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Reconocido historiador de la BBC habló sobre el Holocausto y los detalles que brindó causaron asombro

En 1955, una década después de su liberación de Auschwitz, Primo Levi publicó un angustioso artículo sobre la «gigantesca máquina de matar» que los nazis habían construido para acabar con judíos como él, así como con miembros de otras minorías.

Le preocupaba que el mayor crimen imaginable, aún tan vívido en la mente de los sobrevivientes, estuviera en peligro de ser olvidado por el público en general y arremetió contra el «silencio del mundo civilizado», que consideraba de mal gusto cualquier mención de los campos de exterminio nazis.

Lejos de caer en el olvido, el asesinato de judíos europeos se fue convirtiendo en un referente mundial para juzgar la ausencia de humanidad.

En 2005, cinco décadas después de la retórica pregunta de Levi «¿Está justificado este silencio?», la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto.

Para entonces, ese pudor que impedía hablar del horror acontecido había sido reemplazado por una incesante y caudalosa corriente de obras multimedia y multidisciplinarias, en la que «Si esto es un hombre», el relato del propio Levi sobre la cotidianidad en Auschwitz que inicialmente fue recibido con indiferencia, llegó a ser reconocido como uno de los «libros verdaderamente necesarios», como lo describió el escritor Philip Roth.

En medio de este caudal, «El Holocausto: una nueva historia», del historiador Laurence Rees, es considerado por la crítica como una de las mejores introducciones generales a lo ocurrido, distinguiéndose por rastrear las voces de las víctimas, los asesinos y los espectadores que el autor recopiló a lo largo de los años en entrevistas para sus galardonados documentales de televisión.

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Rob Attar, editor de la revista BBC History, habló con Rees para tratar de entender cómo incluso después de que terminó el Holocausto, algunos de los involucrados sintieron que podían justificarlo moralmente.

¿Cómo es que fue Alemania la que instigó el Holocausto?

Esa es una gran pregunta.

Lo que es importante recordar es que si observa, por ejemplo, lo que estaba sucediendo en Rusia antes de la Primera Guerra Mundial, hubo muchos más casos de ataques violentos contra judíos que en Alemania. Entonces, si hubieras vivido en los primeros años del siglo XX y te hubieran pedido que pronosticaras dónde sucedería algo como eso, es muy poco probable que hubieras dicho Alemania.

¿Por qué, entonces, sucedió allí? Creo que se juntaron varias cosas.

La más importante fue la pérdida en la Primera Guerra Mundial, que creó un ambiente en el que la gente buscaba a alguien a quien culpar. Hubo una gran cantidad de chivos expiatorios y la sensación de que «los judíos nos habían apuñalado por la espalda».

Era una tontería, por supuesto, pero había una sensación real de querer creer que era culpa de otra persona.

Al mismo tiempo, el ascenso del comunismo en Rusia se extendió a varios levantamientos en Alemania en los años posteriores a la guerra en los que estuvieron involucrados una cantidad de judíos, por lo que hubo una fusión de que el judaísmo era igual al bolchevismo.

Así que había una combinación de miedo al comunismo, humillación después de la guerra y una sensación de que algo andaba mal con la naturaleza de Alemania.

Surgieron varios grupos nacionalistas que querían poner al pueblo ‘alemán’ en primer lugar, lo que significaba una exclusión de los judíos.

Y la persona que defendió esta necesidad de la manera más mordaz desde el principio fue Adolf Hitler.

Auschwitz domina las visiones populares del Holocausto. ¿Cree que eso puede ser un problema, porque un gran número de judíos también murió en otros lugares?

Absolutamente, y cuando hice mi serie de televisión original «The Nazis: A Warning from History» («Los nazis: una advertencia de la historia»), llamamos al episodio que hicimos sobre el programa de exterminio ‘Road to Treblinka’ (‘Camino a Treblinka’), no a Auschwitz.

Auschwitz fue una empresa extremadamente complicada por muchas razones diferentes.

A pesar de que terminó siendo el sitio del asesinato en masa más grande en la historia del mundo, esa fue solo una de las funciones que proporcionó al Estado nazi. Mientras que Treblinka se creó únicamente con un propósito: el asesinato en masa.

Hasta 900.000 personas murieron en Treblinka (que es casi el mismo nivel que Auschwitz con 1,1 millones) y, sin embargo, casi nadie visita este lugar en comparación con Auschwitz.

Pero si fueras, lo que verías es muy interesante: no hay nada allí del período nazi.

Eso es porque los nazis destruyeron Treblinka, que había cumplido con su misión en 1943.

El campo era diminuto en comparación con Auschwitz, y eso para mí resume el horror de una manera casi más visceral que una visita a Auschwitz-Birkenau, porque te das cuenta de que si todo lo que vas a hacer es asesinar gente, prácticamente no necesitas espacio.

Usted conoció a varios perpetradores del Holocausto en su carrera. ¿Cómo fue que pudieron cometer actos tan terribles, incluso asesinar bebés y niños?

Un buen ejemplo de esto para mí fue Oskar Groening (miembro de las Waffen-SS conocido como «el contador de Auschwitz»), a quien entrevistamos para nuestra para un documental.

Le preguntamos cómo los nazis podían asesinar niños y dijo que el enemigo no eran los niños sino la sangre en los niños que crecerían para ser judíos.

La razón por la que se sintieron justificados en sus actos, y Heinrich Himmler (jefe de las SS) lo dijo explícitamente en un discurso en 1943, fue que si solo matabas a los adultos, los niños crecerían para ser vengadores y vendrían tras tus propios hijos. Entonces, si realmente amabas a tus hijos, entonces deberías matar a sus hijos. Si eras lo suficientemente valiente, resolverías el problema para siempre.

Ese era el tipo de cosas que pasaban por sus cabezas, creo.

Entonces, incluso después de que terminó el Holocausto, ¿algunos de los involucrados todavía sentían que podían justificarlo moralmente?

Sí, y esta es una de las razones por las que he seguido explorando el tema durante años.

Cavas y cavas y cavas y no puedes llegar al fondo porque a menudo no esperas las respuestas que obtienes.

Si hablas, por ejemplo, con ex miembros de la NKVD (la policía secreta de Stalin), que estuvieron involucrados en las horrendas deportaciones de calmucos o chechenos o tártaros de Crimea, en su mayoría lo que dirán es: «Si no lo hubiera hecho, me habrían disparado’. Y es muy difícil ir a alguna parte en una entrevista después de eso.

Pero lo extraordinario de todos estos exnazis es que no creo que hayamos escuchado esa respuesta en todos los años que estuvimos haciendo entrevistas.

Lo que solíamos escuchar era que, en ese momento, sentían que estaban haciendo lo correcto.

¿No hace esto que la negación del Holocausto sea aún más ridícula, cuando los perpetradores mismos no lo niegan?

Lo hace.

Una de las cosas asombrosas de Gröning fue la razón por la que nos concedió una entrevista en cámara.

Estaba realmente molesto porque en su club de coleccionistas de estampillas se topó con un negador del Holocausto y casi lo sintió como un intento de negar su propia experiencia.

Le dijo: «No me digas que no sucedió, yo estaba allí».

¡Nos habló porque estaba en contra del negacionismo del Holocausto!

También ha hablado con varios judíos que se convirtieron en parte del aparato represor del Holocausto. ¿Cómo lidiaron con las complejidades morales de su situación?

Algunas de las personas más extraordinarias que he conocido en mi vida son antiguos sonderkommandos: personas que se vieron obligadas bajo pena de muerte inmediata a ayudar a los alemanes en el funcionamiento de la maquinaria de exterminio.

Los involucraban en desenredar cuerpos en las cámaras de gas después de que las personas habían sido asesinadas, clasificar las pertenencias de los judíos, enterrar cuerpos… Labores absolutamente de pesadilla.

De todos los dilemas morales a los que te puedes enfrentar, este es uno de los más difíciles y nunca juzgaría a nadie en esa situación porque, ¿qué iban a hacer?

Siempre recordaré a un hombre, ahora muerto, llamado Toivi Blatt, que era un sonderkommando en el campo de exterminio de Sobibor.

Le pregunté qué había aprendido de esta experiencia y me dijo -y lo parafraseo-: «He aprendido que nadie se conoce a sí mismo, porque hasta que no te encuentras en una situación como esa, no sabes quién eres y qué eres capaz de hacer».

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Agregó: «A veces veo gente caminando por la calle y me piden direcciones y siempre los miro y pienso: ‘Pareces un buen tipo, pero ¿cómo habrías sido en Sobibor?'».

De hecho, es similar a algo que me dijo un ex miembro de las SS: que el problema con el mundo de hoy es que las personas que nunca han estado en situaciones extremas van por ahí emitiendo juicios sobre las personas que sí lo han estado.

Eso no me impidió creer que lo que había hecho era repugnante y vergonzoso, pero te hace pensar.

¿Crees que el Holocausto fue el peor crimen en la historia de la humanidad?

Una vez le hice esta pregunta al profesor David Cesarani, quien lamentablemente murió en 2015, y me dijo que en la historia de la humanidad no podía pensar en otro caso en el que un líder hubiera decidido que un grupo étnico-religioso fuera exterminado hasta el último bebé y que creara, en un corto período de tiempo, los medios mecánicos para poder lograrlo.

Y estoy de acuerdo con eso.

El Holocausto fue ‘singular’.

Stalin, por ejemplo, fue sin duda un monstruo responsable de la muerte de millones, pero nunca trató de exterminar a un grupo completo de personas.

Un gran número de calmucos y chechenos sobrevivieron a su persecución. Mientras que en ciertas áreas de Europa prácticamente no hay judíos.

No hay duda en mi mente de que si la guerra no hubiera terminado cuando terminó, habríamos tenido una situación en Europa en la que no hubiera ni un solo judío. Ni uno.

Fuente: BBC

Amina Anshba (Rusia) y Valeriya Strakhova (Ucrania) campeonas del ITF w25 Buenos Aires 2, que se disputó en Hacoaj

Las tenistas Amina Anshba de Rusia y Valeria Strakhova de Ucrania se consagraron campeonas, en dobles, del torneo ITF 25 Buenos Aires 2, que se disputó hoy sábado 21 de enero en el court central Diego “Peque” Schwartzman, del Club Náutico Hacoaj en Tigre.

En la final se impusieron por 6-1 y 6-2 a la pareja integrada por Romina Ccno de Perú y María Fernanda Herazo Gonzales de Colombia.

La noticia, en otro contexto, sería una más entre tantos resultados deportivos que se producen día a día en nuestro mundo. Pero hoy, cuando la guerra entre Rusia y Ucrania ya lleva casi un año, tiene un valor mucho más que simbólico.

Amina y Valeriya son dos tenistas del circuito internacional que priorizan su vínculo personal por sobre las dolorosas diferencias de los países que representan y decidieron conformar una dupla en el deporte que eligieron para desarrollarse. Ambas se respetan, se apoyan y encima ganan.

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Una muestra más de que el deporte genera valores sólidos que se imponen, con el impulso incontenible de la vida. El respeto, la solidaridad, la confraternidad y el juego de equipo son algunos de ellos.

Hoy, en Hacoaj, tuvimos el orgullo de ser, una vez más, el marco para que la paz y la esperanza sean una realidad. En este caso con un torneo ITF.

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90 minutos: en ese tiempo planearon los nazis el Holocausto

El frío se hace sentir en el invierno berlinés. Quince grados bajo cero. De a poco arriban los autos oficiales a esa imponente mansión en las afueras de Berlín. Los hombres bajan apurados para cobijarse en el calor de las estufas del palacio. Llevan sobretodos y guantes abrigados. Nadie quiere llegar tarde. Le temen al organizador, un joven rubio, iracundo y (muy) ambicioso que parece no tener límites.

A las 12 del mediodía, los quince jerarcas nazis, representantes de ministerios y secretarias y de la Gestapo -ninguno del círculo íntimo de Adolf Hitler excepto Reinhard Heydrich, el organizador-, después de los tensos saludos de rigor, están sentados alrededor de la larga mesa. La reunión, la Conferencia de Wannsee, está por comenzar. Fue el 20 de enero de 1942. Duró menos de 90 minutos. En ella quedó establecida la Solución Final.

El organizador fue Reinhard Heydrich, La Bestia Rubia o el Carnicero de Praga. Unos meses antes había recibido la orden de Hermann Göring. Debía encontrar una solución al tema judío. Y para ellos eso significaba una sola cosa: la exterminación final.

El encuentro fue convocado para los primeros días de diciembre pero la vorágine de la guerra obligó a postergarlo. El ataque japonés a Pearl Harbor con la consiguiente declaración de guerra alemana a Estados Unidos y los problemas en el frente oriental, la invasión a la Unión Soviética había detenido el paso arrollador del principio y el estancamiento provocaba graves inconvenientes.

“Considerando la extraordinaria importancia que ha de concederse a estas cuestiones, y en aras de que todos los organismos centrales involucrados en el trabajo restante en relación con esta solución final alcancemos el mismo punto de vista, sugiero que estos problemas se discutan en una conferencia, especialmente porque desde el 15 de octubre de 1941 se ha estado evacuando a los judíos en transportes continuos desde territorio del Reich, incluidos el Protektorat de Bohemia y Moravia, hacia el Este”, eso decía parte del texto enviado como invitación firmada por Heydrich y supuestamente dictado por éste a Adolf Eichmann, que oficiaría como secretario de la Conferencia. La invitación avisaba, también, que al terminar se serviría un refrigerio.

Los trece convocados fueron, entre otros, Otto Hofmann, Hienrich Müller, Karl Schonghart, Rudolf Lange, Roland Freisler y Alfred Meyer. Eran comandantes de regiones, secretarios de estado, subsecretarios y miembros encumbrados de la Gestapo. Estaban representados los territorios ocupados del Este, la Gobernación General (el territorio polaco bajo poder nazi), la cancillería, el ministerio del interior, el de justicia, la Oficina Principal de raza y Asentamiento.

La reunión comenzó con una larga exposición de Heydrich. Hablaba con tono marcial, sin dudar, con firmeza. Explicó que había recibido directivas de Hitler y de Göring y que debían coordinar el “tema de los judíos”. Dio cifras, levantó la voz, golpeó la mesa varias veces. Debía sobreactuar su convicción porque suponía que iba a encontrar oposición a sus ideas.

Para convencer a los invitados y lograr su colaboración, además de los gritos y las órdenes, Heydrich había pensado en otro plan. Había previsto que la reunión duraría bastante. Así que para el primer intermedio y aprovechando que era el mediodía tenían preparado un gran banquete. Quienes atendían la mesa tenían la orden de no dejar vaciar nunca las copas de los invitados. Tenían el mejor brandy de Europa a su disposición.

Pero para sorpresa de Heydrich y de Eichmann la exposición no encontró resistencia alguna. Todos estuvieron de acuerdo. “La Solución Final fue recibida con extraordinario entusiasmo por todos”, consignó Eichmann. El único que se mostró preocupado fue Josef Bühler, secretario de estado del Gobierno General, porque ellos debían recibir en Polonia a los judíos que les enviaran desde los otros sectores de los dominios del Tercer Reich; eso significaba más trabajo para ellos.

Lo que Heydrich había comunicado era que debido a la guerra y a que había aumentado la necesidad de hombres para que trabajaran bajo las órdenes de los alemanes, ya no iban a deportar a los judíos hacia otros países. Era una nueva etapa: la evacuación definitiva hacia los territorios polacos. Hacia allí enviarían a todos los judíos.

Hay que tener en cuenta que los nazis eran muy afectos a los eufemismos. Y que la evacuación significa que los judíos serían enviados forzosamente hacia esos territorios y que allí luego de ser explotados, serían asesinados.

No es que hasta el momento no hubiera habido matanzas indiscriminadas. Pero a partir de la Conferencia de Wannsee, esa conducta se institucionalizó y se sistematizó.

Los movimientos oficiales antisemitas se habían dado desde el arribo de Hitler al poder. Pero con el correr de los años se fueron incrementando hasta llegar a la Solución Final.

En su exposición, Heydrich utilizó el metódico trabajo que había hecho Eichmann, una especie de censo de judíos europeos. Los habían divididos en dos grupos. En el Grupo A estaban los que habitaban territorios bajo el poder del Tercer Reich, de socios bélicos de ellos o territorios afines al nazismo. En el B, los que estaban bajo el poder de neutrales o los Aliados. Tanta era la fe que tenían de que ganarían la guerra que ya hacían planes sobre los judíos de esas regiones que no estaban bajo su poder.

Lo hablado quedó consignado en un acta que llevó adelante el secretario de la reunión, Adolf Eichmann. Semanas después, una copia del acta oficial fue enviada a cada uno de los participantes para que tuvieran su ejemplar. Tras la derrota alemana se destruyeron casi todas las copias. Una de ellas, la única que sobrevivió, fue hallada en 1947 entre los papeles de la cancillería alemana por el fiscal norteamericano Robert Kempner. Fue utilizada como prueba en los Juicios de Nuremberg y en el proceso contra Eichmann en Jerusalén.

El acta es una de las pruebas documentales que no deja dudas de que el Holocausto fue algo planificado y que no fue una consecuencia impensada del devenir de la Segunda Guerra.

La parte central de alocución de Heydrich deja en claro cuál era el plan: “Bajo la correcta dirección y en el marco de la Solución Final, los judíos serán enviados al este para ser usados para el trabajo de manera adecuada. En grandes columnas de trabajo, bajo separación por sexos, los judíos capacitados para trabajar serán llevados a estas áreas para construir carreteras; durante lo cual, indudablemente, una gran parte serán eliminados por causas naturales. Los del posible remanente final, al formar parte, indudablemente, de la porción más resistente, tendrán que ser tratados de acuerdo a esta condición, como la selección natural que representan, ya que en caso de ser liberados actuarían como la semilla del renacimiento judío”.

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Es decir que el plan era utilizarlos, a los que pudieran, como fuerza de trabajo (al resto eliminarlo sin más). En medio de ese trabajo inhumano, en condiciones de frío extremo, mal alimentados, sin servicios médicos, sabían que morirían muchísimos. Los que sobrevivieran a esas condiciones eran los más dotados, los más fuertes. Y a esos, una vez utilizados, también debían masacrarlos. Porque si no habían sucumbido hasta ese momento significaba que eran muy fuertes. Eso implicaba un gran peligro para el futuro: podían rearmarse por lo que también serían eliminados.

Después de la larga exposición de Heydrich, hubo entre los asistentes un consenso casi absoluto. Cuando se abrió el diálogo y la intervención de los otros sólo mostraron su anuencia; eso sorprendió a los organizadores que creyeron que iban a tener más problemas para imponer su parecer. En esa etapa de participación colectiva se discutió otra cuestión: quiénes eran considerados judíos y si habría excepciones. Los casos conflictivos eran los de los veteranos de la Primera Guerra Mundial, los casados con alemanes o alemanas, los que tenían mayoría de abuelos arios. Es decir, los que eran llamados (peyorativamente) los Mischlinge, los mestizos. Sin embargo, aún con los pocos exceptuados siempre había (muchas) excepciones que permitían también asesinarlos.

La Conferencia de Wannsee no fue la que diseñó el Holocausto. Era un camino que el nazismo había tomado desde 1933. El antisemitismo y las acciones contra los judíos sólo fueron recrudeciendo con el tiempo. Medio año antes, Göring le había escrito a Heydrich pidiéndole que pusiera en marcha un plan para ejecutar la Solución Final. En diciembre de 1941, Hitler ante los máximos jerarcas nazis afirmó que había que hacer Tabula Rasa con los judíos. Goebbels en su diario consigna que Hitler habló de poner en marcha de una buena vez con la “inevitable aniquilación de los judíos”.

Otro claro indicador de que la decisión estaba tomada antes de Wannsee es que ninguno de los grandes nombres del nazismo estuvo entre los invitados. Heydrich sabía que de alguna manera de esa mansión saldría con la decisión aceptada por el resto. El verdadero objetivo de la Conferencia fue el de hacer partícipes a todos de lo que ocurriría. Era de tal magnitud la implicancia de la Solución Final que debían estar involucrados varios estamentos del estado. Lo que Heydrich les estaba diciendo era que debían aceitar los procedimientos burocráticos para llevar a cabo el monumental y demencial objetivo.

Al final, el oficial de menor rango de la reunión, el que estaba casi como copista, Adolf Eichmann, será uno de los grandes arquitectos, uno de los encargados de poner la maquinaria en funcionamiento. Años después quiso justificar su actuación durante el exterminio judío basándose en el consenso casi inmediato que hubo en la Conferencia. Así lo destaca Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalén. Eichmann dijo que sus dudas respecto a la masacre se vieron despejadas al ver que esos grandes hombres, con un lugar jerárquico superior al suyo, estaban totalmente de acuerdo. A partir de ese momento se sintió liberado: “En aquel momento sentí lo que debió sentir Poncio Pilatos, ya que me sentí libre de toda culpa”, declaró con gran cinismo.

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Para ejecutar un plan de esa magnitud requerían que el trabajo fuera coordinado entre todos los sectores que estaban presentes, pero siempre quedó claro que Heydrich y Himmler tendrían el control de las operaciones. Esa fue la verdadera finalidad de la Conferencia: dejar esclarecida la autoridad de Heydrich y que no surgieran después disputas internas.

Una cuestión que no suele resaltarse es que no hubo ningún representante del sistema concentracionario. Según Nikolaus Wachsmann autor de Kl, la monumental historia de los campos de concentración, en Wannsee todavía no se había dispuesto que la matanza tuviera los modos que finalmente adoptó. Sí que se llevara a cabo pero no la manera. Que eso se decidió pocas semanas después ante las evidentes dificultades en el frente del Este y los millones de judíos enviados a Polonia.

La Conferencia de Wannsee fue retratada en la película Conspiracy en la que Kenneth Branagh interpretó a Heydrich y Stanley Tucci a Eichmann. La mansión, después de la guerra, se transformó en un colegio. El historiador Joseph Wulf, desde mediados de los sesenta, quiso que se convirtiera en un sitio de memoria pero sus pedidos no fueron escuchados. Se suicidó en 1974 sin conseguir su propósito. Recién se convirtió en un Museo del Holocausto en 1992, cuando se cumplieron los 50 años de la Conferencia.

La reunión terminó antes de que pasaran noventa minutos desde su inicio. Todos estaban de acuerdo y muy entusiasmados. Pasaron a un gran salón para almorzar y para beber. Allí la formalidad y la tensión de la sala de la Conferencia quedaron a un lado. Allí, sin eufemismos, se habló de matanzas, masacres, aniquilamiento. Los quince oficiales nazis reían y hacían planes. Se sentían invencibles.

“Fue una agradable reunión social”, dijo Eichmann en su declaración casi dos décadas después cuando fue juzgado para describir el almuerzo.

Fuente: Infobae

Una escultora creó un retrato de un sobreviviente del Holocausto

La escultora Frances Segelman inmortalizó a Manfred Goldberg, un sobreviviente del Holocausto. 

A sus 92 años, el representado tendrá su homenaje en la Fundación Yad Vashem del Reino Unido.

Por lo realizado, Segelman señaló: “Me gusta tener mucha gente mirando”. Así lo contó Jewish News.

Se trata de la quinta vez que trabaja con un sobreviviente del Holocausto y resaltó que “son historias movilizantes”. 

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Y agregó: «Todos los sobrevivientes que he esculpido tienen algo realmente hermoso, que realmente no puedo explicar».

Es para destacar que Manfred Goldberg no tuvo la misma suerte de su hermano menor Herman, a quien buscó por más de 70 años. 

Al hermano lo secuestraron los nazis en 1941. Hasta donde supo lo ubicaron en el campo de concentración de Precu, en Letonia. 

Compartió sus momentos allí junto al sobreviviente y su madre, dado que los tres habían sido tomados como prisioneros. 

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Por su parte, el padre de la familia, Baruch Goldberg se escapó a Inglaterra. 

“Uno escucha de reuniones milagrosas donde los miembros de una familia se encuentran después de 60 años o más por pura casualidad”, aseguró Manfred esperanzado.

Atentado frustrado en una concurrida región de Israel

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), informaron que, en la localidad israelí de Binyamin, un vecino local abatió a un terrorista.

Según informó el portal Israel National News, la víctima le disparó a su atacante previo a que lo acuchillara. 

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Al terrorista lo identificaron como Tarik O’deh Yusuf Maali, de 42 años, del pueblo de Naama, al oeste de Ramallah.

En los últimos días, la agencia de seguridad Shin Bet y la policía de Israel dijeron que recientemente frustraron un intento de dos terroristas palestinos de Judea y Samaria y un menor árabe israelí de llevar a cabo un atentado con bomba.

Según un comunicado conjunto, a los dos palestinos los detuvieron hace varias semanas por posible atentado.

Sus arrestos siguieron al de un adolescente de la ciudad árabe del norte de Umm al-Fahm, quien desde entonces ha sido acusado de supuesta afiliación con un grupo terrorista no identificado y posesión de materiales para fabricar bombas.

Las fuerzas de seguridad detuvieron al hermano mayor el 28 de noviembre, pero luego lo liberaron sin cargos.

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En su casa, la policía dijo que los oficiales encontraron “diagramas y materiales químicos para fabricar artefactos explosivos”.

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El tribunal retuvo todos los detalles de la acusación del adolescente ya que la identidad del menor no puede publicarse.

La justicia indicó que el interrogatorio del adolescente Umm al-Fahm condujo al arresto de los dos palestinos de Judea y Samaria, ambos de unos 20 años.

Conflicto de poderes en el Estado de Israel. Por Victor Zajdenberg 

La nociva grieta política

El imbroglio político-jurídico desatado en Israel se manifiesta con declaraciones y acciones que han creado una enorme grieta entre el nuevo Gobierno de Benjamin Netanyahu y la oposición de Lapid-Gantz. Mientras el ex General Gantz se extralimita expresando temor por el posible estallido de una “guerra civil” un diputado del Partido de extrema derecha de la Coalición se desborda diciendo que “hay que poner en prisión a los opositores” por “traición a la patria”. Cuando Lapid, actual opositor, manifestó que “está en juego la Democracia” otro miembro radical dijo que “los líderes de la oposición terminarán esposados”.

Mientras tanto Netanyahu decidía intervenir en la reyerta aclarando que “una enorme manifestación del Pueblo en las últimas elecciones ha elegido este Gobierno, el que será Liberal y Democrático”. “En éste país no se detienen a los opositores pero tampoco se tilda a los Ministros de nazis, al Gobierno Judío de Tercer Reich y no se incita a una rebelión civil”. Dany Danon, ex Embajador de Israel en la ONU (Naciones Unidas), ha manifestado que éstas  discusiones son inaceptables y debemos tener la responsabilidad de finalizarlas.

La discutida reforma judicial

La gota que rebalsó el vaso fue la “Revolución Jurídica” que planteó el Ministro de Justicia Yariv Levin que la oposición describe como la destrucción de la Democracia israelí. Distintas personalidades como la del renombrado periodista y analista Ben Dror Yemini sostienen la necesidad de reformas en la justicia y el equilibrio de poderes entre la Política y la Corte Suprema, pero su opinión es que éstas deben realizarse con la participación de toda la sociedad a fin de que cada uno aporte lo mejor para el país.

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El Estado de Israel no tiene una “Constitución” y se basa en “Leyes Constitucionales” adoptadas del sistema turco anterior y del esquema británico previa la independencia. La Ley vigente establece que el Presidente de la Corte Suprema es elegido entre los 15 Jueces que la componen (¿no son demasiados? NR). El Ministro Levin pretende que el nombramiento del Presidente sea designado por fuera del Tribunal Supremo, o sea por la Política. Una de las objeciones al Supremo es su obstaculización de asentamientos judíos mientras indultan la apropiación ilegal de tierras por árabes. Esta discrepancia ni siquiera debería existir pues, guste o no, OSLO 93 especifica las distintas zonas de habitabilidad en Judea y Samaria (Cisjordania). Otra crítica de los Partidos Ortodoxos es que la Corte Suprema implementa principios de la sociedad secular occidental y no toma en cuenta los valores halágicos de la Torá. La mayoría de la población en Israel y los judíos de la Diáspora creen que estas pretendidas inserciones religiosas en el ámbito civil conducirían a un Estado Teocrático (Ej. Irán), las que no han sido contempladas durante el establecimiento del Estado de Israel en 1948: las leyes constitucionales serían civiles y coactivas para toda la ciudadanía, mientras que las leyes halágicas son (y deben ser) usufructuadas voluntariamente por los adeptos a sus normas religiosas.

Uno de los objetivos del nuevo Gobierno de Israel es la modificación de la “Ley de Retorno”, o sea anular la paternidad hasta el abuelo judío que hoy se requiere para obtener la ciudadanía israelí, e implementar el halágico vientre materno judío como única condición. Olvidan los desmemoriados modificadores que, simplemente fue el despreciable Hitler el que la estableció para masacrar, gasear e incinerar a 6 millones de toda clase de judíos.

Una de las reformas que sí deberían analizarse es la llamada “Ley Aharon Barak” que le otorgó a la Corte Suprema el “poder de revisión judicial” para anular leyes votadas por el Parlamento (Knesset) y decisiones ejecutivas del Gobierno. Asimismo sería ineludible limitar las acciones y derechos del Fiscal General y del Asesor del Estado. El Fiscal, una vez presentada y documentada la acusación y la solicitud de sanción debería finalizar su labor y la Corte es la que sentencia y debe exigir su cumplimiento. Actualmente el Fiscal se atribuye derechos post-sentencia que no le corresponden. De igual modo debería procederse con el Asesor del Estado; una vez emitida su opinión debería finalizar su tarea y no proseguirla mediáticamente.

Finalmente la Corte Suprema debería basar sus sentencias en “pruebas contundentes” y dejar de aplicar lo que sería “El espíritu de la Ley” que en Israel se denomina “Activismo Judicial”, por el cual “todo es judiciable” y los jueces pueden actuar no solo para aplicar la Ley sino para fungir como contrapesos constitucionales al Poder Legislativo y al Poder Ejecutivo, lo que algunos la denominan como “Dictadura Judicial”.

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Como puede verse el tema es muy complejo y, como bien dice Ben Dror Yemini, debería ser tratado con el aporte de diversas Instituciones y Personalidades políticas y jurídicas representativas.

Por Victor Zajdenberg 

Una localidad israelí alberga por primera vez un destacado torneo de tenis internacional

La ciudad israelí de Nahariya albergará por primera vez una competencia de tenis juvenil internacional.

Se trata de un torneo de la Federación Internacional de Tenis (ITF), que se disputa en el Centro de Educación y Tenis de dicha localidad. 

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El certamen lo disputan jugadores hasta los 18 años. Cuenta con la participación de 128 tenistas. 

Los países que forman parte de la competencia, además de Israel son EE. UU., Inglaterra, Francia, España, Italia, Portugal, Alemania, Austria, Bulgaria, Grecia, Rumania, Brasil y Marruecos.

El intendente de Nahariya, Ronan Marli, declaró: «El centro educativo y de tenis de Nahariya abrirá sus puertas en marzo de 2021 como parte de la expansión de las actividades deportivas en la ciudad”.

Y agregó: “Estamos felices de poder albergar la primera competición internacional de jóvenes».

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Por su parte, el director de los centros de educación y tenis, Yoni Ehrlich, sentenció: “Esta es la oportunidad para los jóvenes tenistas para abrirme paso y estoy convencido de que la comunidad de la ciudad que vendrá a ver los juegos tendrá una experiencia increíble”.

Para cerrar, el director del recinto donde se disputará el certamen, Karam Ganem, aseguró que estaba emocionado por la histórica competencia. “Es un gran orgullo para la región”, resaltó. 

Fuente: Minuto XT 

Más de 100.000 personas marcharon en Israel contra las reformas judiciales que propone el Gobierno de Benjamin Netanyahu

Unas 100.000 personas protestaron contra las reformas judiciales del gobierno en Tel Aviv el sábado por la noche, incluidos políticos israelíes que se oponen al primer ministro Benjamin Netanyahu.

La protesta comenzó en la calle Kaplan y luego se convirtió en una marcha que pasó por las calles Menahem Begin, Parashat Drahim, Arlozorov, Derech Namir, Shaul HaMelech y Dovanov. La marcha terminó en el Complejo Gubernamental de Tel Aviv.

Las carreteras estuvieron cerradas desde antes de las 5 p. m., lo que provocó la indignación de los manifestantes que afirmaron que los cierres se estaban realizando tan temprano para restringir las protestas y evitar que pudieran llegar al lugar .

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¿Quién asistió a la protesta?

Varias organizaciones asistieron a la protesta, incluido el Movimiento por la Calidad del Gobierno, que realizó su propia protesta en la Plaza Habima antes de unirse a la marcha en Kaplan.

Los políticos que asistieron a la protesta incluyeron al líder de la oposición Yair Lapid y los diputados Benny Gantz y Merav Michaeli. Lapid habló bajo el puente Azrieli poco antes de que comenzara la protesta.

Otros oradores en la manifestación incluyeron al exministro de defensa y jefe de gabinete de las FDI, Moshe (Bougie) Ya’alon, la exfiscal general adjunta Dina Zilber, el presidente del Colegio de Abogados de Israel, Avi Himi, y el director ejecutivo y cofundador de Papaya Global, Eynat Guez.

“Lo que ven aquí es una protesta por el país”, dijo Lapid. “Esta es una protesta por el país. Las personas que aman al país vinieron aquí hoy para defender su democracia, defender sus tribunales y defender la idea de la vida compartida y el bien compartido. Hay personas amantes de Israel aquí que vinieron a luchar por una democracia. estado judío de acuerdo con los principios de la Declaración de Independencia. No nos rendiremos hasta que ganemos».

«Espero que estés en camino a la protesta, y si no es así, ponte en marcha», dijo Gantz. “Vamos a protestar legalmente. Queremos proteger nuestra democracia, y el respaldo público y la actividad en las protestas son muy importantes para nuestra lucha política. Estamos listos para llegar a acuerdos, pero no estamos dispuestos a destruir nuestra democracia, y lo haremos. insista en eso. Así que ponte en marcha: Beersheba, Tel Aviv, Haifa y Jerusalén. Todos estamos saliendo al campo».

«No debemos ceder en este golpe de Estado», dijo el MK Merav Michaeli. “Con este gobierno loco y peligroso, no podemos negociar. No hay compromiso sobre las cosas que destruyen a Israel y su democracia. En esta lucha, tenemos que ser una oposición unida. Llamo a mis socios: ¡no se confundan! ¡Negociar con Netanyahu que quiere destruir este lugar! Tenemos que luchar hasta ganar».

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La protesta en Tel Aviv no fue la única del sábado por la noche. Unos 5.000 manifestantes se reunieron en el Centro Horev en Haifa para realizar su propia protesta, mientras que cientos se reunieron en Herzliya. Otras protestas se llevaron a cabo en Haifa y Jerusalén.

Los israelíes en el extranjero también protestaron contra las reformas judiciales en Boston, Barcelona y Toronto que también protestaron en sus ciudades, pidiendo salvar la democracia israelí.

Esta es la tercera semana consecutiva de protestas desde que el ministro de Justicia, Yariv Levin, anunció sus planes para la reforma en una conferencia de prensa el 4 de enero. Unos 30.000 manifestantes se reunieron el sábado 7 de enero por la noche en la plaza Habima.

El pasado sábado 14 de enero por la noche, ese número se había disparado a más de 80.000, sin incluir las protestas en Haifa y Jerusalén.

Varios factores contribuyeron a la intensificación de las protestas por las reformas judiciales. La coalición demostró que iba en serio al no perder el tiempo, y ya el 11 de enero comenzó a debatir la reforma en la Knesset; muchos políticos de la oposición, incluidos los líderes del partido Lapid, Gantz, Michaeli, Mansour Abbas y Ayman Odeh, llamaron a los ciudadanos israelíes a unirse; algunos diputados de la coalición hicieron declaraciones incendiarias, como amenazar con encarcelar a Lapid y Gantz; y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, intervinieron en los preparativos de la policía para las protestas y advirtieron contra los intentos de «perturbar la paz».

El objetivo declarado del plan es dar a la Knesset, el poder legislativo de Israel, ya su gobierno un mayor control sobre el sistema judicial.

Fuente: The Jerusalem Post

Exponen obras de cuatro artistas de la colectividad judía que estuvieron cerca de ser quemadas por los nazis

Rosy LilienfeldErna PinnerRuth Cahn y Amalie Seckbach, cuatro artistas plásticas casi olvidadas hasta ahora y cuya obra estuvo a punto de ser aniquilada por el régimen nazi de Alemania (1933 – 1945), despiertan ahora Zurück im Licht / Back into the light. Four women artists – Their works. Their paths (De vuelta a la luz. Cuatro mujeres artistas- Sus obras. Sus caminos) a través de una exposición que tiene lugar en el Museo Judío de Fráncfort del Meno desde el pasado 25 de noviembre al 17 de abril próximo.

Se desconoce si hubo una conexión entre las cuatro mujeres, pero en la exposición se pone de manifiesto lo que tienen en común: la realidad no estuvo a la altura de los sueños de estas asombrosas artistas durante mucho tiempo.

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La casualidad quiso que una historiadora del arte y conservadora, encontrara un viejo artículo de periódico y que los nombres allí publicados no significaran nada para ella, acicateando su curiosidad. Cosas del destino, esta coincidencia las ha salvado ahora de la relegación y la omisión. Las obras de las cuatro mujeres son de gran calidad, por muy diferentes que fueran sus estilos, y preterirlas sería una imperdonable injusticia.

Ruth Cahn

Ruth Cahn, «Autorretrato», 1935. © 2022 by Jüdisches Museum Frankfort.Ruth Cahn, «Autorretrato», 1935. © 2022 by Jüdisches Museum Frankfort.

Nacida en 1875, Ruth Cahn se había convertido rápidamente en una figura importante de la escena artística de Fráncfort. Sus cuadros, muy expresionistas y coloridos, se asemejan al movimiento artístico del fauvismo, con cuyos representantes había estudiado en París. Allí entraría en contacto también con los círculos de Pablo Picasso y Henri Matisse, y continuaría su formación con Kees van Dongen y Othon Friesz.

Pero Cahn tuvo que abandonar Alemania por las persecuciones del bárbaro sistema genocida de Adolf Hitler; se exilio en Chile en 1935 junto con su hermano Arthur, y a finales de 1953 se trasladó a Barcelona con su otro hermano, Robert, antes de regresar en 1961, ya anciana, a su querido hogar de Fráncfort, donde falleció a los 90 años de edad, sin haber podido recuperar su antiguo éxito. Desde 1935 no volvería a pintar más. Familiares suyos siguen viviendo hasta hoy en la capital de la comunidad autónoma de Cataluña.

Rosy Lilienfeld, «Escena rural. Podando árboles» 1929. © 2022 by Jüdisches Museum Frankfort.Rosy Lilienfeld, «Escena rural. Podando árboles» 1929. © 2022 by Jüdisches Museum Frankfort.

Rosy Lilienfeld, por su parte, conocía un mundo que estaba detrás de sus sueños. Las cosas reales, los objetos, el espacio y la luz, eran claros y verdaderos en sus dibujos, pero sus relaciones entre sí eran visionarias, »nacidas del presentimiento», escribía el historiador del arte Sascha Schwabacher en 1935 en el periódico de la comunidad judía Israelitisches Gemeindeblatt sobre la hoy olvidada dibujante de Fráncfort, asesinada en el campo de exterminio nazi de Auschwitz en 1942. Schwabacher, nacido en 1875, y detenido por los nazis en 1942, fue asesinado el 5 de mayo de 1943.

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El artículo titulado «Atelierbesuch bei Frankfurter Künstlerinnen» («Visita a los talleres de las artistas de Fráncfort») se convertiría en una especie de guión para la presente exposición, De vuelta a la luz. Cuatro mujeres artistas – Sus obras. Sus caminos, del Museo Judío de Fráncfort: El público puede ahora recorrer los talleres de las cuatro artistas.

Los visitantes se sorprenden hoy de lo progresistas que fueron estas cuatro mujeres, que se afirmaron como artistas junto a sus colegas masculinos en una época difícil – y cuyas carreras terminaron abruptamente cuando los nacionalsocialistas llegaron al poder el 30 de enero de 1933 .

Erna Pinner, «Indígena andina» 1931. © 2022 by Estate of Erna Pinner.Erna Pinner, «Indígena andina» 1931. © 2022 by Estate of Erna Pinner.

Rosy Lilienfeld, Amalie Seckbach, Erna Pinner, Ruth Cahn: todas ellas son redescubrimientos inspiradores; viajaron por todo el mundo o estudiaron en París, expusieron sus obras, publicaron o coleccionaron arte, dieron forma a la escena artística de Fráncfort en la década de 1920. El hecho de que vuelvan a nuestra memoria colectiva a través de una exposición hábilmente escenificada se debe a un equipo dirigido por la Dra Eva Sabrina Atlan, subdirectora del Museo Judío de Fráncfort, quien trabajó en un importante proyecto de investigación. El punto de partida fue un descubrimiento accidental en su propia casa.

Casualidad

Rosy Lilienfeld, ilustración para «Hiob» de Joseph Roth, 1931. © 2022 by Jüdisches Museum Frankfort.Rosy Lilienfeld, ilustración para «Hiob» de Joseph Roth, 1931. © 2022 by Jüdisches Museum Frankfort.

Mientras digitalizaba la colección del museo, Atlan encontró obras expresionistas de gran calibre de una dibujante cuyo nombre no había oído antes: Rosy Lilienfeld. En el depósito se había almacenado 45 obras. Eran dibujos fascinantes: Vistas urbanas de Fráncfort, ilustraciones literarias, series gráficas sobre misticismo judío, escenas de sueños nocturnos y «cuadros encantados». ¿Quién era esta mujer que, con tinta, lápiz, tiza y carboncillo, llevaba al papel con trazos seguros estas escenas fuertes, a menudo inquietantes, a veces amenazadoras?

Atlan empezó a investigar; en bases de datos y archivos, y siguió el rastro de la artista hasta los Países Bajos. En 1939, Lilienfeld había solicitado salir de Alemania con destino a Inglaterra; se dirigía al exilio con su madre, pero solo llegó hasta Utrecht, desde donde fue deportada a Auschwitz (Polonia) por los nazis. Su madre sobrevivió en un monasterio de Utrecht; en 1945 presentó una solicitud de búsqueda: hace tres años fue la última vez que supo de su hija, estaba en Polonia.

Además de los dibujos de Lilienfeld, la exposición también presenta documentos de la búsqueda, como la lista de inventario de la partida, que demuestra que Lilienfeld se había llevado muchas obras. Algunas de ellas fueron encontradas y compradas; muestran el talento de la artista, que estudió en el Städelsches Kunstinstitut con Ugi Battenberg y recibió la influencia de Max Beckmann, que vivía entonces en Fráncfort. Sus obras se expusieron en el Kupferstichkabinett (Museo de Grabados y Dibujos) y en la Jüdischer Frauenbund (Asociación de Mujeres Judías).

Fuente: Mundo Clásico

Una revolucionaria de origen judío, ¿quién fue Rosa Luxemburgo?

El pasado 15 de enero se conmemoró el asesinato de Rosa Luxemburgo, una teórica marxista y revolucionaria que dejó una huella importante en la sociedad de su época. Y es que esta migrante polaca de origen judío formó parte de los personajes clave que arrojaron luz en medio de tiempos convulsos para Europa.

Rosa Luxemburgo nació el 5 de marzo de 1871 en una comunidad judía de Polonia. Inició su actividad política a la corta edad de 16 años al integrarse a un partido de izquierda llamado Proletariat. Sin embargo, la detención y el fusilamiento de los líderes más importantes de la agrupación la llevaron a emigrar a Zurich, Suiza, en 1899.

Ahí fue donde Luxemburgo comenzó a convivir con revolucionarios exiliados y, también, donde cursó la universidad en una sociedad donde una mujer con ese grado de estudios era algo extraño de ver. 

Estos dos ámbitos despertaron en ella el carácter crítico con el que se acercó al movimiento obrero y a las luchas políticas que tenían lugar en aquel entonces, cuando su país natal (así como varias zonas de Asia y Europa) aún formaba parte del Imperio Ruso.

La lucha de las mujeres proletarias

A lo largo de sus 47 años de vida, Rosa Luxemburgo participó en un sinfín de acciones políticas a favor de las demandas de la clase trabajadora. Asistió a la Segunda Intencional junto con su amiga y compañera de lucha Clara Zetkin y, además, encabezó diversas huelgas y mítines a las afueras de fábricas en Rusia, Polonia y Alemania.

Por si fuera poco, la teórica polaca también formó parte del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Aquí fue excluida por sus propios compañeros de partido, quienes intentaron ponerla a cargo de la organización de las mujeres más como una estrategia para apartarla de las discusiones centrales que por un interés real en sus aportaciones a la agrupación.

Sin embargo, Rosa Luxemburgo no cedió ante estos intentos por segregarla y siempre fue firme al momento de exponer sus ideas y sus posiciones políticas. Estas posiciones llegaron a contradecir al mismo SDP, quien, desde la perspectiva de Luxemburgo, había abandonado la revolución como uno de los objetivos del movimiento obrero.

Por otra parte, la escritora reconoció y nombró a las mujeres como parte de dicho movimiento. Al respecto, Rosa Luxemburgo afirmó que el capitalismo sacó a las mujeres de la familia, pero no para colocarla en lugares donde podía ejercer su autonomía sino para hacerla parte de los sistemas de producción que sometían a la clase obrera. Sin embargo, para ella, la lucha proletaria ayudaría a estas mujeres a liberarse y a hacer aportaciones a la cultura y a la sociedad desde la autodeterminación.

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En este sentido, Rosa Luxemburgo también puso sobre la mesa la necesidad de que las mujeres proletarias no se guiaran únicamente por el camino de la lucha de los trabajadores en general. Para ella era evidente que aquello que afectaba a los trabajadores varones no tenía el mismo impacto en sus compañeras mujeres. 

Estos impactos diferenciados hacían necesario que las mujeres proletarias buscaran asegurar sus derechos de múltiples formas (un precepto que más adelante sería retomado en movimientos como el feminismo chicano).

El nado a contracorriente entre el machismo socialista

La inteligencia de Rosa Luxemburgo le permitió hacer críticas al marxismo y sus limitaciones como una teoría que abordaba la temporalidad del capitalismo pero no las formas que éste adoptaba en contextos espaciales determinados. Pero, más allá de las críticas, la teórica polaca analizó dichos contexto y pudo caracterizar al imperialismo con base en sus observaciones.

De igual forma, la “Rosa Roja” (como apodaron a Luxemburgo) criticó fuertemente al SDP cuando sus líderes varones apoyaron la Primera Guerra Mundial. Esto marcó una división en el partido, cuyos miembros descalificaron la opinión de su compañera con comentarios misóginos.

Uno de ellos, August Bebel, afirmó que Rosa Luxemburgo era “tan lista como un mono” y que carecía de sentido de la responsabilidad (algo que sus compañeros respaldaron al aseverar que Luxemburgo no tenía disciplina). El mismo Bebel también aseguró que “si las parcialidades o pasiones o vanidades” de las mujeres entraban en escena y no se les ponía atención, “entonces hasta la más inteligente de ellas se sale del rebaño y se vuelve hostil hasta el punto del absurdo”.

A pesar de estos ataques, Rosa Luxemburgo no abandonó la idea de que la Primera Guerra Mundial únicamente favorecía a la clase burguesa y se oponía a los intereses del proletariado. Esta oposición la llevó a fundar la Liga de los Espartaquistas en 1918 junto con Karl Liebknech, la cual se convertiría más adelante en el Partido Comunista Alemán.

Esta liga participó en una huelga general en Berlín entre el 5 y el 12 de enero de 1919, lo que finalmente le costó la vida luego de que el presidente socialdemócrata Friedrich Ebert enviara a los freikorps (básicamente, ejércitos de voluntarios) a reprimir el movimiento.

Los freikorps asesinaron a Rosa Luxemburgo y abandonaron su cuerpo en un canal de Berlín. “Yo fui, yo soy y yo seré”, escribió la Rosa Roja antes de morir. Y su legado en el movimiento revolucionario y el pensamiento político son la huella de que ella siempre existirá.

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