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La nueva trampa de Hamás. Por Victor Zajdenberg

HAMAS, una organización terrorista tan criminal como lo fue Al Qaeda, el ISIS y tantas otras que pululan en varias regiones del mundo, pretende y lo está logrando jugar a la guerra con el vigoroso Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, el país más poderoso de la Tierra.

Los 21 puntos estructurados por Trump para detener la guerra en Gaza son claros y específicos en su orden e instrumentación: los primeros son contundentes; un alto el fuego, el retroceso del Ejército de Israel hasta una línea definida dentro  de Gaza y la organización en 72 horas de la devolución de los 48 rehenes secuestrados vivos y muertos en forma inmediata, sin shows mediante. A continuación vendría la sincronización del resto de los ítems en conversaciones indirectas posteriores.

El Presidente Trump aseguró la presentación del Plan con la importante aprobación de casi todos los países árabes y musulmanes sunnitas: Egipto, Qatar, Jordania, Pakistán, Indonesia y Turquía. El Estado Judío de Israel aceptó el Plan inmediatamente corriendo el riesgo de un posible cortocircuito dentro del propio Gobierno de Coalición.

Hamas se vio acorralada y emitió un “sí pero”, es decir que volvió a sus viejas trinquiñuelas del engaño para poder salir del atolladero en el que se encontraba y utilizar sus viejas y acostumbradas trampas ya conocidas que le permitieron subsistir hasta la fecha.

Efectivamente Trump pisó la engañosa táctica de los islamistas gazaties armando una faraónica Reunión en Sharm el-Sheij, Egipto, ordenando al Primer Ministro Netanyahu frenar el avance de las tropas y retirarse hasta la línea establecida.

Ha pasado el Domingo, Lunes y Martes y como un simple alumno de Relaciones Internacionales lo hubiera imaginado e interpretado Hamas, de inicio nomás, da vuelta la torta meticulosamente preparada por Trump y se da el gusto de exigir: la retirada total de Gaza del FDI; la liberación de Marwan Barghouti el preso palestino más peligroso que se encuentra en las cárceles con condena a perpetuidad por sus innumerables asesinatos; la no deposición del armamento y una Administración de la Franja solo palestina, sin extranjeros, en la cual ellos seguirían participando.

La simpleza de dicha actitud era completamente previsible pero, Trump, en su afán de ganar el Premio Nobel de la Paz, se apresuró demasiado en su habitual optimismo y cayó en la trampa que hábilmente le tendió Hamas. Lamentablemente Israel deberá continuar con su necesidad de liberar a los rehenes y neutralizar definitivamente a Hamas y sus secuaces terroristas.

Victor Zajdenberg

Aquel 7 de octubre de 2023. Por Rogelio Alaniz

l 7 de octubre de 2023, la fecha en la que fueron asesinados más de 1200 judíos sin otro motivo que ser judíos, reúne punto por punto, detalle por detalle, la condición de genocidio. Philip Sands, jurista y escritor, sostiene que el rasgo distintivo del genocidio no es solo la cantidad de muertos, sino también la voluntad de exterminar a una nación. No otra cosa hicieron los soldados de Hamas en estos idus de octubre. Si no mataron a más, fue porque no pudieron, no porque no lo desearan.

El 7 de octubre fue una tragedia por la sangre derramada, pero también porque vulnera el principio de que, a partir de la creación del Estado de Israel, las carnicerías de los pogromos y los hornos crematorios, jamás retornarían. Pero regresaron. Otra vez la muerte y la sangre; otra vez el enemigo decidido a exterminarlos no por lo que hicieron o dejaron de hacer, sino por su exclusiva condición de judíos.

Ante estas tragedias, los judíos aprendieron dos verdades: jamás podemos permitir que alguien asesine a judíos y suponga que el crimen no se paga, y a la hora de ajustar cuentas sabemos que en algún momento gobiernos y naciones nos van a dejar solos como siempre nos han dejado. La encrucijada es perversa: a los judíos asesinados se los puede llorar, pero a los judíos que deciden defenderse se los condena sin apelaciones. Sin ir más lejos, la mitad de las sanciones de la ONU son contra Israel. En un mundo donde pululan dictaduras carniceras, satrapías sanguinarias, teocracias criminales, Israel, la única democracia que existe en Medio Oriente, es el preferido a la hora de la condena.

El 7 de octubre, los judíos apretaron una vez más los dientes y, fieles a las enseñanzas de Ben Gurión y Golda Meir, decidieron que no habría piedad para sus asesinos. Hamas pagará el precio. Y ese precio en la guerra se paga con la muerte. Los dirigentes de Hamas sabían las consecuencias que provocarían sus actos. Se prepararon minuciosamente. Raro. Dicen los judeofóbicos que la Franja de Gaza era un campo de concentración a cielo abierto. Raro. Raro porque no sé de ningún campo de concentración en donde sus huéspedes construyen 500 kilómetros de túneles. Prestar atención. Para hacer esa obra colosal de ingeniería se necesitan tres cosas: dinero sin límites, libertad de movimientos y el apoyo de un sector mayoritario de la población.

“Exterminarlos a todos”, dijo su jefe Yahya Sinwar. Sin compasión y sin culpas. Solo un psicópata puede razonar en esos términos. Un psicópata o un fanático religioso convencido de que a la hora de rendir cuentas de sus actos el juez que lo juzgará no es de este mundo. Sinwar no estaba solo. Aproximadamente el ochenta por ciento de la población de la Franja de Gaza y de Cisjordania compartía sus consignas.

Esos lujos, esa pasión desbocada del pueblo gazatí por honrar a sus héroes de Hamas, no sale gratis. Ellos saben que Israel, este Israel que alguna vez pensó ser Atenas pero no le dejaron otra alternativa que comportarse como Esparta, cobra sus cuentas. Y los cobradores no suelen ser amables. Como alguna vez escribió Malraux: “Puede haber guerras justas, pero no hay ejércitos justos”.

A Israel no se lo condena porque Netanyahu sea de derecha; se condena a un Estado por existir. O por estar desde 1948 en el lugar equivocado. Los que hoy ladran contra Netanyahu ayer lo hacían con el mismo tono contra Golda Meir y en 1948 contra Ben Gurión. Socialista, conservador, religioso, lo mismo da, porque lo que importa en todos los casos es que sea judío. A esa faena inmunda se suman hasta los más desprevenidos. Adolescentes de un colegio de la provincia de Buenos Aires se divierten cantando consignas convocando a quemar judíos. Muchos de ellos es posible que no hayan visto un judío en su vida. ¿De dónde sale esa pulsión de muerte?

Sinwar y Haniyeh, los jefes de Hamas caídos en combate hace un año, nacieron en la Franja de Gaza a principios de los años sesenta. Su nacionalidad es egipcia. Lo fue hasta 1967, hasta la Guerra de los Seis Días. ¿Desde 1948 hasta 1967 dónde estaban los palestinos que reclamaban su Estado propio? ¿Por qué Egipto no les reconoció su identidad nacional? ¿Por qué no lo hizo Jordania, tal vez el único Estado palestino realmente existente? Sencillo: la causa palestina tiene gracia si habilita la sangría contra los judíos.

Sinwar fue detenido cuando aún no tenía treinta años y estuvo veintidós años preso en las cárceles de Israel. Durante ese tiempo estudió, conoció la historia del pueblo judío, supo de sus debilidades, de sus miedos y hasta se benefició del desarrollo de la medicina judía porque en el quirófano de un sanatorio de Israel le extirparon un cáncer del cerebro. Sinwar luego vivió veinte años más gracias a la generosidad de las leyes judías. Cuando recupera la libertad gracias a un canje, asume la conducción militar de Hamas. Sus objetivos están claros: arrojar a los judíos al mar. Los recursos también son claros. Misiles, túneles, secuestros, canjes e intoxicar a las buenas conciencias de Occidente acerca de la victimización palestina. Las armas y la plata provienen de Irán, Qatar y la imbécil atonía de políticos europeos resignados a que el destino de Europa es ser, diría Oriana Fallaci, Eurabia.

La otra consiga se la podría calificar de existencialista. “Los judíos quieren vivir; a nosotros no nos importa morir”. No sorprende que Sinwar diga esto. A su manera es coherente con sus creencias de toda la vida. Sorprende que ilustres izquierdistas, elegantes liberales y piadosos cristianos legitimen estas conductas. La lógica suele ser perversa. Israel es genocida y Hamas es víctima. Invertir los polos de la contradicción es una exquisitez dialéctica.

¿Y qué pretende Hamas además de asesinar judíos? A esta pregunta sus cómplices occidentales responden con ambigüedades. Y así lo hacen porque los objetivos de Hamas son aberrantes y la corrección política impide hacerlos públicos. En otros tiempos defendíamos la causa de Vietnam. Con convicción, porque nos asistía la certeza de que la causa de Vietnam era justa. Allí estaba Ho Chi Minh, allí había un programa de gobierno que hablaba de una sociedad libre y justa. Hamas es la antípoda de esa causa. Fanáticos, misóginos, racistas. En otros tiempos nadie hubiera dudado en calificarla de una organización terrorista de ultraderecha. Hoy no lo hacen. Importa más condenar a los judíos.

Amanece en el kibutz de Nir Oz, en la ciudad de Sderot, en el moshav de Haasara. Los niños duermen, algunos mayores desayunan, otros inician las sesiones religiosas del sabbath. En el festival de música Nova, los jóvenes bailan, juegan al amor; en el cielo, apenas sonrosado por la luz, se distinguen algunas nubes. La vida es bella, pero no muy lejos acechan sombras. Los herederos de las legiones romanas que quemaron el templo; los cruzados del año mil; los mercenarios de los señores de la guerra; los dignatarios religiosos que acusaban a los judíos de haber traicionado a Jesús; los zares que afirmaban que los judíos envenenaban las aguas y asesinaban niños para celebrar rituales satánicos con su sangre; los monarcas y emperadores que ambicionaban las fortunas de banqueros judíos; los jefes nazis que se propusieron la solución final con campos de exterminio cuyos hornos durante meses y meses no dejaron de lanzar humo a través de sus chimeneas… toda esa piara de racistas judeofóbicos, genocidas y fanáticos se proponen, ahora en nombre del Islam, concluir la obra que Hitler dejó inconclusa. El 7 de octubre de 2023, otro baño de sangre está a punto de iniciarse.

Por Rogelio Alaniz (La Nación)

Cuando falla el “Nunca Mas”- el ataque del 7 de octubre en Israel. Por Coronel Amit Guy

Pasaron dos años desde aquel terrible 7 de octubre, un día tras el cual Israel cambió para siempre.

Si me hubieran preguntado si el Estado de Israel seguiría luchando en siete frentes diferentes dos años después, dudosamente habría apostado a que sí. A decir verdad, en la mañana del 7/10, a medida que iban pasando las horas y se hacía evidente la magnitud del horror, todos los israelíes tenían claro que se trataba de un evento diferente en cuanto a su dimensión, gravedad e importancia. Los acontecimientos dramáticos a veces se procesan tarde: no en este caso. Ya era evidente en tiempo real que estábamos experimentando un «terremoto» cuyo impacto, aunque ahora no estuviera claro, se sentiría durante años. Dos imágenes, transmitidas en directo por los canales de televisión israelíes en las primeras horas tras el ataque, quedaron grabadas en la memoria nacional. Verlas en las noticias dejó claro a los israelíes, que en ese momento aún no comprendían la magnitud de los sucesos, que se trataba de un acontecimiento diferente. La primera imagen mostraba a una multitud gazatí, algunos armados, bailando y celebrando sobre un tanque ¨Merkava¨ en llamas, en la frontera de Gaza. La segunda, aún más dramática, mostraba furgonetas blancas abiertas, cargadas con terroristas de Hamás fuertemente armados, recorriendo las calles de Sderot en busca de víctimas al azar.

Mis colegas no israelíes me preguntan a menudo: «¿En qué se diferencia el 7 de octubre?». Al fin y al cabo, Israel no es Luxemburgo. Desde su fundación, se ha enfrentado al deseo de sus enemigos de destruirla. En sus 77 años de existencia, Israel ha sufrido al menos seis guerras de gran escala, innumerables operaciones limitadas en la Franja de Gaza y el Líbano, y muchas décadas de atentados terroristas contra sus ciudadanos, en los que han muerto miles de ciudadanos y miembros de las fuerzas de seguridad. Los israelíes estamos «acostumbrados» a la guerra, al terror, a las alarmas y a una amenaza real que se cierne sobre su rutina diaria. Entonces, ¿En qué se diferencia el brutal atentado terrorista del 7 de octubre hasta el punto en que se afirma que Israel después de aquello no es el mismo país?

El exjefe del Mosad, Meir Dagan, solía colgar detrás de su escritorio una foto en blanco y negro de 1942 en algún lugar de Polonia. En la imagen, se ve a un judío ortodoxo de rodillas, humillado y aterrorizado, mientras a su alrededor, oficiales de las SS reían mientras uno de ellos le corta el talit y las patillas. Dagan se aseguró de contar a quien reparaba en esta imagen que, minutos después de tomarse la foto, el judío recibió un disparo en la cabeza y su cuerpo fue pateado y abandonado en la calle. Dagan lo sabía porque era su abuelo. Asi que decidió colgar su imagen, de cómo fue humillado, minutos antes de su muerte, como símbolo y recordatorio. «Estoy aquí» solía decir: «El Mosad está aquí, las Fuerzas de Defensa de Israel están aquí, el Estado de Israel está aquí para que ningún judío nunca más sea asesinado en la calle solo por su religión, para que ninguna mujer judía nunca más sea violada en su cama y para que los niños judíos nunca más sean humillados ni golpeados solo por ser judíos». El Estado de Israel se fundó sobre la idea básica del «nunca más». Desde el primer momento, no hubo ilusiones. Comprendimos que éramos «un país maravilloso en un barrio hostil». No nos hacíamos ilusiones sobre la paz y la hermandad. Al fin y al cabo, la hostilidad de la mayoría de los países de Medio Oriente hacia los judíos se remonta desde hace mucho antes del establecimiento del Estado de Israel. Pero una cosa teníamos en claro: ahora teníamos un país con un ejército fuerte. Saber que el Estado de Israel era un lugar seguro para los judíos y que las Fuerzas de Defensa de Israel harían todo lo posible para proteger a los residentes del país satisfizo a los israelíes. Sobre la base de este «contrato no escrito», el Estado de Israel se estableció, floreció y prosperó, incluso en tiempos difíciles de guerra y terrorismo. En la mañana del 7 de octubre, este «contrato» se rompió en un instante. El shabat del 7 de octubre de 2023 no representa un día de cambio de realidad, solo por la inimaginable magnitud de las atrocidades ocurridas en el sur de Israel ese día, sino principalmente por la profunda grieta que se formó por primera vez entre el Estado y las Fuerzas de Defensa de Israel y sus ciudadanos. Los israelíes son un pueblo fuerte y resistente. Capaz de todo. Saber que esa mañana el Estado de Israel y las Fuerzas de Defensa de Israel «desaparecieron» fue ¨demasiado¨ para cualquier israelí.

Dos años después de aquel día, la mayor parte del mundo que apoyó públicamente a Israel en los meses posteriores al ataque ha olvidado la mañana del 7 de octubre. Nosotros, en Israel, no la hemos olvidado. Eran las primeras horas de la madrugada del sábado: la mañana de «Simjat Torá», festividad judía que marca el final de la lectura de la Torá. La gran mayoría de los residentes de los kibutzim y moshavim de la Franja de Gaza aún estaban en la cama. Solo el ruido de la fiesta de la naturaleza, Nova, donde miles de jóvenes acudieron para celebrar la música, la libertad y el amor, perturbaba la paz de la festividad. A las 6:29 de la mañana, sin previo aviso, miles de cohetes comenzaron a dispararse contra la mayor parte del territorio del Estado de Israel. Al amparo del fuego masivo, miles de terroristas de Hamás invadieron Israel desde más de 60 puntos diferentes a lo largo de la valla de seguridad, por aire y por mar. Las fuerzas de seguridad israelíes tardarían varios días en comprender la magnitud del ataque. Unos 6.000 gazatíes se infiltraron en Israel, la mitad miembros de Hamás y la otra mitad civiles que aprovecharon la oportunidad. Su objetivo era claro y estaba respaldado por órdenes escritas. La misión: invadir kibutzim, asentamientos y bases militares, matar al mayor número posible de israelíes e intentar capturar a otros. Hamás no sabía sobre la fiesta de Nova que se celebraba en la zona abierta junto a «Re´im». Una fuerza de Hamás llegó allí por casualidad y equivocación. Pero para los terroristas fue como ganar la lotería: 378 jóvenes que habían asistido a la fiesta fueron masacrados en cuestión de minutos. En total, ese día, 1.163 civiles y soldados israelíes fueron brutalmente asesinados. La matanza se llevó a cabo de forma salvaje e indiscriminada. Padres fueron asesinados delante de sus hijos, familias enteras fueron quemadas vivas y sus cuerpos fueron encontrados juntos abrazados. Se amputaron extremidades, algunas con el objetivo de llevarse un «souvenir» a Gaza. A ancianos sobrevivientes del Holocausto les dispararon en la cabeza. El objetivo de los terroristas no era solo asesinar, sino destruir todo, por lo que se aseguraron en la mayoría de los casos de incendiar las casas de las familias tras sus asesinatos. Cientos de mujeres fueron violadas, algunas antes de ser asesinadas y otras después. En algunos casos, estas atrocidades se cometieron delante del resto de la familia, que se vio obligada a presenciarlo. 251 israelíes fueron secuestrados a Gaza: abuelas, sobrevivientes del Holocausto, madres con sus hijos, jóvenes y mayores. Su entrada a Gaza fue acompañada por una multitud que aclamaba victoriosa al ver a los israelíes ensangrentados siendo conducidos a los diferentes escondites de Hamás. Quienes pudieron acercarse lo suficiente también se aseguraron de escupir o golpearlos en su camino al cautiverio. Incluso hoy, dos años después, 48 israelíes (incluidos 4 con ciudadanía argentina) se encuentran cautivos de Hamás, algunos de los cuales han fallecido y otros se encuentran en condiciones médicas precarias e inhumanas. Las fuerzas del ejército que llegaron al sur de Israel esa mañana lo hicieron demasiado tarde, en la mayoría de los casos y fueron los primeros en quedar expuestos al horror ocurrido.

No solo a los profesionales del mundo les cuesta comprender cómo es posible que el sistema de seguridad israelí que sometió a Hezbolá e Irán en dos semanas, que destruyó en pocas horas a la mayor parte del ejército del dictador Assad, quien huyó de Siria, y que atacó objetivos terroristas a 2500 km del territorio israelí, sea el mismo sistema de seguridad de la mañana del 7 de octubre. Nosotros, los militares israelíes, aún no tenemos claro qué nos ocurrió exactamente ese maldito día, exactamente 50 años después de la sorpresa de la Guerra de Yom Kipur, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel fueron sorprendidas por un ataque coordinado por Egipto y Siria. Puedo afirmar, sin embargo, que el proceso de aprendizaje dentro de las FDI continúa. Cientos de estudios, libros y películas seguirán intentando describir el fracaso del 7 de octubre. Si tuviera que explicar en una sola palabra «¿qué nos pasó?», la descripción más precisa sería «que estábamos atrapados en un concepto». Si estás atrapado en un concepto y crees con todo tu corazón que ya está oscuro afuera, de nada servirá que alguien te corra la cortina y te muestre la luz del sol. Concepto no es una palabra despectiva. Los países gestionan cuestiones geo estratégicas, incluida la seguridad, desde conceptos y percepciones derivados de evaluaciones situacionales aprendidas. Pero cuando el sistema tropieza con un concepto erróneo, como el que guio a Israel en los años previos a octubre del 2023, es posible que el evento se vuelva peligroso y significativo. Solo hay una cosa más peligrosa que un concepto erróneo, y es que todos en el sistema queden atrapados en él, sin una sola persona que reúna el coraje de gritar que «¡El rey está desnudo!». En los años previos al 7 de octubre, Israel se preparó para un ataque violento a gran escala contra su territorio, específicamente por parte de Hezbolá en el

Líbano. La mayor parte de la atención, la inteligencia y los esfuerzos se centraron en ese terreno.

Gaza se percibía como una amenaza real, pero contenida. Cometimos un grave error al analizar a Hamás en Gaza e intentar evaluar sus motivos según la lógica occidental. Israel permitió que Hamás ingresara dinero para consolidar su dominio, permitió que cada vez más gazatíes trabajaran en Israel y permitió una mayor libertad de movimiento y pesca. Israel se equivocó al pensar que Hamás estaba obsesionado con el poder, la gobernanza y la estabilidad, y que sus esfuerzos ahora se centraban en consolidar su gobierno y el bienestar del pueblo de Gaza. En los tres años previos al ataque, Hamás cuidó de no interferir en los enfrentamientos militares que Israel libró contra la Yihad Islámica en la Franja. En Israel, esta acción solo reforzó el concepto de que se encaminaban hacia la «tranquilidad». En realidad, fue parte de un ejercicio de engaño y adormecimiento que Hamás llevó a cabo durante años mientras se preparaba, practicaba y se armaba para el «Día del Juicio Final». Entonces, ¿por qué «Concepto»? Porque lo vimos todo. Vimos los túneles, vimos el armamento, incluso vimos los ejercicios que simulaban ataques a kibutzim israelíes. Pero el Concepto cegó a los israelíes. Nos convencimos a nosotros mismos de que afuera estaba oscuro.

La inteligencia recopilada por el sistema de seguridad israelí durante los últimos dos años ha aclarado el panorama estratégico que guió a los enemigos de Israel. El ataque de Hamás desde Gaza fue solo una pequeña parte de un plan mayor, un plan que se planeó y elaboró durante años en Teherán. En el marco de un plan operativo llamado «Destrucción de Israel», se detallaron con precisión los pasos de un ataque letal multi escénico, que conduciría a su derrota y al fin del Estado judío. El plan se basaba en un amplio bombardeo contra Israel desde Gaza, Líbano, Yemen e Irán. Mientras Israel se recuperaría de los miles de cohetes, según el plan, masas de terroristas invadirían territorio israelí: Hamás desde el sur, Hezbolá desde el norte, milicias chiítas de Siria e Irak, y a ellos se les unirían con suerte los palestinos de Judea y Samaria, y talvez incluso árabes israelíes. Afortunadamente para Israel, el gran plan no funcionó. Al parecer Yahya Sinwar, líder de Hamás en Gaza, se cansó de esperar a sus aliados de Irán y decidió iniciar el ataque unilateralmente, pensando que los demás se unirían a él. Si bien, recibió adhesiones, no en el marco planificado del plan para destruir a Israel. Nosotros en Israel solo podemos agradecer la falta de coordinación entre nuestros enemigos, que evitó un ataque mucho más mortífero.

Desafortunadamente, el ataque contra los judíos no se limitó al territorio del Estado de Israel. Un fenómeno no menos atroz y peligroso ha resurgido tras los eventos del 7 de octubre y la guerra que Israel libra desde entonces por el regreso de sus ciudadanos a casa, es el antisemitismo. Este mal, es probablemente la forma de odio más antigua del mundo. Siempre ha estado ahí. Latente: ha sabido adaptarse al espíritu de los tiempos. Lo que comenzó como odio religioso (el asesinato de Jesús, los libelos de sangre), fue transformado por los políticos en odio racial (que condujo al exterminio masivo de judíos). En los últimos años, el antisemitismo ha adquirido una nueva forma: el odio a Israel y al sionismo. No estoy diciendo con esto que todo aquel que critica a Israel, sus políticas o su guerra sea antisemita. No acepto tal afirmación; al fin y al cabo, incluso dentro de Israel hay quienes critican las medidas del gobierno y a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), como es de esperar en una democracia vibrante. Pero los datos no pueden ser ignorados. La obsesión en torno a Israel no puede ignorarse. El único Estado judío, del tamaño de la región de Tucumán, está rodeado por 50 países musulmanes y está casi a diario en el centro de los noticieros mundiales, en las portadas de los periódicos y, sin duda, en el centro de las redes sociales, donde se pronuncian flagrantes consignas antisemitas sin que el orador siquiera entienda de qué está hablando. Basta con observar a las Naciones Unidas, una organización creada para mantener la estabilidad y la paz mundial, para comprender la profundidad de la obsesión con Israel. En los últimos diez años, la Asamblea General de la ONU ha condenado a varios países, entre ellos Corea del Norte (10), Irán (10), Afganistán (1) y Siria (12). En estos años, Israel, la única democracia liberal de Oriente Medio, ha recibido nada menos que 173 condenas. Países como Irak, Cuba, Qatar, Pakistán y Venezuela no han recibido ninguna. La única explicación para la desquiciada obsesión con Israel es su profunda raíz antisemita. Las críticas a la guerra que libra Israel han proporcionado una plataforma para que antisemitas latentes vuelvan a celebrar su odio y recluten a miles de personas ignorantes. La mayoría de los manifestantes ya no gritan «¡Alto a la guerra!», sino consignas como «¡Del río al mar!», que significan la eliminación del Estado judío. Cuando judíos son asesinados en Washington o Manchester, o golpeados, perseguidos y humillados en las calles de Europa, no tiene nada que ver con Israel, sus políticas, ni con la guerra. Se trata de un odio tóxico hacia los judíos, que se ha vuelto cada vez más legítimo en éste clima actual. Tengo plena esperanza de que líderes valientes se levanten y luchen contra este fenómeno, sin hacer cálculos políticos, públicos ni de ningún otro tipo. El peligroso odio hacia ciudadanos simplemente por su religión, ya sea judía, musulmana o de cualquier otra índole, es un fenómeno que debe ser erradicado.

El recuerdo del horror del 7 de octubre no solo es importante para la memoria colectiva israelí. Es necesario recordar este día al hablar de la guerra de las «Espadas de Hierro» que está siendo librada desde entonces hasta el momento de escribir estas líneas. Muchos en el mundo critican la guerra que Israel libra en Gaza. Esto es, por supuesto, una acción legítima. También en Israel existen muchas críticas internas, como es de esperar de la única democracia existente en Oriente Medio. Pero cuando criticamos a Israel por su conducción de la guerra, debemos recordar el contexto. El Estado de Israel fue atacado ese sábado por la mañana. Sin provocación ni contexto, salvo el hecho de ser judíos. Los enemigos de Israel, que esa mañana sintieron que Israel estaba en su punto más débil, pronto se unieron a la celebración. Ya al día siguiente, comenzó Hezbolá a disparar cohetes contra el norte de Israel. A ellos se unieron los hutíes de Yemen, las milicias chiítas de Irak y Siria, y operativos de Hamás de Judea y Samaria. Todo esto fue financiado, armado y alentado por el régimen ayatolá de Irán. En un instante, Israel recibió un recordatorio de quiénes eran sus enemigos. Después de todo, el ataque no estaba relacionado con ningún conflicto político ni era resultado de ninguna ocupación (Israel se retiró unilateralmente de toda Gaza en 2005). Solo había que creerle a nuestro enemigo. La carta de Hamás establece claramente el objetivo final: la destrucción del Estado de Israel y el establecimiento de un Estado islámico desde el río Jordán hasta el mar, un eslogan adoptado por una multitud ignorante en el mundo occidental, la mayoría de la cual no comprende su significado. El 7 de octubre nos recordó a todos lo que sabíamos, pero decidimos reprimir: el día en que nuestros enemigos depongan las armas, la paz se establecerá en Oriente Medio, pero el día en que Israel deponga las armas, Israel dejará de existir. Así que sí, es permisible criticar la gestión de la guerra por parte de Israel, aunque quienes conocen los datos pueden atestiguar que Israel libra una guerra compleja, revolucionaria en muchos aspectos, con estricto apego al derecho internacional, hasta el punto de poner en riesgo a sus combatientes para no dañar a la población civil. Pero antes de criticar la duración de la guerra, la contundencia de la respuesta israelí y su alcance, les pido a los lectores que cierren sus ojos e imaginen un escenario horroroso en el que Argentina es invadida por alguno de sus vecinos en su territorio soberano (sea por el norte, este u oeste), asesinen brutalmente a 5.000 civiles de todas las edades y secuestren a 1.000 de ellos, de los cuales 200 aún siguen en cautiverio después de dos años. ¿Qué haría Argentina? ¿Qué haría cualquier país soberano? ¿Puede una guerra como ésta ser terminada antes de que todos los secuestrados sean devueltos y antes de que podamos garantizar que la organización que perpetró el ataque no pueda repetirlo nunca más?

Israel es un país fuerte con una resiliencia extraordinaria. Horas después de la masacre, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) comenzaron a normalizar la situación. Miles de héroes, hombres y mujeres, soldados y civiles, corrieron al infierno para salvar a personas, la mayoría de las cuales ni siquiera conocían. La sociedad israelí se movilizó para acoger a los heridos y evacuados, y para asistir a las familias de las víctimas. El Estado de Israel es el único país del mundo donde, durante una guerra, no hay migración negativa: una semana después del 7 de octubre, la población de Israel creció un 1% con la llegada de más de 300.000 israelíes de todo el mundo que regresaron a Israel con el objetivo de alistarse, ayudar y ofrecerse como voluntarios. Israel está reconstruyendo los kibutzim atacados, algunos de los cuales fueron destruidos. Está creando condiciones de seguridad para asegurar a sus ciudadanos que otro 7 de octubre nunca será posible. Ni en el sur ni desde ninguna otra dirección. Aprenderemos de lo que nos ocurrió esa mañana. Extraeremos lecciones y resurgiremos más fuertes y mejores. El Estado de Israel es un país que busca la paz. Todos esperamos poder centrar nuestra atención en la normalización de las relaciones con otros países de la región, con el objetivo de crear un nuevo Oriente Medio que contrarreste el eje radical chií. Pero para avanzar hacia la fase de recuperación nacional, primero debemos rescatar a nuestros hermanos del terrible cautiverio. Solo entonces podremos empezar a hablar de volver a la normalidad. Nunca olvidaremos el 7 de octubre. Aprendimos que un país no es una póliza de seguro y que debemos trabajar arduamente por su seguridad. Desafortunadamente, mis nietos, sus nietos y sus nietos tendrán que vestir el uniforme de las Fuerzas de Defensa de Israel en el futuro y defender al Estado de Israel con sus cuerpos. Nuestra misión ahora es para nuestros hijos: garantizar que Israel siga siendo un país fuerte, en crecimiento, democrático y líder. Un país por el que valga la pena luchar.

Coronel Amit Guy

Agregado de Defensa de Israel en Argentina

Concurrente  en  Chile, Ecuador y  Paraguay

El video del violento momento en que un hombre de Beit Shemesh ataca al conductor de un autobús

La policía de Israel acusó a un hombre de Beit Shemesh de atacar al conductor de un autobús el mes pasado.

El hombre, un residente de la ciudad de unos 20 años, fue detenido bajo sospecha de golpear al conductor repetidamente con los puños y luego con su teléfono, luego de una breve discusión verbal entre ambos.

La policía, que recibió un informe del incidente la mañana del 28 de septiembre, localizó al sospechoso y lo detuvo para interrogarlo.

Ela atacante de Beit Shemesh fue puesto en arresto domiciliario a finales del mes pasado, según la policía.

Según los informes, será juzgado en el Tribunal de Magistrados de Jerusalén.

Los defensores laborales han advertido que los conductores de autobús son cada vez más blanco de palizas mientras trabajan en sus rutas. Los sentimientos antiárabes han impulsado muchos ataques recientes, aunque no se conoce con certeza la etnia del conductor en este caso.

El pasado mes de julio, el conductor de autobús Ahmad Shehadeh terminó en el hospital después de ser agredido por tres jóvenes judíos, quienes lo golpearon y estrangularon, fracturándole la nariz, mientras trabajaba en una ruta a la 1 de la mañana.

Además, en mayo, fanáticos judíos del equipo de fútbol Beitar Jerusalén que regresaban a casa después de un partido perdido agredieron a dos conductores de autobús mientras gritaban “Muerte a los árabes”.

Fuente: Times of israel.

El conmovedor mensaje de la secuestrada liberada Noa Argamani por los dos años de la masacre del 7 de octubre

La rehén rescatada Noa Argamani conmemoró el miércoles por la mañana los dos años de la masacre del 7 de octubre y expresó su esperanza de que su novio Avinatan Or, que todavía se encuentra secuestrado en Gaza, sea liberado pronto.

Además, describió su propia trayectoria personal desde su secuestro por terroristas de Hamas.

«Hoy hace dos años, Avinatan y yo fuimos al Festival de Música Nova para celebrar la vida, pero nos encontramos en los oscuros túneles de Gaza«, escribió.

«No puedo ni siquiera empezar a describir las horribles atrocidades de ese día. Miles de jóvenes corriendo por los campos, cientos de coches intentando escapar; todos suplicando que no nos asesinaran«, agregó.

«El 7 de octubre fue la última vez que vi a mi compañero. En cautiverio, preguntaba por Avinatan en todas partes. No sabía si lo habían secuestrado o asesinado, pero tenía miedo de saber la respuesta».

Y aseguró: «Vivía con miedo todos los días».

A su vez, Noa Argamani añadió: «Estar aquí hoy es un auténtico milagro. Ya no soy la misma persona que era hace dos años. Me derrumbé. Me levanté de nuevo. Decenas de veces. Y aún así, esto no ha terminado. Han pasado dos años. Todavía tenemos rehenes aferrándose a sus vidas, cada día, cada minuto, un infierno. Rehenes que se mueren de hambre, esperando el día en que puedan ver la luz de nuevo».

«Extraño más a Avinatan cada día que pasa«, escribió respecto a su pareja.

Y continuó: «Me aferro a la esperanza, cada día, de que esta pesadilla terminará pronto y finalmente podremos vivir la vida que hemos soñado.

«Esta pesadilla solo terminará cuando los 48 rehenes regresen a casa. No perdemos la esperanza. Rezamos para que en los próximos días recibamos buenas noticias y, al final de estas vacaciones, podamos volver a ver a nuestros seres queridos«, concluyó el mensaje.

Fuente: Israel National News.

Las exigencias de Hamás para llegar a un acuerdo de alto al fuego

Taher al-Nunu, un alto funcionario de la oficina política de Hamás y architerrorista, dijo que su grupo ha presentado una lista de prisioneros que exige que sean liberados para llegar a un acuerdo de alto al fuego.

«La delegación de Hamás ha demostrado la responsabilidad y la positividad necesarias para lograr el progreso requerido y alcanzar un acuerdo«, afirmó.

Y agregó: «Los mediadores han realizado importantes esfuerzos para eliminar todos los obstáculos a la implementación de las medidas del alto el fuego, y prevalece un clima de optimismo«.

Según él, «las negociaciones se centran actualmente en los mecanismos para poner fin a la guerra, la retirada de las fuerzas de las FDI de la Franja de Gaza y el intercambio de prisioneros».

«Hoy se entregaron las listas de prisioneros que deben ser liberados, de acuerdo con los criterios y las cifras acordados», continuó.

Y sentenció: «Las conversaciones indirectas continuarán hoy con la participación de todas las partes y mediadores».

Hamás exige que Israel no reanude los combates tras la liberación de los secuestrados, que 400 camiones con ayuda humanitaria entren a Gaza a diario y que las fuerzas israelíes se retiren de las zonas densamente pobladas para facilitar la entrega de rehenes. El grupo terrorista también insiste en la liberación de seis terroristas de alto rango, entre ellos Marwan Barghouti y Ahmad Sa’adat, así como de miembros de la unidad de élite Nukhba.

Además, Al-Nunu agregó que se espera que la devolución de los cuerpos de los secuestrados tome más tiempo que el plazo establecido por el presidente estadounidense Donald Trump para la liberación de los rehenes en su acuerdo propuesto.

Fuente: Israel National News.

La Cámara de Diputados de la Nación rinde homenaje con placa Conmemorativa “Devuélvanlos a casa YA!” a dos años del atentado del Grupo Terrorista Hamas

En un acto cargado de simbolismo y compromiso, al cumplirse dos años del atentado del grupo terrorista Hamas, se llevó a cabo la colocación de una placa conmemorativa con la leyenda “Devuélvanlos a casa YA!” en la Cámara de Diputados de la Nación. Este homenaje recuerda y honra a las víctimas de la masacre terrorista ocurrida el 7 de octubre de 2023 en Israel, un ataque que dejó miles de muertos, heridos y secuestrados, de los cuales actualmente permanecen en cautiverio 48 personas, 3 de ellas argentinas.

El acto contó con la presencia de los diputados Sabrina Ajmechet, Laura Rodríguez Machado, Fernando Iglesias, Karina Banfi, del juez de la Cámara Federal de Casación Penal Mariano Borinsky, del representante del Club Naútico Hacoaj Pablo Engelberg, así como por el dirigente Claudio Avruj y familiares de las víctimas, entre otros.

La iniciativa refuerza el compromiso de otro de los poderes del Estado en la lucha contra el antisemitismo en todas sus formas y continúa con el ejemplo dado por la Justicia en la sede del edificio de los tribunales federales de Comodoro Py, por la Policía Federal Argentina en su edificio central, por la Universidad de Buenos Aires en su sede de Ciudad Universitaria, entre otras instituciones.

En un gesto de apoyo sin precedentes, la colocación de la placa forma parte de diversas medidas que se impulsan a fin de visibilizar y combatir el antisemitismo, así como también para construir una sociedad más justa, inclusiva y libre de discriminación.

El presidente Javier Milei volvió a expresar su apoyo a Israel en la presentación de su libro y cantó «Hava Nagila»

Informe del Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires sobre el ataque antisemita a la familia de Palermo

El Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires realizó un informe detallado sobre lo acontecido el sábado 4 de octubre en un edificio del barrio de Palermo. En el mismo aclaran sobre la actuación de algunos efectivos policiales.

De acuerdo a una grave denuncia por antisemitismo que realizó un joven matrimonio por sus redes sociales al afirmar que un vecino de su edificio les arrojó una barra de hierro desde la ventana mientras ella se encontraba en el patio con su bebé de ocho meses, «solo por ser judíos».

El agresor gritó insultos antisemitas y luego, lejos de negarlo, reconoció el ataque lamentando haber tenido “mala puntería”.

Desde el Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires informan:

El caso se encuentra judicializado y en manos de la fiscalía especifica.
En cuanto al accionar policial, si bien se procedió según lo establecido en sus procedimientos, hubo algunos efectivos que no cumplimentaron correctamente su función o no fueron empáticos o contenedores con las verdaderas víctimas del caso.

Los argentinos que fueron secuestrados por Hamás en 2023: los liberados y los que aún no regresan a su hogar

En este sentido, el Ministerio de Seguridad de CABA, desde el momento que tomó conocimiento del caso se puso en contacto con la familia damnificada para ponerse a disposición. Además de acompañarlos en lo que se encuentre en sus posibilidades como colaboradores de la justicia. También poniéndolos en conocimiento que dispuso que la Oficina de Trasparencia del propio ministerio, se involucrará para la investigación en, lo que se entiende, el mal proceder de algunos de los efectivos intervinientes (como la respuesta brindad de que la familia víctima de la agresión debía mudarse).

Actualmente la familia posee custodia policial en la puerta del edificio y botón antipánico. También poseen contacto permanente con las autoridades del Ministerio de Seguridad de CABA. También con las autoridades policiales de la comisaria jurisdiccional.

El agresor no se encuentra viviendo en el edificio, y atravesando una evaluación psico ambiental, solicitada por la fiscalía interviniente (Dr Kessler).

Ampliación

Habiéndose cumplimentado las diligencias mencionadas, se recibió un nuevo llamado por parte del Dr. Kessler, quien dispuso; 1) Realizar en el edificio un informe socio-ambiental sobre el imputado, 2) que se recepcione declaración a todos los propietarios y 3) por último que se realice sobre el imputado un informe interdisciplinario donde una vez obtenido el resultado se deberá realizar nueva consulta.

Estas medidas son ordenadas por el Dr. Kessler. En razón de que fue anoticiado, por su entorno de la Fiscalía, que posiblemente el imputado, en el año 2017/2018, pudo haber tenido actuaciones en las que se vio involucrado en la justicia Civil en relación a posibles alteraciones Psiquiátricas. Hecho este que NO LO TIENE CONFIRMADO AUN. El Fiscal pero a través de su personal están realizando las diligencias pertinentes para dar con dicha novedad.

Acto seguido, el Jefe de la dependencia se entrevistó con el imputado. Lo puso en conocimiento de las medidas dispuestas por la Fiscalía actuante. No tuvo reparo en cumplimentar la diligencia y accedió de forma voluntaria a trasladarse por sus propios medios al Hospital Fernández. En ese lugar lo evaluarán psiquiátricamente, siendo acompañado con consigna policial.

La insólita publicación que compartió Greta Thunberg sobre “el sufrimiento de los prisioneros palestinos” con una foto de un secuestrado israelí

La activista climática sueca Greta Thunberg publicó en su cuenta de Instagram un posteo sobre “el sufrimiento de los prisioneros palestinos”, pero tenía una imagen del israelí Evyatar David secuestrado en los túneles de Gaza.

Thunberg fue deportada de Israel por segunda vez tras intentar llegar a la Franja de Gaza con la Flotilla Global Sumud.

La activista pro palestina Yasemin Acar, quien también participó en la Flotilla, realizó la publicación en la que se unieron colaborando las cuentas oficiales de Thunberg y de la Global Sumud.

En una de las imágenes del carrusel que compartió Thunberg hay tres fotos, una de ellas “erróneamente” de David (su objetivo era mostrar palestinos) con el texto: “El sufrimiento de los prisioneros palestinos no es una cuestión de opinión; es un hecho de crueldad y deshumanización sistemáticas. La humanidad no puede ser selectiva. La justicia no tiene fronteras”.

Yaela David, la hermana menor de Evyatar, se dirigió directamente a la activista sueca: “Debes investigar un poco antes de publicar cosas que no entiendes. ¡En la sexta diapositiva tienes la foto de un rehén israelí que fue privado de comida deliberadamente por Hamás! Este es Evyatar David”.

La impactante señal de vida del joven israelí de 24 años fue dada a conocer a finales de julio con la aprobación de su familia.

En el video se lo ve con notorios signos de desnutrición en un túnel de Hamás. Y aparece rellenando una tabla que supuestamente registra lo que ha comido en cada uno de los últimos días: algunos días indica “sin comida” y otros “lentejas”.

 

Vía Ynet

Un millón y medio de banderas en el emocionante homenaje del Keren Leyedidut por el aniversario de la masacre del 7 de octubre

Para conmemorar el segundo aniversario de la masacre del 7 de octubre del 2023, la Fundación para la Amistad (Keren Leyedidut) realizó un evento de recuerdo y apoyo a Israel. Es el más grande del mundo desde el estallido de la guerra. Se denominó «Banderas de la Amistad». Esta es una ceremonia conmemorativa en la que más de 1.5 millones de banderas fueron colocadas simultáneamente en más de 1.200 iglesias, universidades y sinagogas en los Estados Unidos.

Durante el evento, cada una de las comunidades plantó 1.200 banderas de Israel en la parte frontal del edificio como señal de recuerdo. Además, es una manifestación de apoyo público a Israel. En total, alrededor de un millón de cristianos asistieron al evento israel.

 

 

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Keren Leyedidut es la mayor organización de asistencia social en Israel que trabaja para fortalecer la resistencia social y fortalecer las poblaciones sensibles entre los judíos de la Diáspora. Las actividades de la fundación son posibles gracias a la generosa donación de millones de cristianos y judíos en todo el mundo y gracias a sus socios y voluntarios en Israel.

El presidente Javier Milei volvió a expresar su apoyo a Israel en la presentación de su libro y cantó «Hava Nagila»