El embajador de Bulgaria en la Argentina, Maxim Gaytandjiev, habló en exclusiva con Vis á Vis luego de la inauguración de la muestra fotográfica «La Fuerza de la Sociedad Civil. La salvación de los Judíos Búlgaros durante la Shoá» en el Museo del Holocasuto de Buenos Aires.
«Hoy inauguramos una muestra fotográfica búlgara, hecha por el Instituto Cultural junto con el Ministro de Relaciones Exteriores de Bulgaria, que se llama», comenzó diciendo Maxim quien destacó la «magnífica acogida por el Museo del Holocausto, y la participación de gran cantidad de personas ligadas al Museo, como su presidente Claudio Avruj, mucha gente amiga del Museo y de la Embajada de Bulgaria como por ejemplo el embajador de Holanda en la Argentina y representantes de la DAIA»
«Para Bulgaria y el pueblo búlgaro esta muestra refleja un hecho histórico, muy importante durante la Segunda Guerra Mundial cuando hubo una actuación meramente patriótica de un diputado que lideró una protesta oficial contra la decisión del Gobierno búlgaro, que por ese entonces era aliada a la Alemania nazi, pero lejos de los sentimientos pacifistas y libertadores del pueblo búlgaro», relató el diplomático a VIS A VIS. En ese sentido, contó que «esta política llevó a una decisión que todos los judíos búlgaros tenían que se deportados a los campos de concentración en Polonia. Pero con la posición humanista y patriótica de este diputado empezaron algunos movimientos pacifistas y no tanto, dentro de la Universidad de Sofia, también con la participación de periodistas, historiadores, integrantes de la sociedad cultural y eclesiástica, porque Bulgaria siempre ha tenido en momentos difíciles al lado suyo y dentro de sí la presencia ortodoxa y de los arzobispos ayudando y poniéndose en contra de esta decisión»
Justamente, destacó que «con toda esta lucha se pudo prohibir la deportación de los judíos búlgaros a Polonia».
A su vez, Maxim Gaytandjiev remarcó que «el Holocausto fue siempre rechazado por el pueblo búlgaro, con el correr de los años y en la política actual. Después de las décadas, Bulgaria siempre estuvo vinculada con la gente que rechaza y siempre piensa que el Holocausto no merece haber existido, la pérdida de vidas humanas de esta forma catastrófica, carnívora, como fue hecho durante la Segunda Guerra Mundial»
Por último, el diplomático envió un mensaje muy claro: «El búlgaro nunca tuvo problemas de vivir pacífica y amistosamente con todos sus vecinos, con los turcos, griegos, armenios, los gitanos y por supuesto con los judíos. Es algo natural del pueblo búlgaro ayudar a quienes sufren, y por supuesto en este caso con nuestros hermanos judíos».