El 7 de agosto fue el día elegido por las autoridades de la Escuela Weitzman para comunicarle a los docentes, personal no docente y familias de la institución la decisión de realizar una integración con Bami Marc Chagall.
Esta decisión implica que no seguirá funcionando la escuela como lo hizo hasta ahora y se suma a lo que ya sucedió con la Escuela Tel Aviv y el Centro Hebreo Ioná.
Suena una fuerte alarma sobre la educación judía y es el deber de los dirigentes comunitarios escucharla.
En base a esta situación, Vis á Vis dialogó con el presidente de la Comunidad, Lucas Fisbein, quien afirmó: «Son emociones mezcladas. Por un lado, la tristeza del silencio que habrá el año que viene en el edificio durante el horario escolar, pero a su vez contento porque pudimos encontrarle la vuelta para que el proyecto educativo continuara».
- ¿Por qué cierra la histórica Escuela Weitzman del barrio de Flores?
El nuevo proyecto educativo entre BAMI Marc Chagall y Weitzman es una integración, que nos permite en forma conjunta potenciar los proyectos educativos de ambas escuelas brindando una educación judía de excelencia dentro de los lineamientos del Movimiento Masortí-Conservador.
Hemos sido asesorados y apoyados por el Joint y por el Vaad-Hajinuj de AMIA y tenemos grandes expectativas para el año 2024.
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¿Por qué y cómo se llegó a esta situación?
Hace más de 30 años que venimos con un decrecimiento en el número de alumnos producto del movimiento demográfico de la población judía de Flores hacia otras zonas de CABA como ser Villa Crespo, Palermo y Belgrano.

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¿Vos como presidente qué sentís sobre esta situación?
Es una situación difícil, pero debo bregar por la continuidad de la educación judía. Además de presidente, soy padre de la escuela, y me imaginé qué sería lo mejor para mi hija.
A nadie le gusta ser marcado como “el presidente que…” pero son situaciones a las que uno tiene que hacer frente.
Son emociones mezcladas. Por un lado, la tristeza del silencio que habrá el año que viene en el edificio durante el horario escolar, pero contento porque pudimos encontrarle la vuelta para que el proyecto educativo continuara.
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¿Te costó tomar esta decisión?
No fue una decisión tomada a la ligera sino que lo analizamos con el Ejecutivo en primera instancia para ver, como dije anteriormente, qué es lo mejor para las familias de nuestra comunidad. En mi caso, no soy un presidente que toma decisiones en forma unilateral sino que dentro del Ejecutivo consensuamos nuestras posturas para llegar a la mejor decisión posible.
A mi entender el paradigma de ‘soy el presidente y se hace lo que yo decido’ no se adecúa a los tiempos que vivimos. Soy parte de un Ejecutivo democrático y el trabajo en equipo codo a codo es lo que nos hizo tomar esta decisión que creemos es la más acertada.
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¿Toda la comisión directiva estaba de acuerdo? ¿Cómo llegaron a esta decisión?
Lo fuimos conversando en forma individual con cada miembro actual, y con los históricos, para explicarles los fundamentos. Al comprender la realidad comunitaria que estamos atravesando, no solo en Weitzman, se llegó a un acuerdo de que es el camino a tomar. Quien estuvo integrando alguna de las comisiones directivas, saben que en el año 1993 había más de 500 alumnos, y desde ese entonces, hubo una baja de la matrícula llegando a 2023 con 200 alumnos.
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¿Qué sucederá con los alumnos, alumnas y profesionales?
Esperamos que la mayoría de alumnos y alumnas acompañen este proceso de integración con BAMI-Marc Chagall. Estamos trabajando para dar una pronta respuesta al plantel docente y no docente sobre esta delicada situación. Contamos con la ayuda de instituciones hermanas y centrales para poder dar una buena respuesta a cada profesional.
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¿Tuvieron diálogo con las familias y profesionales? ¿Cómo lo manejaron?
Hemos tenido reuniones grupales con todos. Personal no docente, personal docente y familias. Se les explicó el proceso de integración. El 7 de agosto fue el día elegido para hacerlo con estos tres grupos y si bien fueron encuentros con mucho sentimiento encontrado, se han podido explicar las razones de esta decisión.
Nos han asesorado profesionales idóneos en comunicación para transmitir todo lo necesario.
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Hace un tiempo cerró la escuela del Tel Aviv. Un poco después la del Centro Hebreo Ioná. Ahora Weitzman. ¿Qué reflexión haces sobre esto?
Uno siempre piensa ‘a mí no me va a pasar’ y cuando pasa es como el fin del mundo. Hay muchas escuelas, hay muchas instituciones, y seguro la realidad geográfica hoy de CABA responde a una realidad de hace muchos años atrás.
En el resto del mundo a lo sumo hay dos por ciudad y acá tenemos a veces más de una por barrio.
Es un deber de los dirigentes, las comunidades y las instituciones centrales el volver a pensar cuál es el futuro a mediano y largo plazo de la comunidad judía en CABA y planificar para lograr lo mejor para seguir garantizando educación judía, para todos y de calidad.
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¿De qué manera seguirá funcionando la institución?
Templo, Juventud y Comunidad seguirán funcionando en Varela 850 por el momento y esperamos darle más vida al edificio. Estamos trabajando en muchos proyectos para el 2024 y armando nuevas comisiones de voluntarios para que la comunidad siga con el mismo movimiento y vida al que estamos acostumbrados.
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¿Qué pasará con el Templo?
El Templo va a seguir. La vida judía continúa. Estamos próximos a los Iamin Noraim e invitamos a todos los que quieran vivenciarlos que nos acompañen concurriendo a nuestras ceremonias.
Cada Shabat realizamos las tefilot, hacemos bnei mitzvot, casamientos y cursos. Que la Escuela no funcione más en el edificio no implica que la Comunidad desaparezca.
La Comunidad va a seguir viva y depende de todos que sea así.
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¿Cómo se continuará el enorme trabajo que se hace con Tikunea?
Ya desde este año generamos un cambio en cómo funciona este hermoso proyecto. Se están realizando encuentros cada 15 o 20 días en el Club Quintino para seguir dándoles apoyo y contención a los beneficiarios. Esto también es Comunidad. No dejamos de lado a nuestros beneficiarios y estamos viendo cómo poder crecer en este proyecto.
Me gustaría agregar que además de la ayuda a gente en situación de calle, hoy estamos ayudando a más de 15 familias comunitarias con necesidades de todo tipo y esa ayuda va a seguir existiendo a futuro.
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¿La Juventud seguirá teniendo su espacio en Weitzman?
Juventud OR JADASH tiene vida propia y va a seguir porque son nuestro presente y futuro. Van a seguir teniendo su espacio porque como dicen ellos ‘las generaciones pasan y ORJA queda’ y siempre el departamento de educación no formal en Weitzman ocupó y va a seguir ocupando un lugar central en la vida comunitaria.
Weitzman tiene una historia de 110 años de existencia y depende de todos nosotros, los que estamos presentes, en este presente, centrar nuestras energías para que haya futuro.