica -observó la profesora Nimrod-. Las tratamos como compañeras: nos decepcionamos, nos enojamos, pero también perdonamos».

En muchos sentidos, remarcó, «nuestros teléfonos, aplicaciones y dispositivos se convirtieron en parte de nuestros círculos sociales y emocionales».

Atención empresas de tecnología

Según el reporte, estos hallazgos tienen también implicaciones prácticas. Por ejemplo, si las empresas tecnológicas reconocen que los usuarios necesitan no solo soluciones técnicas, sino también el reconocimiento de su frustración, podrían diseñar sistemas más transparentes y con mayor capacidad de «pedir disculpas».

Una pantalla que explique el problema o un robot capaz de decir «Lo siento, hubo un problema» podrían aumentar la confianza y mejorar las relaciones entre los usuarios, agregó el informe.

En un mundo donde los robots, las aplicaciones y la inteligencia artificial se están convirtiendo en compañeros constantes en casa y en el trabajo, subrayaron los voceros de la universidad, comprender estos mecanismos de «perdón» puede resultar crucial.

«Quizás en un futuro no muy lejano nos acostumbremos a escuchar no solo ‘Actualización completada correctamente’, sino también ‘Lo sentimos, cometimos un error’ -concluyó Holtzman-. La verdadera pregunta es si estaremos dispuestos a aceptar la disculpa y a perdonar» a la computadora.

Fuente: Israel Económico

 

Masacre 7.10 . Por Rodrigo Ojeda

Tras dos años del ataque terrorista e inhumano, existe un antes y un después en el fanatismo y la violencia. La realidad superó la ficción en Israel y el mundo. El horror sobrepasó las fronteras, el asombro y la paz. La condena a lo sucedido no ha sido unánime en el mundo libre, algunos siguen creyendo que, por acción y omisión, es legítimo eliminar a los judíos. ¿Qué pasó ese día? El 7 de octubre de 2023, el baile, la música y el festival se mezclaron con los estruendos de los cohetes, la incertidumbre y el miedo. Correr, huir y sobrevivir fueron las decisiones instintivas del momento. El ataque perverso y planificado por Hamás estaba en ejecución. Los jóvenes participantes corrieron en distintas direcciones en medio del caos y el pánico, esquivando a los captores y las balas, era una cacería. “Ellos sólo querían bailar, pero de repente la música se apagó, todo lo que siguió fue terror y sufrimiento”.Los testimonios de los sobrevivientes son increíbles y nos recuerdan que la barbarie sigue presente bajo banderas siniestras y una narrativa que cautiva riesgosamente.

“Me tomaron entre cuatro” de los brazos y las piernas. Fui arrastrada por el piso de la casa hasta un tractor. Los disparos eran infinitos y nos acompañaron en todo momento. En el cautiverio estuve sin agua y sin comida. Estuve encerrada en una casa sin luz, me mantuve escribiendo para contarle a mis bisnietos y al futuro. Ofelia estuvo 53 días secuestrada. “Estaba en el festival de Nova”. Los misiles fueron la primera señal. Nos pidieron evacuar, pero los disparos estaban en todas partes. Corrimos y tratamos de arrancar. Fui capturado en una carretera. Llegué a un túnel y fui encerrado en una celda pequeña. Estuve en la oscuridad sin comida, pero no me rendí ya que me sostuve desde la fe. Omer fue rehén durante 505 días. En el presente y en cauterio permanecen 48 secuestrados, vivos y muertos, que Hamás utiliza como trofeo de guerra, además de chantaje en las negociaciones y terror psicológico con sus enemigos. El informe Dinah es contrario a la desmemoria y al negacionismo de las causas selectivas. La investigación es “evidencia contundente de violencia sexual planificada durante la masacre del 7 de octubre”. El atacante aplicó “una estrategia de terror deliberada” y premeditada a través de violaciones grupales, mutilación genital, asesinatos tras violaciones, necrofilia, desnudez forzada y humillaciones públicas, grabaciones y exhibiciones con el objetivo de deshumanizar a las víctimas durante y después del 7 de octubre. Marcas confirmadas por peritos y especialistas. Hayvoces silenciadas y traumatizadas que no han sido defendidas en las marchas de la decadente cultura identitaria de occidente.

El fin de la guerra está cerca, el plan “ofrece una salida concreta: terminar la guerra, liberar a los secuestrados, el desarme de Hamás y abrir un camino hacia una paz duradera para israelíes y palestinos”. La ratificación está pendiente y dependiente,una paradoja en el conflicto iniciado por Hamás.La firma faltante es la de la organización terrorista contraria a la paz y la convivencia en la región. La población civil merece una paz garante de la dignidad humana y ajena a la narrativa del terrorismo.

“Chile no puede permanecer en silencio”, es necesaria una “diplomacia responsable” y apoyar el plan de paz.Desdela franja al suroeste del conflicto, jamás debemos olvidar la masacre del 7.10 ejecutada por Hamás. En Israel y la diáspora, siguen contando los días, la espera está representada en ese lazo amarillo de liberación, reencuentro y esperanza. En paralelo, el pueblo judío participa del día más sagrado del año, el Día del Perdón o Iom Kipur. Un momento de “silencio, reflexión y reconciliación”, en tiempos de intolerancia, individualismo y antisemitismo. Es nuestro deber combatir la amnesia histórica y la hipocresía actual. Recuerda el 7 de octubre.

Por Rodrigo Ojeda (profesor de Historia)

A dos años del ataque terrorista de Hamas contra Israel, DNEWS estrena el documental “7.10 Sur Rojo”

A dos años del ataque terrorista perpetrado por Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023, la señal latinoamericana de noticias DNEWS emitirá “7.10 Sur Rojo”,una impactante película documental que relata la barbarie del atentado, con testimonios de sobrevivientes, y es un llamado a la reflexión sobre la necesidad de la convivencia en paz.

Coproducida por la Fundación Norma y Leo Werthein (FNLW) y Aleph Media y dirigida por el cineasta argentino Uriel Sokolowicz, “7.10 Sur Rojo” utiliza una narrativa innovadora con el objetivo de preservar la memoria de las víctimas y de aquellos que, incluso después de más de dos años permanecen como rehenes de los terroristas.

7.10 Sur Rojo se podrá ver el lunes 6 de octubre, a las 22:00, a través de DNEWS, la señal de noticias presenteen los canales 700 y 1700 HD de DIRECTV para Latinoamérica, en DGO, y también está disponible en la grilla de Telecentro (canal 22), Flow (canal 570) y Claro TV (canal 514).

La película documental reúne testimonios de sobrevivientes, familiares de víctimas y especialistas, revelando los horrores enfrentados por civiles israelíes. La narrativa, construida a partir de imágenes reales, audios originales y una mirada sensible sobre las consecuencias del conflicto, invita al público a reflexionar sobre los límites de la violencia y el derecho a la memoria, la tolerancia y la convivencia entre los pueblos.